Los cambios también se reflejan en el rendimiento escolar y en la actitud hacia los padres. La agresión, las mentiras y el desafío a la autoridad pueden indicar síntomas de estrés infantil.

Ciudad de México, 19 de septiembre (LaOpinión).- Es común pensar que los más pequeños de la casa no tienen nada de qué preocuparse y que su vida es más simple que la de los adultos, pero la verdad es que el estrés infantil afecta a muchos niños, y se produce por diferentes circunstancias, ya sean internas o externas. Aquí te hablaremos más sobre el tema.

¿QUÉ CAUSA EL ESTRÉS?

Algunos padres recriminan a sus hijos cuando se sienten tristes o deprimidos a causa del estrés porque, según ellos, los más pequeños no tienen nada de qué preocuparse, ya que toda su vida consiste en juegos y diversión.

Sin embargo, contrario a esta idea popular, y de acuerdo a la organización Kids Health, los niños se enfrentan a situaciones que los exponen a la presión, como encajar socialmente en su entorno escolar, sacar buenas calificaciones y realizar actividades extracurriculares.

Una de las causas principales del estrés infantil es el hecho de que están sobrecargados de actividades que sus padres les imponen y que a ellos no les gusta. Otro conflicto que les genera estrés y ansiedad es la separación de sus padres.

Una idea equivocada de los padres es que los más pequeños no tienen nada de qué preocuparse, ya que toda su vida consiste en juegos y diversión. Foto: Andrea Murcia, Cuartoscuro.

CÓMO RECONOCER EL ESTRÉS

Si bien los casos son sutiles, se pueden percibir. Uno de ellos es el cambio en la conducta, como el mal humor o comportarse mal cuando antes no lo hacía, son señales de que el pequeño está viviendo una situación estresante.

Otro cambio en la conducta es la distorsión en los hábitos del sueño, sufriendo insomnio, o el hecho de que moje la cama. El estrés también se manifiesta de forma física, al sentir dolor en el estómago o de cabeza. Los problemas de concentración y el distanciamiento social también son indicadores, en especial si los niños son sociables.

Los cambios también se reflejan en el rendimiento escolar y en la actitud hacia los padres. La agresión, las mentiras y el desafío a la autoridad pueden indicar síntomas de estrés infantil.

¿QUÉ HACER?

Averiguar lo que sucede es el primer paso. Si la pareja se está divorciando, los padres deben hablar con sus hijos, y estar pendientes de sus cambios, ya que este es un proceso que les afecta mucho.

La ayuda psicológica es importante para el bienestar de los niños. Los padres deben estar dispuestos a escuchar con paciencia y a interesarse por lo que pasan sus hijos, porque otro problema que desencadena el estrés posiblemente sea el bullying escolar.

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