La artritis reumatoide es el tipo más común de artritis autoinmune, causada cuando el sistema inmunológico ataca las células sanas en el revestimiento de las articulaciones.

MADRID, 19 de octubre (EuropaPress).- Si bien la actividad de la enfermedad mejora con el tiempo para la mayoría de los pacientes con artritis reumatoide (AR), los resultados a largo plazo solo mejoran en los pacientes que presentan autoanticuerpos, según un nuevo estudio publicado esta semana en PLOS Medicine por Xanthe Matthijssen, del Centro Médico de la Universidad de Leiden, en Países Bajos, y colegas. Los hallazgos se suman a un creciente cuerpo de evidencia de que la AR con y sin autoanticuerpos son dos afecciones distintas.

La artritis reumatoide es el tipo más común de artritis autoinmune, causada cuando el sistema inmunológico ataca las células sanas en el revestimiento de las articulaciones. Durante la última década ha quedado claro que existen diferencias en los pacientes con AR con y sin autoanticuerpos asociados a la AR detectables en la sangre.

En el nuevo estudio, los investigadores siguieron a mil 285 pacientes con AR entre 1993 y 2016 a través de la cohorte de la Clínica de Artritis Temprana de Leiden. Se recopilaron anualmente datos sobre los síntomas, tratamientos, estado de autoanticuerpos, discapacidad y mortalidad de los pacientes.

Existen diferencias entre los pacientes con AR con y sin autoanticuerpos detectables en la sangre. Foto: Especial

En total, 823 pacientes tenían AR con autoanticuerpo positivo y 462 pacientes tenían AR con autoanticuerpo negativo. En ambos grupos, la actividad de la enfermedad disminuyó significativamente con el tiempo.

Las tasas de remisión sostenida sin fármaco aumentaron, ya que una nueva estrategia de tratamiento de tratamiento para diana se hizo común entre 2006 y 2010, en pacientes con AR autoanticuerpo positivo, pero no autoanticuerpo negativo. Además, las tasas de mortalidad y discapacidad funcional disminuyeron con los ajustes del tratamiento al objetivo solo en pacientes con autoanticuerpos positivos.

“La desconexión entre la mejora en la actividad de la enfermedad y la mejora subsiguiente en los resultados a largo plazo en la AR sin autoanticuerpos sugiere que la patogénesis subyacente de la AR con y sin autoanticuerpos es diferente –dicen los autores–. Proponemos que es hora de dividir formalmente la AR en tipo 1, con autoanticuerpos, y tipo 2, sin autoanticuerpos, con la esperanza de que conduzca a un tratamiento estratificado en la AR autoanticuerpo positiva y autoanticuerpo negativa”.

El doctor Matthijssen señala que “en la última década, la investigación sobre la AR se ha centrado principalmente en el subconjunto de autoanticuerpos positivos. Se necesita urgentemente más investigación sobre la AR autoanticuerpos negativos para identificar métodos que también mejoren sus resultados a largo plazo”.