“El último ejemplo de ese galimatías en que incurrió Corral– porque ya ha incurrido en muchos–, es el de sus ambigüedades en torno al nuevo modelo de salud pública que el Presidente de la República ha puesto en marcha con la creación del Instituto de Salud para el Bienestar Social (Insabi)”. Foto: Isaac Esquivel, Cuartoscuro

Esa costumbre hipócrita de los políticos de querer quedar bien con todos y mal con nadie, no les es redituable. Siempre terminan quedando mal con propios y extraños .

El Gobernador del Chihuahua Javier Corral Jurado, es muy afín a ese hábito que se sustenta en el lenguaje obscuro, enredado y confuso  que la Real Academia Española define como “discurso o escrito embrollado”, que los seduce a tal grado, que sin recato alguno, terminan mintiendo a todos y desmintiéndose ellos mismos.

El último ejemplo de ese galimatías en que incurrió Corral– porque ya ha incurrido en muchos–, es el de sus ambigüedades en torno al nuevo modelo de salud pública que el Presidente de la República ha puesto en marcha con la creación del Instituto de Salud para el Bienestar Social (Insabi), que remplaza el Seguro Popular vigente desde 2004 a la fecha.

En un principio el Gobernador afirmó que no iba a firmar el convenio de colaboración con el Insabi, en acatamiento a la postura asumida por el dirigente nacional del PAN y 7 de sus gobernadores en contra de ese cambio que consideran un sistema de salud vertical, centralista y burocrático.

En la reunión que sostuvo en Ciudad Juárez con el Presidente de la República el fin de la semana pasada se retractó y públicamente dijo que sí iba a firmar el convenio referido. Tres días después, en la sesión de la Conferencia Nacional de Gobernadores, dio un giro a su postura  para quedar bien con el Presidente y por supuesto, también con sus colegas panistas.

Refirió que Chihuahua, a diferencia de otras entidades gobernadas por Acción Nacional, firmaría el multicitado convenio con el Insabi, pero como “Estado no Adherido”.     

La figura de “Estado no Adherido”, es una colaboración y /o cooperación con la federación (AMLO), y hasta ahí. Su vocero, Luis Fernando Mesta Soulé, Secretario de Gobierno lo dejo en claro:

“El Estado es y seguirá siendo el responsable de brindar servicio médico a los chihuahuenses”, dijo  y agregó que “bajo ningún motivo el Estado cederá la infraestructura médica a la Federación y los pasivos  que se tienen en el sector salud. El Estado se encargará de nominas y operación de hospitales y Centros de Salud, pero la Federación destinará insumos y medicamentos”, dijo ufano.

Desde el punto de vista jurídico, no hay problema alguno con la figura referida en el párrafo anterior. El 14 de noviembre del año pasado, el ex director del IMSS, ahora Senador de Morena, Germán Martínez Cázares, presentó a la Cámara Alta del Congreso de la Unión, una iniciativa con Proyecto de Decreto para adicionar una Fracción III al Artículo 77 bis 35 de la Ley General  de Salud para Celebrar los convenios y demás instrumentos jurídicos de coordinación y colaboración que sean necesarios, con el Instituto Mexicano del Seguro Social para garantizar el funcionamiento y adecuado desarrollo del Programa IMSS BIENESTAR; sin detrimento del patrimonio del Instituto Mexicano del Seguro Social y sin menoscabo a los derechos laborales.

En lo que se refiere a la gestión financiera y administrativa, sin embargo, la situación es y seguirá siendo sumamente problemática. Chihuahua lamentablemente, forma parte de la lista de entidades estatales que incurrieron en el uso discrecional y desvío de recursos en el Seguro Popular durante la mayor parte de los 16 años que estuvo vigente.

El periódico La Jornada dejó en claro “que no hubo mecanismos de control, por lo que en estados como Veracruz, Oaxaca, Tabasco y Chihuahua, se denunciaron irregularidades que, de acuerdo con información oficial, llevaron a la Secretaria de Salud  a presentar 70 denuncias ante la antigua Procuraduría General de la República (PGR)”, para que indagara el destino de 7 mil millones de pesos cuyo destino se desconocía.

Por su parte, el director del Instituto de Salud del Bienestar (Insabi), Juan Antonio Ferrer fue más allá: señaló que los Estados tienen deudas por arriba de los 54 mil millones de pesos a proveedores de medicamentos, prestadores de servicios diversos e impuestos entre otros.

En este contexto, cabe preguntarse. ¿El Gobierno de Chihuahua que arrastra una deuda pública enorme de alrededor de 50 mil millones de pesos y un recorte presupuestal de mil 500 millones de pesos éste año, estará en condiciones de cubrir ese déficit y proveer y garantizar la prestación gratuita de servicios de salud, medicamentos y demás insumos asociados a la personas sin seguridad social e impulsar en coordinación con la Secretaría de Salud, en su calidad de órgano rector, acciones orientadas a lograr una adecuada integración y articulación de las instituciones públicas de la Secretaría Nacional de Salud? Francamente lo dudo mucho.

Cierto es que el  IMSS en Chihuahua cuenta con 10 hospitales de segundo nivel con mil  356 camas censadas, pero a la par, tiene un déficit de mil 118 camas, que sólo puede ser subsanado si se logra construir este año 4 nuevos Hospitales en Chihuahua (2 en Juárez y 2 en Chihuahua) para lograr tener una cama por cada mil derechohabientes en este año. como lo anunció el representante del IMSS en nuestra entidad, Norberto Miguel Ramírez.

El Heraldo de Chihuahua dio a conocer que el IMSS en nuestra entidad cuenta con 53 unidades de primer nivel y una unidad de Atención Médica Ambulatoria con 703 consultorios para el régimen ordinario de los trabajadores afiliados.

El IMSS Bienestar, no obstante ser la institución que recibe recursos federales, cuenta con solo tres hospitales rurales pírricos ubicados en Valle de Allende, Guachochi y Bocoyna y 144 unidades médicas rurales (consultorios) en pueblos pequeños en los que los habitantes no tienen seguridad social.

En lo que se refiere a su personal, el IMSS en Chihuahua cuenta con 18 mil empleados, para atender a mas de 2 millones 500 mil derechohabientes en la entidad, de los cuales el 50 por ciento son afiliados al Seguro Social y la otra mitad, trabajadores informales y habitantes de comunidades rurales y marginales sin seguridad social alguna.

Dicho de otra manera. Cada empleado, en particular médicos y enfermeras, atienden alrededor de 139 mil pacientes, más que una cama por cada mil derechohabientes adscritos y no afiliados.

El déficit de personal de salud no es sólo de Chihuahua. A nivel nacional, faltan 123 mil médicos, 70 mil especialistas y 250 mil enfermeras, lo que es aberrante y nos coloca como uno de los países más atrasados, por más que  nos digan que el Seguro Popular fue un éxito.

Y eso no lo dice un servidor, sino la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCED), la cual en un estudio sobre los sistemas de Salud en México en 2016, advirtió:

“Para que el Sistema de Salud de México cubra las necesidades de salud de forma justa, efectiva y sustentable, debe pasar de ser un conjunto de subsistemas verticales con operaciones rígidamente determinadas por legados históricos e institucionales, a uno que responda a las cambiantes necesidades de individuos y comunidades a lo largo de su ciclo de vida y que use los recursos con eficacia”.

“Este sistema de atención a la salud  centrado en la persona tendría como prioridad servicios que respondan y rindan cuentas, orientadas fuertemente a la atención preventiva y primaria, que hagan uso eficaz de los sectores, el público y el privado…”.

“Para lograr una atención de salud de alta calidad centrada en la persona será esencial desarrollar una infraestructura más consolidada. Como primer paso, todas las partes deberían comprometerse a realizar una revisión estratégica de los sistemas de información en uso. La revisión abordaría el tema de cómo transitar del sistema de información fragmentado actual, a un sistema nacional consolidado enfocado en los siguientes datos clave: mejora continua de calidad, atención personalizada y aseguramiento de la continuidad; soporte para la contratación y compra mediante una rendición de cuentas más clara de los resultados, y predicción de las cambiantes necesidades, de salud y desarrollo de nuevos modelos de configuración del servicio”.

Hay les hablan Javier Corral Jurado  y Andrés Manuel López Obrador. Veremos y diremos si hacen caso o persisten, uno en “encorralarse” al pasado y el otro a “imaginarse” el futuro.  El presente es el presente, no lo olviden.