El reto ahora está en la cancha de la Sedena. Hace un mes, el Presidente vino a la Base Aérea de Santa Lucía para dar el banderazo de salida a las obras de construcción del Aeropuerto Felipe Ángeles, uno de sus principales retos en infraestructura y al mismo tiempo un reto político, luego de la decisión de cancelar el aeropuerto en Texcoco hace ya más de un año.

Zumpango, Estado de México, 18 de noviembre (SinEmbargo).- En la Base Aérea de Santa Lucía hay 17 frentes de construcción abiertos para lograr consumar el Aeropuerto Felipe Ángeles, el emblemático proyecto con el que el Presidente Andrés Manuel López Obrador sustituyó el plan de Enrique Peña Nieto y su intento de construir el aeropuerto en Texcoco.

Hoy, aquel Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), es ya solo un episodio de lo que fue la obra pública en el sexenio del priista: señalamientos de corrupción, retraso en las entregas, mal uso del presupuesto y sobre costos.

La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) es ahora la encargada de esta obra, que compartirá el espacio con la Base Aérea de Santa Lucía, ubicada en Zumpango, Estado de México.

SinEmbargo realizó un recorrido por la zona de construcción con el Teniente Coronel Luis Enrique Calderón Fernández, del Agrupamiento de Ingenieros de la Sedena. Se visitó el área de estacionamiento, conexión, estación terminal y pista principal, en donde ya trabajan cerca de 2 mil elementos en la remoción de material y en la preparación del suelo.

La Sedena es ahora la encargada de esta obra, que compartirá el espacio con la Base Aérea de Santa Lucía, ubicada en Zumpango, Estado de México. Foto: Cri Rodríguez, SinEmbargo.

¿Los ánimos? De acuerdo con el Teniente Coronel, son buenos y dice hay mucha concentración para lograr la encomienda en tiempo y bajo los techos presupuestales pactados.

La primera pregunta que se le hizo fue sobre el cuerpo de ingenieros de la Sedena, ya que aunque en otros países la construcción de obra por parte de elementos del Ejército es común, en México no se les había otorgado una tarea de tal magnitud como lo es un aeropuerto internacional.

De aquí a marzo de 2022, fecha en que el Presidente López Obrador quiere inaugurar la obra, podrá notarse la manera en cómo se hace infraestructura desde el Estado, que no realizará adjudicaciones para obra pública, y comparar la hecha por privados. Al final se tendrá que evaluar si se cumplió o no.

Dentro de la Sedena hay seguridad y confianza, señala el Teniente Coronel. Agrega que se cuenta con una superficie de terreno suficiente, la necesaria para un crecimiento futuro del aeropuerto.

En la conformación de terracería para albergar la estructura de la pista principal, ya hay diversos tipos de maquinaria, desde excavadoras y rodillos para ir conformando el terreno.

La pista central no tendrá un tipo de suspensión en la construcción, ya que la ingeniería ya está desarrollada. Se estima que toda la obra deberá estar lista a finales de 2022 para cumplir con el periodo de preparación de la operación, “es decir probar equipos, sistemas, todo el aeropuerto en sí para que cuando se entregue vaya con toda la seguridad y con toda la preparación para que empiece a funcionar adecuadamente”, comenta Calderón Fernández.

También tienen descartado un sobrecosto, “puede surgir cualquier situación imprevista, pero nuestra tarea es lograr esa estabilidad en el costo del proyecto. De no presentarse ninguna situación extraordinaria vamos a cumplir con lo establecido y con los techos financieros. Una situación extraordinaria podría ser social, o externa por completo a la Sedena. Aquí hay 45 ingenieros constructores que nos apoyamos mutuamente. No habría ningún factor dentro de la Sedena que pudiera afectar el buen desempeño de esto. Tendrían que ser factores no concebidos, algo demasiado extraordinario”.

Actualmente los trabajos de obra inician a las 7 de la mañana y hay dobles turnos, lo que permite extender las jornadas hasta las 21 o 22 horas.

En la Base Aérea de Santa Lucía hay 17 frentes de construcción abiertos para lograr consumar el Aeropuerto Felipe Ángeles. Foto: Cri Rodríguez, SinEmbargo.

CONEXIÓN, TRANSPARENCIA Y EFICACIA

­–Háblenos por favor de este cuerpo de ingenieros. No es común escuchar en México que el Ejército sea encargado de obras comerciales.

­–Ha habido dependencias y organismos de la Administración Pública Federal, que en años recientes nos han encomendado la tarea de apoyarnos en el desarrollo de una de sus obras prioritarias, sobre todo en zonas de difícil acceso y/o con tiempo reducido para cumplir con esas tareas.

Este cuerpo de ingenieros del Ejército es de mucha antigüedad. Incluso es creado en la misma formación del ejército desde el Colegio Militar. Data del año de 1828 y ha sufrido diversas transformaciones.

Los ingenieros militares nos formamos actualmente en la Escuela Militar de Ingenieros, que es un plantel del Sistema Educativo Militar. Entre sus capacidades está la de formar ingenieros tanto constructores, ingenieros industriales, de la rama eléctrica, mecánica, química, ingenieros en comunicaciones electrónica e ingenieros en informática. Nos capacita y nos adiestra en educación axiológica y educación castrense.

En la conformación de terracería para albergar la estructura de la pista principal, ya hay diversos tipos de maquinaria, desde excavadoras y rodillos para ir conformando el terreno. Foto: Cri Rodríguez, SinEmbargo.

–¿Cuáles serían las obras, al menos las tres más emblemáticas en las que el Ejército, con este cuerpo de ingenieros, ha participado?

­–Obras como tal, tuvimos la modernización de la Base Militar número 5 y el Colegio del Aire, buceo en Zapopan, Jalisco. Hemos tenido colaboración con algunos puertos fronterizos en colaboración con el SAT y también hemos tenido como parte de la Secretaría de la Defensa Nacional, el desarrollo de brigadas de policía militar, precisamente para apoyar este esfuerzo en la seguridad nacional.

–Entonces, digamos, esta obra que es un asunto comercial, ¿cómo les cayó la encomienda de ahora hacer un aeropuerto internacional?

–Bien. En los últimos años, este desarrollo que hemos tenido de apoyo hacia otras dependencias nos han dado a consolidar esta tarea de apoyar en el desarrollo nacional, en la infraestructura a través de este cuerpo de ingenieros. Para nosotros es un proyecto, sí de gran magnitud, de mucha importancia y prioridad para el Estado mexicano y entonces se convierte para nosotros en una misión más, una más de este Cuerpo de Ingenieros.

Estamos convencidos de que tenemos la capacidad de desarrollarlo. Es importante señalar que en este proyecto no estamos solos, es un proyecto en el que se unen esfuerzos de muchas dependencias como la SCT, la Sedatu, la SHCP, Semarnat. Este finalmente es un proyecto de gobierno, en donde todas las dependencias federales y algunas estatales de los gobiernos de la Ciudad de México, el Estado de México e Hidalgo, estamos colaborando para que este proyecto dé los frutos a los que se ha planteado, los objetivos y que se salga en el menor tiempo posible.

Se estima que toda la obra deberá estar lista a finales de 2022 para cumplir con el periodo de preparación de la operación. Foto: Cri Rodríguez, SinEmbargo.

–Desde antes que ganara la presidencia, Andrés Manuel López Obrador, él insistía en que Santa Lucía podía ser el nuevo Aeropuerto y no Texcoco. Antes de que ya fuera un hecho, ¿qué opinión les generaba esta postura?

–En ese tema, la Sedena nunca tomó una postura como tal. Este es un proyecto de nación y de gobierno y para nosotros se refleja en una misión de nuestro mando supremo y que finalmente nosotros evaluamos de una manera técnica y responsable para poder llegar al objetivo en el que está planteado este proyecto.

–En cuanto a infraestructura, ¿cuál es el mayor reto al que se enfrenta la Sedena?

–El reto es hacer una infraestructura funcional, austera, vistosa. El mayor es hacerlo en el menor tiempo posible.

Actualmente los trabajos de obra inician a las 7 de la mañana y hay dobles turnos, lo que permite extender las jornadas hasta las 21 o 22 horas. Foto: Cri Rodríguez, SinEmbargo.

–¿El margen es reducido?

Es lo suficiente, es estricto, pero como Sedena tenemos esta misión que cumplir. Estamos seguros y convencidos de que lo vamos a hacer en tiempo y forma, con todo el apoyo de las dependencias y organizaciones de gobierno, así como algunas otras organizaciones civiles con relación a los estudios y desarrollos que se estaño llevando a cabo. No tenemos la menor duda de que vamos a cumplir el objetivo planteado.

–¿Tienen ya alguna estimación de cuántos elementos van a estar trabajando?

–En su punto más álgido de trabajo, estaremos hablando de entre 10 mil y 12 mil empleados.

–Están los restos de infraestructura pero también los sociales. ¿Cómo harán que conviva un aeropuerto comercial con la Base Aérea en la que hay toda una comunidad? Hay familias, hay escuelas. Además, ¿cómo se respetarán las tareas del Ejército en esta Base Aérea?

–Lo hemos planteado desde un inicio y tenemos soluciones muy adecuadas: el primer punto, el Aeropuerto se construirá en una Base Aérea Militar, que tiene gran importancia en la seguridad nacional, tiene operaciones vitales para la seguridad del centro del país, así como el apoyo a planes de desastre como el Plan DN-III. No podemos suspender en ningún momento la operación diaria de esta base, el proyecto está programado para ejecutarse sin afectar, en ningún momento la operatividad de la Base Aérea Militar y de los organismos del Ejército que se encuentran dentro de este campo.

Tampoco afectaremos en ningún momento la vida cotidiana de las personas que se encuentran laborando, que son cerca de 10 mil –entre militares y familias–.

Tendremos que hacer la infraestructura para la Base Aérea en un tiempo que nos permita hacer el traslado de sus equipos y que contienen con sus operaciones. Lo mismo haremos con todos los inmuebles que brindan servicio a las familias y también para la operación misma de los organismos que se encuentran en el campo militar.

Se ha resuelto de una muy buena manera y en ningún momento se verán afectadas las operaciones y la vida cotidiana de este campo militar.

De aquí a marzo de 2022, fecha en que el Presidente López Obrador quiere inaugurar la obra, podrá notarse la manera en cómo se hace infraestructura desde el Estado. Foto: Cri Rodríguez, SinEmbargo.

–La Base Aérea lleva mucho tiempo aquí en Zumpango. Supongo no son ajenos a las problemáticas de esta zona. Los vecinos han manifestado preocupación sobre el tema del agua que se necesitará para la operación del Aeropuerto y de la zona comercial que se desarrollará. ¿Qué información tienen al respecto?

–Por supuesto, parte de la integración del proyecto conlleva un estudio hidrológico de toda la zona, en la que se prevé y se analizan todos estos aspectos. Ese estudio ya está ampliamente desarrollado y su resultado es obviamente una integración que tenemos que hacer con Conagua, la Sedena y otras dependencias para buscar la mejor solución al problema.

Estamos muy conscientes de la problemática de agua que se tiene en esta zona, pero se han buscado las mejores propuestas de solución enfocadas a abastecer toda esta demanda que vamos a tener del agua.

Independientemente del abastecimiento que se va a requerir, estamos tomando todos los mecanismos para lograr una recuperación de toda el agua que utilicemos dentro del Aeropuerto, a través de plantas de tratamiento utilizadas en zonas de riego e inclusive, a través de pozos de absorción ampliar la capacidad que tenemos actualmente en el subsuelo de esta zona.

SinEmbargo realizó un recorrido por la zona de construcción con el Teniente Coronel Luis Enrique Calderón Fernández, del Agrupamiento de Ingenieros de la Sedena. Foto: Cri Rodríguez, SinEmbargo.

–¿Entonces ya se contempló que sí se está en una zona en la que hay problemáticas con el agua?

–Sí, totalmente se tiene visualizada esta situación y por supuesto, este no es un proyecto que venga a generar una problemática mayor; viene a generar una opción de transporte aéreo sin que se afecte la zona conurbada.

–Sobre este tema de la ubicación de la Base, están también los retos en la conexión: ir o venir de la Ciudad de México tiene problemas de inseguridad como de tráfico. ¿Saben cuáles son las obras que se van a requerir era una conexión adecuada? ¿Se tendrán listas a la par de la conclusión del Aeropuerto?

–Claro que sí. Hemos llevado a cabo estudios de movilidad urbana y desarrollo urbano en acompañamiento con la SCT, la Ciudad de México, Estado de México y de Hidalgo, Sedatu misma, que nos han llevado a buscar las soluciones más convenientes y óptimas para precisamente lograr esa movilidad.

Estamos muy conscientes de que inclusive teniendo el mejor Aeropuerto del mundo, si no existe una conectividad adecuada con los centros poblaciones, no va a funcionar adecuadamente.

Lo estamos resolviendo con las dependencias y estamos seguros de que se logrará esa conectividad a la par de que empiece a funcionar el Aeropuerto. Es importante mencionar que todos los aeropuertos son escalares, es decir, tendrán que ir creciendo conforme la demanda lo vaya exigiendo. Obviamente la infraestructura vial también tendrá que ir creciendo en ese mismo sentido.

–Hace como medio año se habló de las problemáticas con el Cerro de Paula. ¿En qué quedó este tema?

–El cerro de Paula es una realidad que existe desde 1952 que se estableció la Base Aérea en esta zona, por supuesto que siempre lo hemos tenido referenciado. Se ha solventado a través de las propuestas que tenemos ahorita de Plan Maestro; la ubicación de pistas en ningún momento será interferido por ese obstáculo orográfico.

El mismo estudio que hemos desarrollado de orografía, ya nos arrojó la situación en la que se encuentra el cerro y optamos por diseñar la orientación de pitas para no tener ningún tipo de obstáculo hacia la aviación comercial. No va a ser un factor que impida la seguridad y una correcta operación del aeropuerto civil militar.

–Del material que se debe traer de fuera, ¿cómo se va a cubrir? En Texcoco fue uno de los principales problemas y hubo toda una devastación para llevar material pétreo.

–Un factor muy importante es que los volúmenes de materiales que utilizaremos aquí no son tan grandes como los que se tenían considerados en Texcoco. Serán reducidos y estamos optimizando a través de bancos de préstamo aquí mismo en el Campo Militar para evitar esa sobre explotación de minas aledañas a la zona.

Sí vamos a requerir ese abastecimiento externo pro se hará de una manera sumamente controlada. Haremos los convenios necesarios con el Estado de México y con las autoridades correspondientes para que las minas cuenten con sus autorizaciones y estar vigilando constantemente que la explotación o el requerimiento de materiales sean sobre esas minas exclusivamente.

–¿Sobre el financiamiento cuando ya esté listo el Aeropuerto?

–El financiamiento es con recursos fiscales que están en el PEF, a través de la SHCP ya están destinados para la construcción. Obviamente en la operación, será una infraestructura autosustentable, es decir, que generará los ingresos necesarios para poder operar correctamente.

–¿Cómo se va a lograr que Santa Lucía sea un aeropuerto moderno, tal como se prometió?

–Es un factor muy importante. Tiene que ser un aeropuerto funcional, austero, pero a la vez vistoso. Es un gran reto de ingeniería que tenemos por delante.

Esto lo estamos logrando a través de integrar a muchas dependencias de este gobierno, pero también a organismos con alto valor a nivel internacional en materia aeronáutica. Eso nos permite analizar propuestas de alto valor que nos llevarían a generar una infraestructura adecuada sin llegar a un gasto excesivo en su construcción pero que sea altamente funcional y muy representativo de nuestro país.

–El asunto de la transparencia. Venimos de un periodo en el que hubo corrupción en la obra pública. ¿La Sedena cómo efectuará esta parte de la transparencia y esta lucha contra la corrupción que también está muy en el discurso del nuevo gobierno?

–La obra pública la realizamos por un mecanismo que es obra pública por administración directa, es decir, lo hacemos con la capacidad técnica que tenemos, nuestros recursos de maquinaria y materiales con los que contamos.

También implementamos sistemas para contratación y adquisición de materiales complementarios para poder desarrollar todo este basto trabajo. Los mecanismos con los que cuenta la Sedena para esta ejecución de obra son muy estandarizados. Estamos muy comprometidos con la transparencia en la ejecución de los recursos y se irá informando a través de nuestra página de internet. Ahí reflejaremos el ejercicio de los recursos para información de la sociedad.

Estaremos acompañados de otras dependencias como la ASF que tendrá la tarea de auditar el ejercicio del gasto.