Los desplazados por la violencia van dejando poblaciones enteras sin habitantes. La Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos hizo su medición de desplazados partiendo del año 2009 y terminando en enero de 2017. Su análisis arrojó que la cifra supera los 310 mil. La CNDH, en tanto, calcula en 90 mil el número, pero podría ser tres veces mayor.

En Sinaloa, en cuestión de horas, más de 120 familias de las comunidades Chirimoyos y La Petaca salieron de sus casas. Dijeron que llegó un grupo armado y sacó a la gente de noche. Todos huyeron, sin ropa ni papeles.

En Guerrero, la mitad de los vecinos regresó a más de un mes de que prácticamente todos huyeran por temor tras la amenaza anónima de un ataque armado, sin embargo, las comunidades de Tepozcuautla, Ahuihuiyuco y Tetitlán de la Lima del municipio de Chilapa continúan sin servicios básicos, el centro de salud permanece cerrado, no hay transporte público regular y existe incertidumbre sobre el funcionamiento de las escuelas en el siguiente ciclo escolar.

Ciudad de México/Guerrero/Sinaloa, 19 de julio (SinEmbargo/ElSur/Noroeste).- Las comunidades de Tepozcuautla, Ahuihuiyuco y Tetitlán de la Lima del municipio de Chilapa continúan sin servicios básicos, el centro de salud permanece cerrado, no hay transporte público regular y existe incertidumbre sobre el funcionamiento de las escuelas en el siguiente ciclo escolar.

La mitad de los vecinos regresó a más de un mes de que prácticamente todos huyeran por temor tras la amenaza anónima de un ataque armado, sustentado en al menos 45 casos de desapariciones y asesinatos en la región desde el 2015, según cálculos de las autoridades comunitarias.

En Ahuihuiyuco la música que se pone en altavoces para todo el pueblo ha vuelto a escucharse, han abierto las tiendas, se puede ver gente en los patios de sus viviendas, campesinos trabajando y vecinos en el centro.

Con melancolía los jefes de los hogares regresaron a recuperar la poca siembra que les dejaron los animales que en el éxodo fueron liberados, a darles de comer a sus animales desahuciados, a buscarlos o a malbaratarlos para tener dinero para comer.

Algunos pobladores claman por cobijas y colchonetas pues en su ausencia sus casas fueron saqueadas. Cuando el alcalde priista de Chilapa, Jesús Parra llevó una jornada asistencialista y celebró que el problema había concluido, su personal anotó a las personas que necesitaban cobijas pero éstas no han llegado.

Las raquíticas despensas que llevó el alcalde y que sirvieron para la fotografía oficial y un video promocional con la frase “por la tierra que queremos”, se acabaron en unas horas.

La nueva construcción de un centro de salud ni siquiera se puso en funcionamiento y con la zozobra y la crisis social actual no hay para cuándo, dijeron los vecinos.

En condiciones aparentemente normales la población de Ahuihuiyuco iba a la vecina Tepozcuautla al centro de salud, pero desde hace un mes está cerrado. La doctora y las tres enfermeras también abandonaron su centro de trabajo.

Los vecinos informaron que a veces los soldados comparten el poco medicamento básico que tienen, pero no tienen ni suero para el piquete de alacrán.

“Acá nos podemos morir”, dijo resignada una señora.

Militares en una base en la Comisaría son los encargados de dar seguridad y no hay policías estatales.

En Tepozcuautla las condiciones son las mismas hay tensión en la población que ha regresado y que intenta recuperar su vida, su trabajo y su cotidianidad. La coincidencia en las dos comunidades es la falta de servicios de salud.

La crisis del transporte público inició desde hace unos dos años. Ahora tienen que caminar a Tepehuizco y Lodo Grande, relataron algunos vecinos.

El camión que surte de refresco ha vuelto a subir.

Los niños que egresarían de las escuelas de Tepozcuautla se quedaron sin clausura, regalos y fiesta. La falta de funcionamiento obligó a las escuelas a dar vacaciones.

Los directivos, dijeron padres de familia, prometieron regresar en el siguiente ciclo escolar pero es sólo una expectativa.

Les prometieron seguridad pública en Ahuihuiyuco

El comisario de Ahuihuiyuco, Ambrosio Vázquez Casarrubias informó que la mitad de los habitantes, de unas 250 familias, ya se encuentran en la localidad, que el alcalde de Chilapa les prometió seguridad pública permanente y que gestionaría la regularización del transporte.

Él salió de la comunidad al siguiente día de la amenaza de ataque, entregó el Bastón de Mando en el Ayuntamiento al síndico procurador Esteban García García.

Dijo que aunque persiste el temor los vecinos van a esperar, “qué vamos hacer, ni modo de salirse nuevamente, hay que esperarse”.

Solicitó al gobierno del estado y al federal patrullajes en los caminos y los alrededores de la comunidad.

El comisario de Tepozcuautla, Joaquín González Leyva informó que hay 180 viviendas habitadas, casi la mitad del total. “Están llegando”.

Dijo que desde las 5 de la tarde la gente ya no sale de sus casas y que no hay transporte público, por lo que tienen que caminar a las vecinas comunidades de Tepehuizco y Lodo Grande.

Pidió que el gobierno los apoye con el Ejército y restablecer los servicios de salud.

DESPLAZADOS EN SINALOA

La violencia que se vive en la zona rural y en los altos de Concordia, en Sinaloa, desplazó en cuestión de horas, a más de 120 familias de las comunidades Chirimoyos y La Petaca, de acuerdo con testimonios de las víctimas.

“Todo Chirimoyos se quedó solo, todo el pueblo se quedó solo porque los sacaron, que la gente se fuera, no tenemos de otra, no tenemos opción, somos 50 familias; de La Petaca también la mayoría se salió”, narró una habitante, quien denunció la presencia de grupos armados en la zona.

En La Petaca, dijo, la mayoría de las 80 familias abandonó el pueblo por temor a asesinatos en masa.

Los habitantes de Chirimoyos, una comunidad ubicada a 40 minutos en vehículo desde la cabecera municipal, narraron cómo un grupo armado llegó y los expulsó de sus casas.

“Sí (llegó un grupo armado) y sacó a la gente, no sabemos cuántos eran, toda la gente salió corriendo en la noche, sin ropa, sin nada, sin papeles ni nada, menos dinero, dejan anónimos, cosas así”, añadieron los desplazados, entre los que se encuentran niños y adolescentes.

Dijeron que acudieron ayer a la Presidencia Municipal y a la plazuela de Concordia, porque no tienen otro lugar a dónde ir.

“Nos venimos en ‘raite’, en lo que pudimos salir”.

Las personas desplazadas manifestaron que las autoridades no suben a brindarles seguridad, sólo van a recoger a los muertos, horas después de que se produce el asesinato.

“Se ocupa como una base militar o algo, pero permanente, no que vayan y se den una vuelta, y ya no vuelvan hasta los siguientes días cuando pasó algo (algún hecho violento), ahorita nada más van cuando van a levantar algún muerto”.

Ellos prefirieron salirse, con lo poco que tenían puesto, que quedarse a llorar el asesinato de algún familiar.

Y mientras iban en busca del Alcalde Felipe Garzón López para denunciar los hechos, éste se hallaba en el festejo del Día de la Secretaria, en conocido restaurante de la cabecera municipal.

Entrevistado al respecto, dijo no tener conocimiento de personas desplazadas recientemente, y que en lo que va del año la Comuna ha empadronado a 40 familias por esta causa.

Los pueblos de la zona serrana de Concordia que se encuentran entrampados con la violencia son: Chirimoyos, La Petaca, Zaragoza, El Llano, Aguacaliente del Zapote, La Cieneguilla, El Tiro, Los Humayes, Los Laureles, La Cieneguilla, Los Vacitos.