Rory Caroll nació en Irlanda en 1972 y fue corresponsal en Venezuela, entre 2006 y 2012 (Foto: Especial)

Rory Caroll nació en Irlanda en 1972 y fue corresponsal en Venezuela, entre 2006 y 2012 (Foto: Especial)

Ciudad de México, 19 julio (SinEmbargo).- “El tipo era un actor consumado, cantaba, bailaba, hacía rap, montaba a caballo, conducía un tanque, una bicicleta, apuntaba con un rifle, acunaba a un niño, fruncía el ceño, mandaba besos, hacía de loco, de hombre de Estado, de patriarca. Había un aire informal, improvisado, en todo ello. El suspense procedía de no saber nunca qué iba a suceder”.

La definición corresponde al periodista irlandés de The Guardian, Rory Carroll, quien con la asistencia de Sexto Piso, presenta en español su libro Comandante: La Venezuela de Hugo Chávez.

Se trata de una semblanza despareja, que no acierta con los juicios políticos en torno a la fascinante personalidad de un líder nato y trascendente para la región, a quien “folcloriza” echando mano de los paradigmas literarios instituidos por el boom en los ’70.

Sin embargo, no hay realismo mágico que alcance a explicar la arrolladora incursión del ex mandatario venezolano en un continente que pudo, según su propio pronóstico, atenuar la influencia estadounidense y aprender, a tropezones y con muchos errores, a valerse por sí mismo.

“El presidente venezolano Hugo Chávez ha sido uno de los líderes más memorables aparecidos en la escena mundial en los últimos tiempos. Su muerte, acaecida el 5 de marzo de 2013, a la edad de 58 años, se produjo después de meses en los que su verdadero estado de salud fue un misterio nacional, tema continuo de confusión y rumores”, apunta el estadounidense Jon Lee Anderson en el prólogo.

Hay que decir que en este sentido, en el de analizar como en un juego de ajedrez las piezas que movió y las partidas que perdió, empató o ganó el ex mandatario venezolano, el prefacio resulta más interesante que las primeras páginas del libro.

Foto: Especial

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Foto de Rory Carroll (www.rorycarroll.co.uk)

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Pero hablamos de Anderson, un viejo conocido de Latinoamérica, acaso el periodista que más conoce, por haberlos vivido in situ, los mecanismos sociopolíticos que se entretejen en el agitado escenario continental de las últimas décadas.

No es el caso de Carroll, un representante de las nuevas generaciones, periodista del siglo XXI, alimentado por los argumentos de la corrección política que prosperan en nuestros días, de manera a-histórica y aséptica, como si estos mares no fueran fruto de aquellos huracanes.

Vale decir, no se puede hablar de Latinoamérica, sin hacerlo de los Estados Unidos y Europa, de cómo fue este continente el patio trasero y reservorio de energía y de recursos de las grandes potencias de Occidente.

Dicho esto, Comandante: La Venezuela de Hugo Chávez, si bien no arroja luz sobre la intrincada situación político-estratégica que define a la Latinoamérica contemporánea, ayuda a conocer de primera mano el torbellino que generaba a su alrededor un hombre que se caracterizó por gobernar de acuerdo a su estado de ánimo, a su fe casi ciega e ingenua en el socialismo del tercer milenio.

UN SOCIALISMO CHAVIZTA

Ni Chávez es un militar crecido en un paisaje caluroso al estilo de los libros de Gabriel García Márquez, quien es profusamente citado en el libro de Rory Carroll. Ni es el viejo lobo de mar encarnado en Fidel Castro, un estratega nato que optó por romper de forma irrevocable sus lazos con Occidente y perdió en la jugada.

Mientras la izquierda al uso de Chávez se concretaba en programas de apoyos sociales, la política exterior de su país se caracteriza por suministrar petróleo a los Estados Unidos.

Mientras el “comandante” se inspiraba en su propio instinto para dar sosiego a las carencias de los más necesitados de su país, la inacción y la desidia de la corrupción nacional de vieja data, frenaba todos o casi todos sus proyectos de desarrollo.

Foto de Rory Carroll (www.rorycarroll.co.uk)

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Es esa contradicción la que marca con maestría Rory Carroll en su libro. La de un mandatario que alcanzó el poder con el 90 % de los votos, hasta el ciego fanatismo que lo acompañó en su lecho de muerte cuando acusó a los Estados Unidos de haber fabricado una tecnología para inducir el cáncer.

“Sobreviviendo a su legado, Hugo Chávez podría presumir de verdaderos logros. Enseñó a los habitantes de los barrios que eran mayoría y se merecían un lugar en la mesa, que eran seres humanos que no tenían por qué pedir disculpas por su pobreza.

Amonestó a los ricos, los amos del valle, por ir de compras a Miami con petrodólares, sin tener en cuenta los barrios de las colinas. Les echó en cara que su sentido del derecho era obsceno y tenía razón”, escribe Carroll.

El periodista, nacido en 1972, estuvo destinado en Caracas, entre 2006 y 2012, donde sirvió como corresponsal de The Guardian para América Latina.

Foto de Rory Carroll (www.rorycarroll.co.uk)

Foto de Rory Carroll (www.rorycarroll.co.uk)

“Desafió a la historia eurocéntrica y celebró la herencia indígena de América Latina. Denunció la injerencia de los Estados Unidos y estimuló a sus vecinos para que persiguieran sus propios intereses y no los de Washington.

Sin embargo, el legado perdurable era baldío. Un político sublimemente dotado de empatía con los pobres, el poder de Creso, y a pesar de ello, el resultado era un fiasco. El petróleo paralizaba la economía, las pasiones rezumaban de odio”, precisa el profesional irlandés.

Como bien dice la editorial en su boletín de prensa, Comandante es un punto de partida, no de llegada, para comprender un poco más el enigma que todavía representa la majestuosa y por momentos torpe y megalómana personalidad de un líder político irrepetible.

Un libro más de los muchos dedicados a la figura de un estadista de gran protagonismo mediático y al que sin embargo poco conocimos en su tiempo y del que mucho ignoramos todavía.