El 19 de febrero de 2006 a las 02:30 horas, una explosión en la Mina 8 de Pasta de Conchos, de Industrial Minera México (IMMSA), filial del Grupo México, dejó a 65 mineros atrapados. Nombrar a Pasta de Conchos no remite a una región; sino a una tragedia que lejos de llegar a su punto final, se reproduce como si deseara permanecer.

Ciudad de México, 19 de febrero (SinEmbargo).– El Presidente Andrés Manuel López Obrador dijo hoy que el Gobierno de México hará justicia a las viudas de Pasta de Conchos y hará todo lo posible para recuperar los restos de los que murieron hace 13 años.

El primer paso sería la instalación de una mesa de trabajo para construir una ruta para su recuperación, dijo el subsecretario de gobernación, Alejandro Encinas, a representantes de las familias de los mineros en la víspera del 13 aniversario del accidente.

Encinas dijo a los familiares que tenían todo su respaldo, tanto personal como institucional y les indicó que la mesa de trabajo estará formada por las Secretarías de Economía (SRE), Trabajo (STPS) y Relaciones Exteriores (SRE).

El 19 de febrero de 2006 a las 02:30 horas, una explosión en la Mina 8 de Pasta de Conchos, de Industrial Minera México (IMMSA), filial del Grupo México, dejó a 65 mineros atrapados.

El Presidente aseguró “que no se descarta que mediante una decisión voluntaria, concertada, la empresa lleve a cabo una exploración para sacar los restos de los deudos, de los que quedaron atrapados en la mina, para sacar los restos de los fallecidos creo que eso ayudaría mucho entre las partes y en el marco de la reconciliación nacional”.

Consideró que especialistas del mundo puedan opinar al respecto para saber si son posibles las excavaciones para rescatar los cuerpos.

Los familiares han exigido a las autoridades y dueños de la mina de Pasta de Conchos el rescate de los cuerpos de los 65 mineros sepultados. Foto: María José Martínez, Cuartoscuro.

“Es curar heridas, todo lo que hagamos en ese sentido, o todo lo que podamos hacer va a ayudar a la reconciliación. Estamos dispuestos, incluso a plantearlo a la empresa para que se analice la posibilidad”. Todo ello, añadió, es independiente de la reparación del daño pues lo más importante para los deudos es tener los restos de sus familias.

En abril de 2018, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) anunció la evaluación de responsabilidad de las autoridades mexicanas en la muerte de los 65 mineros en 2006.

Los familiares de los fallecidos presentaron el caso ante la CIDH en febrero de 2010, argumentando que las autoridades mexicanas eran “responsables” de la ineficacia de las labores de rescate.

La CIDH admitió el caso en su periodo de sesiones 167 celebrado los pasados 1 y 2 de marzo de 2018 en Bogotá, Colombia.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) de México aseguró en 2007 que en la muerte de los mineros hay responsabilidad de autoridades del Ministerio del Trabajo, empresa y sindicato minero.

El consorcio minero Grupo México, dueño de Pasta de Conchos, decidió cerrar esta mina al considerar que sus instalaciones quedaron inservibles tras los trabajos de rescate que no se concretaron.

En el 2008, la Secretaría del Trabajo de México pidió a los familiares de mineros abstenerse de intentar el rescate de los cuerpos debido a la inseguridad en esa explotación, luego de que se había hablado de que lo harían ellos mismos.

LA EXPLOSIÓN

El 19 de febrero de 2006 a las 02:30 horas, una explosión en la Mina 8 de Pasta de Conchos, de Industrial Minera México (IMMSA), filial del Grupo México, dejó a 65 mineros atrapados.

La mina pertenece a Industrial Minera México (IMMSA), del Grupo México, propiedad del magnate Germán Larrea Mota Velasco, el segundo hombre más rico de México. Con una fortuna estimada en los 17 mil 300 millones de dólares, Larrea Mota Velasco se ubica en el número 72 del ranking global de los hombres con mayor fortuna del mundo, según la lista Forbes 2018.

Pasta de Conchos se encuentra en la llamada “zona carbonífera” conformada por los municipios de Múzquiz, y San Juan Sabinas, los cuales, agrupan las ciudades de Nueva Rosita, Palaú, La Agüita y La Florida, en Coahuila, al norte de México. Cinco horas por carretera las apartan de Saltillo, la capital de la entidad, y 135 kilómetros de la ciudad de Piedras Negras, frontera con Estados Unidos.

Nombrar a Pasta de Conchos no remite a una región; sino a una tragedia que lejos de llegar a su punto final, se reproduce como si deseara permanecer.

En 2006, después de la explosión en Pasta de Conchos, Gómez Urrutia fue acusado de desviar 55 millones de dólares, dinero del sindicato minero, para fines personales, durante los sexenios de los ex Presidentes Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa. Pidió exilio en Vancouver, Canadá, donde permanece.