Hans Kluge expresó que las vacunas por sí solas, pese a salvar vidas y teniendo en cuenta la desigualdad de entregas, “no reemplazan” las medidas sociales y de salud pública.

Madrid, 19 de marzo (EuropaPress).- El director regional para Europa de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Hans Kluge, ha insistido este jueves en que en Europa se debe seguir administrando la vacuna contra el coronavirus desarrollada por la compañía AstraZeneca porque “salva vidas”.

Kluge se ha pronunciado así en rueda de prensa después de que varios países de la Unión Europea, entre ellos España, hayan suspendido temporalmente la administración de la vacuna de AstraZeneca tras detectarse casos de tromboembolismo grave en algunas personas a las que se les había inoculado.

Una decisión que, tal y como ha recordado el dirigente de la OMS en Europa, es una medida de “precaución”, ya que todavía no se ha demostrado que estos eventos estén relacionados con la vacunación con AstraZeneca.

De hecho, ha recordado que el tromboembolismo venoso es la tercera enfermedad cardiovascular más común en el mundo y ocurre en poblaciones independientemente de que estén vacunadas o no. “En este momento los beneficios de la vacuna de AstraZeneca superan con creces a sus riesgos, por lo que su administración debe continuar para poder salvar vidas”, ha enfatizado.

Por otro lado, Kluge ha avisado que sigue existiendo “inequidad” en el acceso a la vacuna, dado que los países de ingresos altos ya están administrándola, mientras que sólo el 60 por ciento de los de ingresos medios y bajos lo han hecho.

Actualmente, un total de 46 países de Europa han administrado más de 107 millones de dosis de vacuna; el tres por ciento de la población en 45 países ha recibido una serie de vacunación completa, y los datos de 23 países indican que el 51 por ciento de los trabajadores de la salud han recibido al menos una dosis.

Si bien 27 países se encuentran actualmente en un bloqueo nacional parcial o total, 21 están flexibilizando gradualmente las medidas restrictivas. “Algunos lo hacen basándose en el supuesto de que el aumento de la aplicación de la vacunación en los países conduciría inmediatamente a una mejor situación epidemiológica. Tales suposiciones son demasiado tempranas para hacer”, ha señalado Kluge.

Finalmente, ha recordado que la vacunación por sí sola, a pesar de que ya empieza a demostrar que salva vidas, y especialmente teniendo en cuenta las desigualdades que están habiendo entre los países, “no reemplazan” las medidas sociales y de salud pública.