Es momento de saldar la deuda histórica con la biodiversidad y agrobiodiversidad en México. Foto: Cuartoscuro.

Por Viridiana Lázaro*

México es un país megadiverso con una gran cantidad de especies vegetales y animales, pero también con una gran cantidad de culturas y tradiciones que se reflejan en sus platillos. La diversidad de alimentos en México, también llamada agrobiodiversidad, nos permite degustar un sinfín de sabores, que además nos aportan una gran cantidad de nutrientes esenciales. Toda esta diversidad de alimentos cultivada en todo el territorio nacional no sería posible sin las productoras y productores locales que cuidan de las milpas a lo largo y ancho del país.

Las campesinas y campesinos locales nos ayudan a gozar de alimentos sanos, frescos, naturales, de temporada y muchas veces, también agroecológicos, es decir, que son producidos sin agroquímicos tóxicos como el glifosato, o sin transgénicos que afectan la biodiversidad. Es preciso mencionar que por mucho tiempo se ha forzado a las agricultoras y agricultores a utilizar el paquete tecnológico ya sea por temas “productivos” o presiones del mercado. Esa situación ha originado una gran diversidad entre las agricultoras y agricultores del cual se crea, –como menciona el doctor Toledo en su obra La revolución agroecológica en Latinoamérica– un grupo heterogéneo que adoptan diferentes modos de producción que tiene diferentes matices, que van de la agricultura puramente tradicional agroecológica a la producción agroindustrial.

Sin embargo, entre esa diversidad de agricultores que actualmente existe hay algunas y algunos que llevan a cabo prácticas agroecológicas de producción, como la milpa, en la que se hacen uso de conocimientos ancestrales y la tecnología moderna para tener un cultivo productivo, sostenible, libre de transgénicos y agroquímicos.

La milpa es un símbolo de resistencia, de cultura, de diversidad, que nos permite tener alimentos saludables para nuestro cuerpo, pero también para el medio ambiente, pues no se contaminan los suelos, el agua y no se amenaza a la biodiversidad y agrobiodiversidad mexicana con agroquímicos y transgénicos.

Por muchos años organizaciones de la sociedad civil, colectivos, científicas, científicos y artistas hemos luchado por la protección de la milpa y de las especies de plantas nativas de nuestro país, base de nuestra alimentación, y en este mes en que se celebra el Día Mundial de la Alimentación, conmemorado el día 16, no es la excepción, ya que Greenpeace México, en conjunto con la Campaña Nacional Sin Maíz no hay País, hemos alzado la voz una vez más para exigir que se publique el Decreto Presidencial para la prohibición de transgénicos y glifosato en México. Es urgente que se dé a conocer este Decreto Presidencial que garantice el derecho de mexicanas y mexicanos a una alimentación sana y suficiente, a un medio ambiente sano y a la salud.

Greenpeace México y la Campaña Nacional Sin Maíz no hay País hacemos un llamado urgente al Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), a emitir el Decreto Presidencial que nos permita avanzar hacia una producción agroecológica que garantice la autosuficiencia y soberanía alimentaria, que nos permita preservar la herencia ancestral de los pueblos originarios en torno al maíz y otros cultivos.

Asimismo, esperamos la respuesta de la ahora titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), María Luisa Albores, a la solicitud de información sobre el estatus del Decreto Presidencial para la prohibición de transgénicos y glifosato, solicitud que fue enviada con el respaldo de 90 firmantes entre los que se encuentran organizaciones de la sociedad civil, investigadores, investigadoras, colectivos, científicas, científicos, chefs, nutricionistas y personas físicas.

Es momento de cambiar y transformar el modelo de agricultura industrial instaurado desde la Revolución Verde que ha demostrado ser obsoleto. Es momento de transitar hacia una agricultura ecológica que respete los ciclos de la naturaleza, el medio ambiente y los derechos humanos de las personas. Es momento de saldar la deuda histórica con la biodiversidad y agrobiodiversidad en México.

*Especialista en Agricultura y cambio climático de Greenpeace México