Ciudad de México, 20 de agosto (SinEmbargo).- El sistema de salud sigue careciendo de capacidad para atender de forma apropiada a menores de edad que sufren quemaduras, es por esto que los casos más graves son atendidos en Estados Unidos. Así lo sostiene Mauricio González, vicepresidente de la Fundación Michou y Mau, la cual atiende las secuelas de 8 mil niños de todo el país que han sufrido esta clase de accidentes.

“Es un tema económico, ya que el tratamiento del niño quemado es de lo más costoso que hay. Entendiendo las carencias de salud que hay en este país, no sólo en el Gobierno, sino en la iniciativa privada, donde no hay instancias especializadas. Hace falta infraestructura”, dijo González en entrevista a SinEmbargo.

Foto:  Fundación Michou y Mau

Foto: Fundación Michou y Mau

Otro aspecto el cual González remarcó por el cual es difícil trabajar este tema en el país es la falta de estadísticas oficiales, para saber la magnitud de este problema y poder generar políticas sanitarias que demuestren avances.

Sin embargo, de acuerdo con datos de la fundación, el 90 por ciento de estas quemaduras ocurren en accidentes dentro de los hogares, en especial con líquidos hirviendo y electrocuciones. Más allá del accidente, la mayoría de muertes son causadas debido a las infecciones producidas por la mala atención.

Hasta ahora la institución ha sido un enlace para que niños mexicanos puedan tratarse en el Hospital para niños quemados de Shriners, en Galveston, Texas.

Tan sólo el año pasado, dicho centro invirtió más de mil millones de pesos en los niños de Michou y Mau, lo que es “casi dos veces el Teletón”, sostuvo el vicepresidente.

Foto:  Fundación Michou y Mau

Foto: Fundación Michou y Mau

En tanto, la fundación ha acordado mecanismos con la Embajada de los Estados Unidos para que los trámites legales de los niños que necesiten viajar puedan realizarse de emergencia.

“Enviamos dos niños a la semana, la mayoría antes de su accidente no tiene visa, ni identificación, y la Embajada americana nos trabaja ‘24/7’ para dejar entrar a los niños, y el hospital no nos cobra un peso”, dijo González, quien inició los trabajos de esta fundación hace 17 años cuando por falta de tratamiento perdió la vida su hijo Mauricio y su esposa Michelle, de ahí el nombre de la fundación.

La necesidad de enviar a los infantes a Texas se da porque en México no existe la especialidad, acusó la Fundación, que ha intervenido en casos de resonancia nacional como lo fue la quema de la Guardería ABC, de Sonora, y ha garantizado a 14 sobrevivientes mantener su apoyo médico hasta que cumplan la mayoría de edad.

El pasado 5 de junio se cumplieron seis años de dicho incendio en Hermosillo, Sonora. Ahí, fallecieron 49 niños y quedaron lesionados 70, por los cuales los padres aún reclaman justicia, y acusan que no existe una verdadera voluntad política por parte del Gobierno que los respalde.

Como en ese caso, la fundación trabaja con niños en las primeras atenciones, y con el paso del tiempo apoya con cirugías cosméticas y reconstructivas a las cuales muchos pacientes deben someterse para mejorar su calidad de vida.

Foto:  Fundación Michou y Mau

Foto: Fundación Michou y Mau

Otro caso reciente en el que se ha involucrado la fundación fue el de la explosión de una pipa en en el Hospital Materno Infantil de Cuajimalpa, el pasado 29 de enero. El estallido generó daños en tres cuartas partes del hospital, con un saldo de 72 lesionados, 18 de ellos bebés en estado de gravedad.

“Hay que saber trabajar las heridas, y en el país no hay la especialidad, nosotros hemos capacitado a 4 mil médicos con la ayuda de este hospital en Estados Unidos. Falta mucha cultura hospitalaria”, dijo el vicepresidente.

La fundación refirió que con la última campaña a través de donaciones de 400 pesos al mes en tarjetas de crédito pretenden recaudar en el mes de septiembre y primera semana de octubre 300 mil pesos mensuales.

“Si son 300 mil al mes, conseguimos 3 milones 600 mil en el año, lo cual es importante. También hacemos torneos de golf, recaudamos dinero de algunos Gobiernos, y llamamos a las Secretarías de Salud para ver si es posible que nos apoyen”.