Debido a la crisis sanitaria, provocada por la COVID-19, a nivel mundial podría aumentar la desnutrición aguda un 20 por ciento más de las cifras actuales; la directora de nutrición del Programa Mundial de Alimentos (PMA) dijo que de no actuar ahora habrá una gran cantidad de muertes.

Madrird, España, 20 de mayo (Europa Press).- Otros 10 millones de niños más en todo el mundo podrían enfrentarse este año a desnutrición aguda como resultado de la pandemia de la COVID-19, lo que les dejaría a un paso de morir de hambre, según las últimas estimaciones del Programa Mundial de Alimentos (PMA).

La agencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sostiene que la forma más grave de desnutrición entre los niños podría aumentar en un 20 por ciento como resultado del coronavirus, debido entre otras cosas al impacto que este está teniendo en las familias más vulnerables, que dependen de trabajos diarios o de las remesas para subsistir.

Además, los confinamientos y la restricción de movimientos impuestas en numerosos países para frenar la propagación están teniendo un fuerte impacto en los medios de vida, agravando amenazas ya existentes como los conflictos y los frágiles sistemas de salud y provocando en algunos casos una subida de precios que hace que para los más vulnerables sea difícil disfrutar de una dieta nutritiva.

Ante este panorama, la directora de nutrición del PMA, Lauren Landis, ha advertido de que “si no actuamos ahora, nos enfrentaremos a una devastadora pérdida de vidas, de salud y de productividad en las generaciones futuras”. “Recibir la nutrición adecuada ahora determinará si las consecuencias de la COVID-19 para los niños se dejarán sentir durante meses, años o incluso décadas”, ha subrayado en un comunicado.

El PMA recuerda que los niños desnutridos, especialmente los menores de 5 años de edad, corren el riesgo de figurar entre las primeras víctimas de la pandemia y sus efectos socioeconómicos, puesto que son más vulnerables a las enfermedades y tienen menos capacidad de reaccionar.

La desnutrición aguda es provocada por un consumo inadecuado de alimentos o por enfermedades –entre ellas las diarreas continuadas–, o ambos, lo que provoca en el niño una pérdida repentina de peso que, de no ser tratada a tiempo, puede llevar a la muerte, ha recordado la agencia de la ONU.

En la actualidad, 22 millones de niños menores de 5 años de edad, embarazadas y madres lactantes dependen de la alimentación especializada y los micronutrientes que les suministra el PMA para evitar y tratar la desnutrición. La agencia de la ONU está dispuesta a incrementar esta asistencia pero para ello necesita “urgentemente” 300 millones de dólares, ha advertido.