Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía, aseguró que el mundo creó una economía sin neumáticos de repuesto y así tomó a las sociedades la COVID-19: “sin camas de hospital adicionales, no hicimos preparación para una pandemia, no hicimos muchas de las cosas que nos hubieran permitido responder a la pandemia”. Por ello, dijo, es crear indicadores que midan no sólo el crecimiento, sino otros problemas sociales como la desigualdad y el cambio climático.

El discurso de Stiglitz va en línea con lo que el Presidente Andrés Manuel López Obrador ha insistido en los últimos meses y que es que la medición del Producto Interno Bruto debe ser reemplazado por un indicador que mida la felicidad y el acceso al bienestar.

Ciudad de México, 19 de junio (SinEmbargo).- Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía en 2001, afirmó este viernes que la pandemia de la COVID-19 demostró que la economía requiere indicadores de evaluación que no se reduzcan al Producto Interno Bruto (PIB) de las naciones, sino que incluya y refleje todas las preocupaciones sociales. En entrevista con la agencia AFP, el economista destacó, por ejemplo, la importancia de medir la desigualdad y el impacto ecológico de las naciones.

“Hay una gran diferencia entre si un vehículo tiene una rueda de repuesto o no. Pero en la forma en que medimos el PIB, un vehículo sin rueda de repuesto es más eficiente que un vehículo con rueda de repuesto porque cuesta menos”, expuso Stiglitz a la agencia francesa.

El planteamiento del prestigioso economista, que es uno de los más leídos en el mundo, se centra en que después de la pandemia de la COVID-19 se debe apostar por una economía global que no sólo se centre en el PIB, sino una “más verde“, relacionada con el cambio climático más allá del crecimiento. Un planteamiento similar ha hecho el Presidente de México Andrés Manuel López Obrador, quien anunció la creación de un nuevo índice para medir no sólo la riqueza sino el bienestar social como referencia.

La llegada de la “nueva normalidad” es un buen momento para el inicio de este medidor, defendió López Obrador, quien recordó que el “progreso sin justicia es retroceso”. En mayo pasado, el Jefe del Ejecutivo federal expresó que “tiene que haber crecimiento con honestidad, crecimiento con austeridad, crecimiento con bienestar, crecimiento con cultura, crecimiento con felicidad”.

Sobre el tema, el profesor Stiglitz –quien desde 2005 dirige el Instituto Brooks para la Pobreza Mundial en la Universidad de Mánchester– planteó que los efectos que la pandemia dejó a la población mundial y a los Gobiernos la posibilidad de enfocarse en una recuperación económica más amigable con el planeta y que tenga como uno de sus ejes centrales la equidad. “No debería ser solo regresar a donde estábamos”, insistió

“El PIB no tiene en cuenta las desigualdades, la falta de resistencia o la falta de sostenibilidad. Lo que queremos hacer ahora es liderar la economía en una dirección que refleje todas estas preocupaciones”, explicó. Además destacó que hoy “el indicador más importante es el impacto de las emisiones de gases de efecto invernadero”.

El pensamiento de Stiglitz, quien en 2006 publicó el libro ¿Cómo hacer que funcione la globalización?, una crítica del actual orden económico mundial, no está solo ante la ruptura del modelo neoliberal que se abre paso en el mundo, y otros grandes estudiosos se pronuncian por privilegiar el combate a la desigualdad. FOTO: CIDE

El economista, conocido y reconocido por su visión crítica de la globalización, de los economistas de libre mercado y de algunas de las instituciones internacionales de crédito, como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), destacó la complejidad del cambio climático y sus manifestaciones, por ejemplo en los peligros de los eventos climatológicos que impactan directamente a la población.

El pensamiento de Stiglitz, quien en 2006 publicó el libro ¿Cómo hacer que funcione la globalización?, una crítica del actual orden económico mundial, no está solo ante la ruptura del modelo neoliberal que se abre paso en el mundo.

Además de la postura del Primer Mandatario mexicano, los gobiernos de Estados Unidos y europeos han enfocado sus políticas monetarias en rescates económicos a grandes empresas, pero han incluido el requerimiento de reenfocar sus planes de inversión en concordancia con el combate al cambio climático.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) considera que los planes masivos de ayuda que preparan los gobiernos frente a la crisis del coronavirus son la ocasión para poner el sector energético en el camino de la sostenibilidad, lo que además aumentaría el crecimiento global y el empleo.

La AIE, que ha trabajado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para la elaboración del informe que presentó el jueves pasado, parte de la hipótesis de que la crisis provocará un bajón del 6 por ciento del PIB mundial este año y de que sólo durante el actual trimestre se perderán unos 300 millones de empleos.

Además, el plan propuesto por el FMI y la AIE reduciría las emisiones de gases de efecto invernadero, principalmente dióxido de carbono (CO2), en unos 4 mil 500 millones de toneladas y disminuiría en un 5 por ciento las causantes de contaminación atmosférica, con las implicaciones beneficiosas que eso tendría para la salud.

“Creamos una economía sin neumáticos de repuesto, sin camas de hospital adicionales, no hicimos preparación para una pandemia, no hicimos muchas de las cosas que nos hubieran permitido responder a la pandemia”, dijo el laureado economista nacido en Gary. Indiana, Estados Unidos, el  9 de febrero de 1943.

Stiglitz criticó las políticas laissez-faire que condujeron a la cruda crisis de 2008 y que fueron, de nuevo, develadas como “miopes” en esta nueva crisis económica y sanitaria. “No es que pudiéramos haberlo evitado, pero podríamos haber tenido una economía mucho más resistente, más capaz de responder a eso”, afirmó.

Sin embargo, el Premio Nobel destacó la importancia del trabajo de la Unión Europea en la creación de un “acuerdo verde” que, con un plan de cinco años, encamine al planeta a la “neutralidad de carbono” en el año 2050.

“Pero no es suficiente tener esa aspiración. Debes comenzar a gastar el dinero. Y obviamente la pandemia está siendo un gran impulso para comenzar a gastar el dinero”, puntualizó. “Creo que (el impuesto a bienes de alto consumo) es algo que debe implementarse. Por supuesto, tendría que usarse de una manera no proteccionista”, dijo el economista.

OTRAS POSTURAS CONTRA EL PIB

El Presidente Andrés Manuel López Obrador, por supuesto, no es ajeno al debate mundial.

En enero de este año, el político tabasqueño aseguró que “están cambiando los parámetros para medir si tenemos bienestar en México”. Poco antes de su declaración, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi) había informadoque en el primer año del mandato de López Obrador, el crecimiento económico de México –medido a través del Producto Interno Bruto– se contrajo 0.1 por ciento.

De acuerdo con el economista Luis Foncerrada Pascal, aunque son distintos, el PIB y el bienestar no son indicadores que se excluyan sino que se complementan.

“Son cosas diferentes para diferentes objetivos. […] No se trata de PIB versus bienestar. Es tan absurda la pretendida disyuntiva, como decidir no tomar en cuenta el número de paletas que se producen, para sólo ver cuántas le tocan a cada quien. Hay que medir las dos, y con políticas ver que los que menos tengan, puedan tener más. Pero no podemos dejar de medir cuántas se producen. Son cosas diferentes aunque vinculadas”, explicó a SinEmbargo el ex director de Política Monetaria y Crediticia en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Para lograr mayor bienestar se requiere, por un lado, acumulación de capital e inversión productiva; y por otra parte, políticas públicas inteligentes, encaminadas a reducir las desigualdades, agregó en una entrevista realizada por el periodista Efrén Flores, autor del trabajo titulado “Aunque ignore la desigualdad, el mundo se abraza del PIB hace 76 años. Debe cambiar: economistas”, y publicado en este diario digital.

“Hace mucho que se estableció que el PIB era una herramienta inadaptada para evaluar el bienestar a lo largo del tiempo, en particular en sus dimensiones económica, medioambiental y social”. Eso no quiere decir que el PIB es un indicador erróneo, “sino que se emplea de forma errónea”, refieren grandes economistas como  Amartya Kumar Sen, Jean-Paul Fitoussi y el propio Stiglitz.

Para estos estudiosos de la economía de referencia mundial existen al menos tres factores indispensables para lograr crecimiento económico con bienestar social:

Uno. Incentivar la inversión privada con inversión pública, aunque orientando la política económica a ciertas áreas estratégicas, para propiciar innovación y desarrollo con mejor distribución de la riqueza.

Dos. Reconfigurar las políticas neoliberales de modo que las condiciones objetivas de la población determinen las prioridades económicas nacionales, a partir de una relación más directa y democrática entre ciudadanía y gobierno, que sea generadora de políticas públicas que dirijan a la inversión privada a invertir para satisfacer necesidades y en el proceso, abrir mercados y ganar con la reducción de desigualdades y el sostenimiento de las fuentes de recursos (sustentabilidad).

Tres. Transformar los indicadores macroeconómicos para medir cuál es el impacto de la producción sobre la calidad de vida y la sustentabilidad de recursos; es decir, cuánta producción se invierte en mejorar la calidad de vida y en garantizar los recursos a futuro, que permitan su sostenimiento.

-Con información de Efrén Flores y EFE