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El fin del TLCAN será duro, pero el campo ganará y México verá la luz a mediano plazo, dice estudio

19/02/2018 - 10:22 am

México sería el país más perjudicado de un eventual fin del TLCAN, la economía perdería 1 por ciento del PIB, viéndose obligado a reorganizar a ser menos dependiente de Estados Unidos. Además, la baja en los niveles de inversión directa extranjera lastraría el crecimiento del país mientras que la demanda interna se contraería debido a a la falta de confianza de los consumidores.

Estas son algunas de las ideas que arroja el informe “La negociación México-Estados Unidos del TLCAN y su posible impacto en las empresas españolas”, realizado por Ramón Casilda, Consultor iberoamericano y profesor del IEB y de la Escuela Diplomática, donde se analiza los posibles impactos que el fin del tratado puede tener en la economía nacional.

Por Jaime Palacios

Ciudad de México, 19 de febrero (EconomíaHoy/SinEmbargo).– México sería el país más perjudicado de un eventual fin del TLCAN. Mientras una desaparición del tratado haría perder a Canadá un 0.5 por ciento de su PIB y a Estados Unidos un 0.1 por ciento, México de dejaría por el camino un 1 por ciento de su Producto Interior Bruto.

El país se enfrentaría a un primer año de momentos difíciles, viéndose obligado a reorganizar su economía para hacerla menos dependiente de su vecino del norte. La bajada de los niveles de inversión directa extranjera lastraría el crecimiento del país mientras que la demanda interna se contraería debido a a la falta de confianza de los consumidores.

Estas son algunas de las ideas que arroja el informe La negociación México – Estados Unidos del TLCAN y su posible impacto en las empresas españolas realizado por Ramón Casilda, Consultor iberoamericano y profesor del IEB y de la Escuela Diplomática, donde se analiza los posibles impactos que el fin del tratado puede tener en la economía nacional.

Pese a que la desaparición del tratado supondría en un principio un evidente paso hacia atrás de la economía mexicana, a medio plazo podría suponer una ventaja competitiva para el país. La depreciación del peso frente al dólar, afirma Casilda, produciría un aumento de las exportaciones que “suavizaría el golpe” y anularía en parte la caída del PIB.

La pérdida de valor de la moneda nacional compensaría el aumento de los costos de importación lo que a la larga, según el informe, terminaría haciendo que la balanza comercial entre México y Estados Unidos “mejorara del lado mexicano”.

EL SECTOR AUTOMOVILÍSTICO, EL MÁS AFECTADO

El sector automotriz es el más dependiente del TLCAN y el principal motor de las exportaciones y el empleo en el país. Hace 10 años, México fabricaba el 17 por ciento de los vehículos pesados de Norteamérica. Hoy el país produce el 35 por ciento, haciendo que la industria automotriz sea un pilar clave de la economía nacional. Según apunta Casilda, pese a la creciente robotización del sector, entre 2010 y 2015 se crearon en México 250 mil nuevos empleos en el sector.

Los más perjudicados del fin del TLCAN serían los trabajadores mexicanos y los consumidores estadounidenses. Por ejemplo, si Estados Unidos decide comenzar a aplicar un arancel del 35 por ciento sobre las importaciones mexicanas, un Ford Fusión fabricado en la localidad de Hermosillo, en el estado de Sonora, subiría su precio de 22 mil dólares hasta casi 30 mil.

SECTOR AGRÍCOLA, EL GRAN BENEFICIADO

Al contrario que en el sector automotriz, la agricultura mexicana no vería con malos ojos un eventual fin del TLCAN. La inexistencia de aranceles comerciales ha inundado el mercado mexicano de alimentos estadounidenses a unos precios contra los que los agricultores locales no pueden competir.

Durante la primera década del Tratado, las exportaciones de maíz a México se multiplicaron por cuatro, provocando una caída de los precios del producto cercana al 66 por ciento y la eliminación de 900 mil empleos en México.

El TLCAN “ha beneficiado ampliamente a la industria alimentaria y agrícola de Estados Unidos”, apunta el informe, por lo que Washington sería el principal perjudicado de su desaparición. Unos aranceles del 38.4 por ciento a los productos agrícolas estadounidenses supondrían un coste de 3 mil millones de dólares para Estados Unidos y pondrían en peligro más de 6 millones de empleos agrícolas, lo que supondría un duro golpe para un sector que ya de por si se encuentra sumido en una profunda crisis.

INCERTIDUMBRE PARA LA POLÍTICA MIGRATORIA

Otra cuestión que se mantiene a la espera de conocer el futuro del TLCAN es la inmigración. Una aplicación más rígida de las leyes migratorias por parte de Estados Unidos provocaría un cambio de 180 grados en el flujo migratorio. Según apunta Casilda, “México ya ha dado los primeros pasos para recibir a los posibles inmigrantes expulsados de Estados Unidos”, pero ha dejado claro “que no recibirá a los inmigrantes ilegales de otros países”.

El endurecimiento de la política migratoria desembocaría en un mayor desempleo por los retornados que se incorporarían al mercado laboral y un aumento de la presión sobre el peso debido a la bajada de las remesas de emigrantes. Las exportaciones también podrían verse perjudicadas por el establecimiento de un arancel específico para financiar el muro fronterizo, ahora que parece que su construcción está un poco más cerca.

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