Basándose en un transcriptoma de las células inmunes de los participantes, los investigadores identificaron los fenotipos moleculares, cinco grandes grupos que diferencian a los pacientes de COVID-19, dos de ellos para referirse a un curso de enfermedad grave y los otros para moderados.

Madrid, 20 de enero (Europa Press).- El virus de la COVID-19 tiene al menos cinco variantes diferentes que difieren en cómo el sistema inmunológico responde a la infección, según un estudio realizado por investigadores del Centro Alemán de Enfermedades Neurodegenerativas (DZNE, por sus siglas en alemán) y de la Universidad de Bonn, junto con otros expertos de Alemania, Grecia y Países Bajos.

La infección por el SARS-CoV-2 puede manifestarse de diferentes maneras. Por ejemplo, muchos de los afectados ni siquiera parecen notar la presencia del virus en sus cuerpos. En otros casos, los efectos pueden incluir desde síntomas similares a los de la gripe y trastornos neurológicos hasta neumonía grave e incluso mortal.

En su trabajo, publicado en la revista científica Genome Medicine, los investigadores analizaron la sangre de personas con y sin COVID-19. Las muestras procedían de un total de 95 personas distribuidas entre Bonn, Atenas y Nimega.

Para cada paciente se determinó el llamado transcriptoma de las células inmunes de la sangre. Esto requiere el análisis de grandes cantidades de datos utilizando métodos bioinformáticos. Basándose en la huella molecular generada de esta manera, los investigadores pudieron identificar qué genes de las células inmunes estaban activados o desactivados. Esas firmas de actividad genética, conocidas como “patrones de expresión”, proporcionan información sobre el estado de las células y, por lo tanto, sobre sus propiedades y funciones, que pueden cambiar según la situación.

Curiosamente, el cuadro obtenido de esta manera fue determinado en gran medida por la familia de los neutrófilos, que son los más abundantes de los llamados glóbulos blancos y se encuentran bastante al frente de la cadena de reacción de la respuesta inmunológica. Estas células se movilizan así muy pronto para defenderse de las infecciones. Actúan sobre la formación de anticuerpos y, además, sobre otras células que contribuyen a la inmunidad.

“En primer lugar, es importante señalar que los patrones de expresión de las células inmunes en las personas con COVID-19 difieren fundamentalmente de los de los individuos sanos. La actividad genética que podemos detectar en la sangre está fuertemente alterada. Pero también hay diferencias sorprendentes entre los pacientes. Sobre esta base, hemos identificado cinco grupos diferentes. Nos referimos a ellos como fenotipos moleculares”, explica otro de los autores, Thomas Ulas.

Dos de ellos representan cursos de enfermedades graves. Los otros tienen síntomas más moderados. La clasificación se basó únicamente en los datos del transcriptoma. Sólo en retrospectiva, los fenotipos moleculares se compararon con los cursos clínicos registrados.