“Es muy malo lo que está ocurriendo con Irán. Se está yendo al infierno”, ha señalado Trump desde el Despacho Oval, instando a la República Islámica a abandonar el “terrorismo”. “Cuando van con todo contra nosotros, no hay ninguna manera de que ganen”, ha defendido el mandatario, asegurando que Irán está en “quiebra”.

WASHINGTON, 20 de septiembre (Europa Press).- El Presidente estadounidense, Donald Trump, ha anunciado este viernes nuevas sanciones contra el banco central de Irán, en medio de la tensión suscitada por el ataque contra dos instalaciones petroleras en Arabia Saudí del que Washington responsabiliza a Teherán.

“Estas son las mayores sanciones impuestas nunca contra un país”, ha sostenido Trump, que había amenazado esta semana con incrementar las medidas punitivas contra Irán.

El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, ha explicado que las nuevas sanciones “cortarán todas las fuentes de fondos a Irán”, incluido su fondo de riqueza soberana.

Estados Unidos ya había impuesto sanciones contra el banco central y el sistema financiero del país de forma más general.

Los bienes del banco en Estados Unidos están congelados y la institución está sujeta a sanciones secundarias.

“Es muy malo lo que está ocurriendo con Irán. Se está yendo al infierno”, ha señalado Trump desde el Despacho Oval, instando a la República Islámica a abandonar el “terrorismo”. “Cuando van con todo contra nosotros, no hay ninguna manera de que ganen”, ha defendido el mandatario, asegurando que Irán está en “quiebra”.

La Administración Trump comenzó a reinstaurar las sanciones contra Irán que había levantado tras la firma del acuerdo nuclear en 2015 después de que el Presidente decidiera sacar al país del pacto en mayo de 2018.

EL CONFLICTO

“Para el mercado del petróleo, o la propia economía mundial, Abqaiq es el trozo más valioso de terreno en el planeta”, dijo a Bloomberg el presidente de una consultora sobre temas de energía. La definición es correcta y ha quedado confirmada por las consecuencias del ataque procedente de Yemen con diez drones sobre esas instalaciones petrolíferas, aún más importantes que los campos de extracción para la producción diaria de no menos diez millones de barriles.

Abqaiq es la mayor planta de procesamiento de productos petrolíferos del mundo. La función de sus refinerías es eliminar del crudo extraído el agua, gas y todas las demás impurezas para que el petróleo tratado pueda ser exportado.

Arabia Saudí ha visto reducida a la mitad su capacidad de producción, lo que afecta a unos cinco millones de barriles, el 5 por ciento de la producción mundial.

Abqaiq siempre ha aparecido en los análisis sobre los peligros que un ataque terrorista podía tener en la industria petrolífera saudí y por tanto en la economía mundial. Riad desdeñaba tales análisis y los calificaba de alarmistas. Los miles de kilómetros de oleoductos eran objetivos más vulnerables, pero el impacto de una explosión en ellos sería menor en la infraestructura del país.

La amenaza de Al Qaeda, que incluía un llamamiento de Osama bin Laden para atacar objetivos relacionados con la exportación de petróleo, hizo que el Gobierno saudí gastara inmensas cantidades de dinero en la mejora de la seguridad de las instalaciones. Las más importantes están protegidas por baterías de misiles antiaéreos y fuerzas militares. Además, la empresa estatal Aramco cuenta con un ejército privado para proteger sus activos.