La iniciativa se justifica en el interés por reactivar la movilidad y el turismo, sin embargo, también hay países que ya se mostraron en contra. La Ministra española de Industria, Comercio y Turismo destacó que habilitar este documento sería una muestra de compromiso contra las consecuencias económicas que ha dejado la pandemia del coronavirus.

Por David Romero

Ciudad de México, 19 de enero (RT).- Los países miembros de la Unión Europea (UE) se disponen a debatir este jueves una propuesta lanzada desde el Ejecutivo de Grecia, consistente en la habilitación de un certificado de vacunación contra la COVID-19 que permita viajar sin restricciones a quien pueda presentarlo.

La iniciativa, que se justifica en el interés por reactivar la movilidad y en particular el turismo en la región, ya ha dividido al club comunitario entre quienes están a favor de su pronta implantación –que son fundamentalmente aquellos países cuyas economías dependen más decisivamente de la actividad turística– y los miembros que se muestran reacios a adoptar una medida que consideran discriminatoria, o al menos prematura en función del escaso número de personas que han tenido acceso a la vacuna hasta la fecha.

Lo que parece claro es que la puesta en marcha de un plan de estas características tendrá que afrontar las implicaciones políticas y jurídicas que se deriven de los derechos asociados a un documento de ese tipo. Por el momento, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, dio la “bienvenida” a la iniciativa planteada por el Gobierno de Grecia de contar con una certificación europea de vacunación, aunque sin precisar cuáles serían sus aplicaciones o utilidades.

“Es necesario tener un certificado, es una necesidad médica y un requisito de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El segundo asunto, político, es qué permitirá ese certificado”, precisó Von der Leyen el pasado viernes desde Lisboa, a donde acudió para inaugurar la presidencia de turno de la UE, que recae ahora sobre Portugal. “Es algo que hay que discutir en el ámbito europeo para tener reglas comunes”, subrayó.

ESPAÑA A FAVOR, JUNTO A PORTUGAL Y GRECIA

La Ministra española de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, manifestó este lunes el decidido apoyo de su país a la expedición del mencionado certificado de vacunación a nivel europeo, durante su discurso en la reunión del Consejo Ejecutivo de la Organización Mundial del Turismo (OMT), celebrada en Madrid.

Para países como Portugal y Grecia, el turismo es fundamental. Foto: AP

En opinión de Maroto, la habilitación de este documento sería “una buena noticia” y una “muestra del compromiso multilateral” de la UE en la lucha contra las consecuencias económicas de la pandemia, en la medida en que “podría contribuir a restaurar la movilidad a nivel europeo”.

España se alinea así con Grecia y Portugal en el apoyo a esta medida, que a su criterio beneficiaría a sus respectivas industrias turísticas.

El Primer Ministro portugués, António Costa, se mostró igualmente favorable a la iniciativa en el mismo acto público del viernes en el que se pronunció Von der Leyen. “Es esencial que encontremos un modo de asegurar la libre circulación en Europa y que nadie tenga que cerrar las fronteras”, dijo.

“Para países como Portugal o Grecia, el turismo es importante, por lo que es esencial que nos sintamos a salvo cuando llegue el próximo verano”, insistió el mandatario luso.

El Presidente griego, Kyriakos Mitsotakis, realizó oficialmente su propuesta enviando una carta a la presidenta de la Comisión Europea y a sus homólogos en los 27 estados miembros de la UE, adjuntando un borrador del posible modelo de formulario empleado como certificado.

Su intención es que este documento pueda “facilitar la libertad de circulación de los ciudadanos que han sido vacunados”. “Este certificado cubrirá el embarque en todos los medios de transporte: aéreo, marítimo y ferroviario”, precisó.

OMS EN CONTRA FRANCIA, RUMANIA Y LA OMS

Mientras tanto, el secretario de Estado francés para Asuntos Europeos, Clément Beaune, decía el domingo en una entrevista en la emisora France Info que el asunto de la expedición de un certificado para viajar es todavía “muy prematuro” y no debería formar parte de la agenda del Consejo Europeo para esta semana.

“Es un debate que no tiene cabida y sería chocante, cuando la campaña de vacunación aún está comenzando en toda Europa, que hubiera más derechos para algunas personas que para otras”, explicó al respecto el funcionario galo.

En términos similares se ha expresado el presidente de Rumanía, el conservador Klaus Iohannis, que en declaraciones recogidas por el portal Euractiv manifestó su discrepancia con el proyecto. “No creo que sea una buena idea”, dijo.

El Mandatario rumano admite que “debe haber un certificado de vacunación, pero debe usarse por razones médicas, no para viajar”. “Estos son datos importantes para el médico de familia o para quien atienda a alguien en una emergencia”, especificó, enfatizando que no le parece bien “usar estos certificados para dividir la población de Europa en dos”.

La OMS ha expresado su posición ante este proyecto. Foto: AP

Por su parte, la OMS también ha expresado su oposición al proyecto y ha pedido explícitamente, en la última declaración de su Comité de Emergencias, “que no se introduzcan requisitos de prueba de vacunación o inmunidad para los viajes internacionales como condición de entrada, ya que todavía existen importantes incógnitas en cuanto a la eficacia de la vacunación para reducir la transmisión y que la disponibilidad actual de vacunas es demasiado limitada”.

Además, indican que “estar vacunado no debería eximir a los viajeros internacionales de cumplir otras medidas de reducción del riesgo en los viajes”.

¿UN APARTHEID DE SALUD?

Entre las controversias que suscita la posible puesta en marcha de un “pasaporte de vacunación” está también la cuestión de los límites del control que los Estados democráticos pueden ejercer sobre sus ciudadanos.

En este sentido, la organización civil Big Brother Watch llama la atención sobre los peligros que la iniciativa europea implicaría para las libertades individuales y para la protección de datos personales en caso de ponerse en marcha.

 “Los pasaportes de vacunas crearían un sistema de identificación digital opresivo y podrían derivar fácilmente en un apartheid de salud incompatible con un país libre y democrático”, dijo a The Guardian Silkie Carlo, director de esta organización.

Carlo advirtió asimismo que “las identificaciones digitales dejarían registros confidenciales; información médica, laboral o de viajes, y datos biométricos sobre todos y cada uno de nosotros, al alcance de las autoridades y de los burócratas estatales”.

Por ello, el director de Big Brother Watch advierte que la implantación de esta medida de control es en realidad un “plan peligroso” que terminaría por “normalizar los controles de identidad” y “aumentaría el control estatal sobre los ciudadanos que cumplen las normas”. Además, el activista alerta del riesgo de que las bases de datos creadas a partir de este control sanitario lleguen a ser “un botín codiciado para los ciberdelincuentes”.

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