El 14 de febrero de 2015, Sandra recibió dos noticias sobre el paradero de su esposo, su hijo y su yerno privados de su libertad en Coatzacoalcos, Veracruz, por un comando fuertemente armado: la buena, su hijo había sido localizado; la mala, asesinado en un tramo carretero. Su yerno logró regresar con vida y con un celular en mano. Mientras sigue en la búsqueda de su esposo, quien no fue liberado a pesar de haber pagado un rescate de 25 mil pesos, el cuerpo de José Eduardo permanece en una fosa común.

Por Arantxa Arcos

Ciudad de México, 19 de febrero (SinEmbargo/BlogExpediente).- José Eduardo Velázquez Cortaza espera en una fosa común la localización de su padre Jorge Villaseca Reinaldo.

La noche del 30 de abril del 2014 fueron levantados en su domicilio. Golpeando a Sandra Cortaza Martínez, esposa y madre de los secuestrados.

Han pasado dos años de esperar en la fosa común, se acerca el cumpleaños 24 del joven levantado con su padre, ambos, se dedicaban a ser taxistas en las calles de Coatzacoalcos.

Sandra recibió dos noticias el 4 de enero del 2015 sobre el paradero de sus familiares privados de su libertad por un comando armado de tres vehículos fuertemente armados.

José Eduardo, su hijo, había sido localizado. La mala, asesinado en un tramo carretero de Dos Ríos, lejos de Coatzacoalcos.

“No vivo en paz” dice una y otra vez Sandra. Llora preocupada por no tener empleo, tampoco casa. Su vivienda fue invadida por personas desconocidas que ya fueron demandadas.

El litigio de la casa está en proceso, por el momento vive en un terreno que heredó su fallecida madre. La abuela de José Eduardo que murió en la espera de volver a ver con vida a su nieto.

El terreno es disputado por sus hermanos, quienes la tachan de robar algunos metros y apropiarse de un espacio para construir una casa de madera y láminas.

“Quiero recuperar mi casa”, dice mientras porta en sus manos la última foto en vida de su esposo e hijo.

La espera de su hijo José, en una fosa común del panteón de Dos Ríos, se prolongó 24 meses y no tiene fecha de sepultura cristiana.

En las calles de la entidad costera camina de la mano del colectivo “Madres en búsqueda Coatzacoalcos”.

Con ellas, otras madres padeciendo el mismo mal; desaparición forzada, ubicó a su hijo en fotografías de panteones y Servicio Médico Forense (SEMEFO).

“ANDA COMO SI NADA MI YERNO”

El 30 de abril de 2014, José Eduardo, su padre y su yerno fueron levantados por unos 10 hombres armados. Foto: Yerania Roldón, BlogExpediente.

El recordar cómo los vio por últimas vez le rompe el alma y explota en lágrimas.

Ese 30 de abril llegaron diez hombres fuertemente armados, sacaron a la fuerza a su esposo, hijo y yerno.

El 2 de mayo regresó con vida su yerno, con un celular en mano siguiendo órdenes de los captores.

Tres vehículos, ocupados como taxis y 50 mil pesos a cambio de dos vidas; de José Eduardo y Jorge Villaseca.

El 14 de mayo entregaron el dinero con los vehículos. Los citaron en un punto para hacer el cambio, nadie llegó con sus familiares.

“Pedían más y más” dinero. Sandra consiguió y se endeudó de por vida.

Ni con vender comida o plancha ajeno alcanza para saldar el adeudo.

Entregó otros 25 mil pesos. Su esposo e hijo nunca volvieron a pesar de pagar el rescate.

La investigación fue cerrada por el comandante del caso. No recuerda el nombre pero memorizó sus palabras; “Si yo sé que es gente pesada, me abro”.

A los pocos días el comandante del caso pidió su cambio y cesó la búsqueda de dos varones secuestrados en Coatzacoalcos.

En enero del 2015, personal de la Fiscalía General del Estado (FGE) le hicieron una prueba de ADN. Se perdió, deben realizar otra.

Los días pasan y el cuerpo de José se desintegra ante la supuesta carencia de dinero para consumar otra prueba de ADN, siguiendo los protocolos de la FGE, encabezada por Jorge Wínckler Ortiz.

“Me detienen las pruebas de ADN, la FGE lo exige para entregar el cuerpo. No veo nada de avance. Espero en Dios que pronto recupere el cuerpo de mi hijo”.

La diabetes la acompañada desde el 30 de abril del 2014, cuando levantaron a sus familiares y le golpearon la cara para callarla.

Al igual que Sandra, otros tres familiares esperan que la FGE tenga dinero para realizar otras pruebas, sigan los trámites de entrega de cuerpos y sea sepultado en Coatzacoalcos, esperando la localización de papá Jorge.

ESTE CONTENIDO ES PUBLICADO POR SINEMBARGO CON AUTORIZACIÓN EXPRESA DE BlogExpediente. Ver ORIGINAL aquí. Prohibida su reproducción.