A 10 años de la explosión de la mina Pasta de Conchos, los cadáveres de 63 de los 65 mineros que quedaron atrapados permanecen a 150 metros de profundidad. Tres administraciones federales no han cumplido las demandas básicas de los familiares de los trabajadores.

Ciudad de México, 19 de febrero (SinEmbargo).– El 19 de febrero de 2006, una fuga de gas provocó la explosión de la mina de Pasta de Conchos, en Coahuila. 65 mineros quedaron atrapados, lo que afectó a más de 600 familiares directos.

Los trabajos de rescate fueron suspendidos definitivamente en abril del año siguiente y los familiares de los mineros recibieron 750 mil pesos como compensación y una beca para los hijos menores de edad de los trabajadores.

El exgobernador del estado, Humberto Moreira, se deslindó de la responsabilidad, al argumentar que el entonces Presidente, Vicente Fox Quesada, le ordenó encubrir a funcionarios de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS).

La organización Familia Pasta de Conchos surgió como consecuencia de este acontecimiento. Ha exigido, durante estos 10 años, que las autoridades y la empresa asuman su responsabilidad y recuperen los cuerpos.