Desde 2018, la sociedad civil ha demandado al Senado que legisle para proteger nuestro planeta de la contaminación por plásticos. Foto: Moisés Pablo, Cuartoscuro.

Por Ornela Garelli*

El 13 de abril del año en curso las organizaciones de la sociedad civil que integramos la Alianza México sin Plástico (AMSP) recibimos por parte de la Comisión de Medio Ambiente del Senado de la República la propuesta de dictamen para modificar la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos (LGPGIR) en el tema de plásticos de un solo uso. Las y los legisladores esperan discutir dicho dictamen en comisiones unidas hoy 19 de abril.

Desde 2018, la sociedad civil ha demandado al Senado que legisle para proteger nuestro planeta de la contaminación por plásticos. Pero más que un logro, la elaboración de este dictamen es una tomada de pelo a las ONGs y expertos en el tema que hemos informado desde aquel año a los legisladores sobre las medidas necesarias para hacer frente a este problema de forma eficaz.

¿Por qué no estamos conformes con este dictamen? Porque está hecho a la medida del sector industrial, culpando a la ciudadanía del problema y desprotegiendo al planeta y a la gente. Afirmamos esto por lo siguiente:

– El dictamen no establece responsabilidades claras ni ambiciosas para las empresas productoras, importadoras y comercializadoras de plásticos, al contrario, las libera de la responsabilidad de internalizar los costos ambientales y sociales que sus productos están ocasionando (como la contaminación) y se los carga a la ciudadanía y al Gobierno, ya que sus obligaciones deberán cubrirse con nuestros impuestos. No solo sufrimos las consecuencias de la contaminación por plásticos, sino que también debemos cubrir económicamente su remediación.

– El dictamen parte de una definición de “plásticos de un solo uso” que es imprecisa y también está hecha para beneficiar al sector industrial. Los productos o aplicaciones plásticas de un solo uso adquieren esta característica debido a su diseño, a su concepción para ser desechables, y no a una visión idealista sobre si pueden reciclarse o compostarse (solo el 6 por ciento de los residuos se reciclan en México). Una definición así dejaría fuera del término, y por tanto de las prohibiciones, a la mayor parte de los productos plásticos de un solo uso puestos en el mercado en nuestro país.

– En el dictamen persisten las alertas que hicimos anteriormente sobre diversos artículos que ponen en riesgo las prohibiciones estatales de productos plásticos, actuales y futuras. Lo anterior porque se condiciona la aprobación e implementación de estas medidas a su pertinencia económica, de nueva cuenta privilegiando salvedades en beneficio del sector industrial.

Las deficiencias de la propuesta de dictamen en comento van mucho más allá de estos puntos señalados, ya que además se privilegia una visión de gestión de residuos basada en el aprovechamiento de estos, en lugar de apostar por la prevención y la minimización, entre otras cuestiones. Por todo lo anterior, desde la Alianza vemos este dictamen con gran preocupación, ya que de ser aprobado no sólo no contribuirá a hacer frente a la contaminación por plásticos sino que podría agravar el problema debido a la serie de imprecisiones y errores que contiene.

Senadoras y senadores de la Comisión de Medio Ambiente, les urgimos no aprobar el dictamen en su estado actual. Desde la Alianza México sin Plástico (AMPS) consideramos como muy preocupante que el  actual proceso electoral que vivimos ocasione que las y los legisladores en el Senado, más preocupados por hacer campaña que por proponer modificaciones legislativas precisas, informadas, basadas en la ciencia, técnica, social, ambiental y jurídicamente correctas, puedan avalar este dictamen que carece claramente de estos elementos.

Les recordamos que la ciudadanía espera de ustedes que protejan su salud y la de nuestro planeta, el resultado de sus gestiones debe ser llegar al diseño de cuerpos normativos que cuiden de todos los ciudadanos de este país, no que se llegue a acuerdos entre actores, pues eso son únicamente ganancias políticas.

Cualquier modificación a la LGPGIR debe incluir la Responsabilidad Extendida del Productor, ya que los productores, fabricantes, comercializadores e importadores de plásticos deben asumir las responsabilidades que les corresponden en este problema. Es decir, deben hacerse responsables de los productos que ponen en el mercado durante todo su ciclo de vida, desde su diseño hasta el final de su vida útil. Lo anterior implica que las empresas avancen hacia la economía circular diseñando productos que no vayan a convertirse en residuos (reutilizables o libres de empaque) y que se hagan cargo de la gestión de los residuos que sus productos generan. Basta ya de intereses particulares, senadores y senadoras, queremos servidores públicos que realmente protejan nuestros derechos y no los beneficios de unos cuantos.

*Ornela Garelli es especialista en consumo responsable y cambio climático en Greenpeace México