Agua, caídas, temperaturas extremas: Las duras pruebas a las que someten a celulares

19/09/2021 - 10:49 am

Los celulares deben pasar por distintas pruebas que demuestren que soportan una variedad de situaciones cotidianas; además, tienen que contar con un software y hardware que pueda limitar y controlar cualquier aumento de temperatura, así como un sistema de enfriamiento en situaciones de alta carga de trabajo del procesador o la batería. 

Madrid, 19 de septiembre (EuropaPress).- Antes de llegar a los puntos de venta, los smartphones pasan por diferentes pruebas de calidad para garantizar una resistencia a golpes, caídas o temperaturas, entre otras variables. Cada fabricante establece sus criterios y muchos cuentan con sus propios laboratorios con las pruebas más exigentes. Es el caso de OPPO, que en 2008 creó OPPO QE Reliability Lab con el propósito concreto de “mantener una calidad de producto alta y estandarizada”.

“Desde el inicio de las fases de desarrollo del producto, hasta el proceso de producción, OPPO QE Reliability Lab tiene la tarea de probar los productos con los estándares de calidad más exigentes. Esto significa que los productos OPPO solo pueden llegar a los consumidores si han superado con éxito una rigurosa prueba de 150 exámenes, que incluye pruebas ambientales, de esfuerzo mecánico, de durabilidad, de rendimiento, entre muchas más”, explican los expertos de la compañía.

Los smartphones se han convertido en algo indispensable para la vida cotidiana, por lo que deben ser capaces de soportar una amplia variedad de situaciones que ocurren en el día a día. Con esta idea en mente, OPPO ha probado los terminales de la serie Reno6 en una variedad de condiciones extremas para poder asegurar que el producto pueda resistir casi a cualquier situación que pueda surgir.

28 MIL CAÍDAS Y GIROS A 3.5 REVOLUCIONES POR MINUTO

Que se caiga el smartphone es posiblemente el accidente más común. Para asegurarse de que pueda sobrevivir a la mayoría de las caídas, el OPPO QE Reliability Lab ha probado el Reno6 en una variedad de escenarios de caída simulada. Para aprobar con éxito este test de caídas, el celular debe sobrevivir al examen sin grietas, sin componentes desprendidos y sin fallos en su funcionamiento.

La prueba de caídas simula un escenario de caída libre desde varias alturas. En este caso concreto, se fijó a una altura de un metro, lo que supone un 25 por ciento más frente a las pruebas estándar de la industria, que es de 0.8 metros. Esta simulación se realizó entre 12 y 24 veces, haciendo caer el celular en sus seis superficies, sus ocho esquinas y sus 12 bordes. Para simular escenarios aún más extremos, el celular se dejó caer de la misma manera, pero desde una altura de 1.5 metros.

No obstante, en el día a día es mucho más probable que el celular se caiga casualmente sobre superficies más normales, como una mesa o una cama, en los que la distancia de caída es mucho menor que la simulada en los casos mencionados anteriormente. Para probar estas situaciones más comunes, los productos de la serie Reno6 se dejaron caer 28 mil veces desde una altura de 10 centímetros, un nivel muy superior al estándar de la industria, que lo hace en un margen de cinco a 10 mil veces.

Más allá de estos escenarios comunes, este producto también se sometió a lo que se conoce como ‘Tumble Test’, para simular una fuerte colisión del smartphone. En esta prueba, el teléfono se coloca dentro de una carcasa de un metro de largo que gira a una velocidad de 3.5 revoluciones por minuto durante ocho o 10 giros, para simular que el teléfono cae desde una altura de un metro 300 veces. Esta prueba más rigurosa imita las condiciones en las que el teléfono podría caer y chocar fuertemente contra una superficie dura, garantizando así que el dispositivo final sea resistente a todas las posibles caídas diarias.

LLUVIA Y TEMPERATURAS DE -40 A 75 GRADOS

Otra especificación importante es la impermeabilización y protección contra la lluvia, así que los técnicos del laboratorio simulan una lluvia “fuerte” de 10 ± 0,5 L / min. Durante la prueba, el celular se rocía con agua sobre sus cuatro superficies en un ángulo de 75 grados y también se prueba mientras el celular está reproduciendo videos o realizando una llamada de voz.

Para garantizar aún más la resistencia al agua, la serie Reno6 también ha sido probada a una profundidad de 20 centímetros bajo el agua durante 30 segundos. Después de cada prueba, el celular se seca con un paño y se deja aparte durante tres días antes de desmontarlo para examinar si algún componente muestra cualquier signo de corrosión.

Pero los dispositivos no sólo se preparan contra la lluvia, el “Environmental Work Test” mide el rendimiento del producto en condiciones de temperatura y humedad extremas, que van desde los -40 °C hasta condiciones tremendamente calientes, de 75 °C, durante siete días. Los terminales de OPPO pasan esta prueba durante 168 horas, más del doble del estándar de la industria, que es de tres días (72 horas). El celular también se prueba a una humedad y salinidad, en ambientes de hasta un 95 por ciento de humedad.

Además de las duras condiciones externas, aspectos cotidianos como el sudor o los cosméticos también pueden dañar los celulares. Para probar estos posibles problemas, el producto se somete a test de sudor y prueba de cosméticos, asegurándose de la ausencia de signos de corrosión en las estructuras internas y externas del dispositivo.

PRUEBAS DE TENSIÓN, TORSIÓN Y DURABILIDAD

Otra situación común al que se enfrentan los smartphones es la presión física y la torsión, generalmente al llevar los teléfonos en el bolsillo o dentro de un bolso junto con otros objetos. OPPO ha realizado sus pruebas de torsión girando el producto mil veces con un nivel de torsión calculado en función del ancho y grosor del celular. Asimismo, se ha aplicado a los dispositivos un peso simulado de 25 kg, añadiendo al mismo tiempo otros bloques de peso de entre 15 y 40 kg adicionales.

Por otra parte, para examinar la capacidad del celular para resistir el desgaste natural también se somete a una serie de pruebas en los botones físicos y en las entradas de conector. Una de estas pruebas implica el uso de una fuerza equivalente a un kg para presionar los botones del celular miles de veces para simular el desgaste natural de estos botones durante la vida útil del dispositivo. Por ejemplo, el botón de encendido se presiona 20 mil veces, el botón de volumen 100 mil veces y la tecla de huella digital 300 mil veces.

Estas son solo algunas de las pruebas a las que se someten a los smartphones de última generación, que además deben contar con un software y hardware que pueda limitar y controlar cualquier aumento de temperatura, así como un sistema de enfriamiento en situaciones de alta carga de trabajo del procesador o la batería. Un equilibrio perfecto que hace que la experiencia de usuario sea única y que se logra mediante decenas de pruebas que, normalmente, pasan desapercibidas para el consumidor.

 

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