Durante su visita a México, el Papa Francisco I fue crítico con los políticos mexicanos, pero también, de manera enfática, con la cúpula de la Iglesia católica, vista por los fieles muy cercana a los poderes político y económico, y cada vez más lejos de su grey, especialmente de los más pobres y desamparados. Obispos y Arzobispos, sin embargo, están permanentemente rodeados de gobernantes y empresarios influyentes, y presumen, sin rubor, un estilo de vida suntuoso.

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En su visita a México, el Papa Francisco llamó a arzobispos, obispos y sacerdotes a no dejarse seducir por el poder y la riqueza. Foto: Cuartoscuro

Ciudad de México, 20 de febrero (SinEmbargo).– El llamado del Papa Francisco a los obispos mexicanos durante su visita al país fue claro y contundente: deben acercarse a la “periferia humana”, “involucrarse en las comunidades parroquiales y las escuelas”, dejarse de personalismos y no actuar como “príncipes”.

México es un país donde la jerarquía eclesiástica en general mantiene un estrecho vínculo con la clase política y económica, vive fuera del precepto de austeridad y tiene posiciones muy conservadoras y distantes de lo que opina el país en temas como el matrimonio homosexual o el aborto.

Los casos son varios. Por ejemplo, al Arzobispo primado de México, el Cardenal Norberto Rivera Carrera, se le pudo ver junto al magnate Carlos Slim Helú y otros grandes empresarios del país en Galicia, España, en agosto de 2013, donde ofició una misa y pasó unos días de vacaciones.

Onésimo Cepeda Silva, Obispo emérito de Ecatepec, el municipio mexiquense donde el pasado 14 de febrero el Papa instó a no “acumular fortuna”, fue agente de bolsa y creador del Grupo Financiero Inbursa antes de ejercer el sacerdocio; en esa época fincó su gran afición por el golf.

En 2013, Cepeda Silva fue acusado de falsificar un pagaré para apropiarse de una colección de pinturas valiosas que eran propiedad de la millonaria de Olga Azcárraga Madero.

El Obispo emérito de Ecatepec alegó que la señora Azcárraga Madero le había firmado un pagaré por 130 millones de dólares y que él y su socio, Jaime Matute Labrador, se cobrarían con los cuadros. Los herederos de Olga Azcárraga lo demandaron por falsificar el pagaré y un juez autorizó que se le dictara orden de aprehensión, pero un tribunal colegiado le concedió un amparo en junio de 2011.

El Arzobispo de Yucatán, Emilio Berlié Belaunzarán, en proceso de retiro luego de cumplir 75 años de edad, también es un hombre cercano a los poderes económicos y políticos de la región. En julio de 2013 causó polémica al exigir a los empleados de una aerolínea que se le asignara el lugar Clase Premier que había reservado con anticipación.

Los trabajadores le explicaron al prelado que a esa hora ya estaba lleno el cupo y que era imposible atender su petición. Molesto por la respuesta, Berlié Belaunzarán les dijo: “¿No saben quién soy, soy el jefe de todos los católicos de Yucatán y Campeche”. Pero la aerolínea no cambió su postura y el Arzobispo tuvo que viajar en clase económica.

En México, el segundo país del mundo por número de católicos, la fuerte relación Iglesia-Estado se renovó en 1992 cuando El Vaticano y el país retomaron las relaciones diplomáticas con una reforma constitucional que otorgó personalidad jurídica a las instituciones religiosas y le devolvió el derecho a propiedad y patrimonio propio. Así se puso fin a casi dos siglos de desavenencias, pues en la configuración del México independiente se buscó separar la Iglesia del Estado, declarado laico, y se desamortizaron muchos bienes eclesiásticos.

Esta no es la primera vez que el Papa exhorta a los religiosos. Durante su discurso navideño de 2014, el Pontífice enlistó una serie de males y tentaciones en las que incurren los sacerdotes católicos e hizo un llamado a ser conscientes de ellos para poder empezar la sanación.

Entre estos males señaló sentirse inmortales o inmunes, trabajar demasiado, padecer un endurecimiento mental y espiritual, caer en la rivalidad y la vanagloria, sentir indiferencia hacia los demás o transformar su servicio en poder y este en mercancía para conseguir beneficios mundanos o más poder.