En EU, hay 61 mexicanos condenados a muerte: ONG’s piden respetar sus derechos y las normas internacionales

20/10/2013 - 12:02 am
Condenados a muerte. Foto: El Porvenir
Condenados a muerte. Foto: El Porvenir

Ciudad de México, 20 de octubre (SinEmbargo).– “You’re a very lucky man”, le dijo un guardia de seguridad a César Roberto Fierro Reyna en 1997 mientras caminaba por el pasillo de los sentenciados a muerte en la cárcel de máxima seguridad Unit Ellis. Su condena se había postergado, pero no suspendido. Lleva 34 años en la prisión.

César Roberto fue condenado el 27 de febrero de 1979 por el asesinato de un taxista en El Paso Texas. “Voy a probar que la policía de El Paso me torturó y que la de Ciudad Juárez amenazó con torturar a mi madre para que me declarara culpable”, dijo el chihuahuanse.

La historia de César, el mexicano que más tiempo a esperado a que se ejecute su pena de muerte, será llevada al cine y presentada en el 11 Festival de Cine de Morelia la próxima semana.

De acuerdo con la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), actualmente hay 62 mexicanos que tienen condena de muerte en el extranjero. Tres de ellos, son los hermanos González Villarreal en Malasia, y el resto en prisiones de Estados Unidos.

Los casos más conocidos son los de Agapito Rueda, quien fue el primero hombre muerto en la silla eléctrica en El Paso, Texas el 9 de enero de 1926, y el de Fierro Reyna. Desde la muerte de Agapito, 10 connacionales han tenido la misma suerte en Estados Unidos.

“El caso de Fierro es uno de los más sintomáticos de la pena de muerte en Texas. La investigación que se llevó a cabo cuando lo detuvieron fue más que cuestionable y es poco comprensible por qué nunca se ha reabierto, aun cuando un juez en 1995 dijo que debería ser juzgado nuevamente porque encontraba irregularidades tanto la investigación como en el juicio, pero luego una Corte de Apelaciones lo negó”, dijo la periodista mexicana Martha Patricia Giovine.

La CNDH mostró el pasado 12 de octubre, Día Mundial Contra la Pena de Muerte, su rechazo absoluto a la aplicación de la pena de muerte y el compromiso para continuar con los esfuerzos que protejan los derechos fundamentales de ciudadanos mexicanos ante los gobiernos extranjeros.

Del 1 de enero de 2009 al 31 de diciembre de 2012, junto con la Cancillería mexicana, la CNDH planteó 123 solicitudes de información para dar puntual seguimiento y vigilar el debido proceso de los connacionales en esas circunstancias.

Para la autora de El Protocolo de la muerte, los condenados a muerte en el Texas “están aislados en pequeñas celdas de concreto, no tienen comunicación con otro ser humano ni contacto con el mundo exterior, solo salen una hora al día para hacer ejercicio, están absolutamente solos esperando su ejecución”.

“LOS AÑOS DE FIERRO”

El filme inspirado en César Roberto, Los años de Fierro fue realizado por el cineasta Santiago Esteinou. La obra mezcla el rosario de sinrazones y absurdos del caso judicial contra Fierro, con la tragedia humana del protagonista y de sus familiares.

Las autoridades judiciales de Texas le impusieron la sentencia de muerte sin que hubiera existido evidencia física en su contra. La pistola utilizada en el homicidio nunca fue encontrada. Jamás se pudo comprobar que él hubiera estado en el sitio del crimen el día de los hechos, dice.

Cuando vivía su mamá, Socorro Reyna, denunció que su hijo aceptó ser responsable de la muerte de un taxista porque policías de Migración la detuvieron a ella y a sus hijas en El Paso, Texas, y junto con agentes mexicanos lo amenazaron de que si no firmaba el documento, las torturarían.

Para condenarlo a la pena máxima, sólo se tomó en cuenta una declaración de culpabilidad y el testimonio de un presunto testigo, el adolescente Gerardo Olague.

“No quisimos contar sólo una historia legal o policiaca”, afirmó el cineasta al hablar sobre las irregularidades del caso.

Santiago investigó a lo largo de más de dos años los múltiples aspectos del caso, entrevistando a varios de los abogados estadounidenses que han defendido a Fierro, a funcionarios consulares mexicanos, y a policías e investigadores que intervinieron.

Sus testimonios quedan plasmados en el documental y se van mezclando con la historia de Fierro y de su familia, lo que da al observador la oportunidad de tratar de entender cómo es que se ha creado un caso como el de Fierro.

Una buena parte del documental está dedicada a recoger el testimonio de Sergio Fierro, hermano de César y a retratar la vida del mismo, relató Santiago Esteinou.

Sergio vive solo sin hogar vendiendo dulces en las esquinas de Ciudad Juárez, preso también por el dolor de no poder ver a su hermano y con la esperanza de que algún día éste recupere su libertad.

AI PIDE REVISAR CONDENAS

Amnistía Internacional hizo un llamado a las autoridades de Estados Unidos a cumplir con sus obligaciones internacionales de derechos humanos y revisar o conmutar las sentencias a pena de muerte contra ciudadanos mexicanos en ese país.

De acuerdo con información de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), 61 mexicanos han sido sentenciados a pena de muerte en los Estados Unidos y permanecen a la espera de su ejecución, la mayoría de ellos se encuentran amparados por una sentencia la Corte Internacional de Justicia (CIJ) que ordena la suspensión de estas sentencias en tanto no se revisen sus procesos judiciales (el llamado caso Avena).

Amnistía Internacional reconoció el papel que la SRE ha desempeñado en la defensa de los derechos de los mexicanos sentenciados a pena de muerte en los Estados Unidos, y llamó a las diferentes instituciones mexicanas a redoblar sus esfuerzos para asegurarse que se suspendan sus condenas a muerte y en los casos que forman parte de la sentencia de la CIJ, se revisen sus procesos.

La sentencia de la CIJ se basó en la falla de las autoridades estadounidenses en dar cumplimiento a los derechos consulares que se establecen en la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares.

Amnistía Internacional consideró que el cumplimiento de estos derechos es fundamental para acceder a un juicio justo para quienes son procesados en un país distinto al suyo, especialmente cuando existe un riesgo importante de que prácticas discriminatorias y barreras de lenguaje puedan limitar el acceso a la justicia a las personas procesadas.

La organización recordó que Estados Unidos es el único país de América que durante el último año llevó a cabo ejecuciones, siendo Texas el estado donde ocurrieron la mayoría de ellas, y donde quienes integran minorías étnicas tienen mayor probabilidad ser sentenciados a pena de muerte. Desde que asumió el cargo el actual Gobernador de Texas, Rick Perry en el año 2000 se ha ejecutado en total a 250 personas en ese estado.

Los argumentos de Texas para llevar a cabo estas ejecuciones es que no existe una norma interna en Estados Unidos que obligue a Texas y sus tribunales a aplicar la sentencia de la CIJ.

De acuerdo al derecho internacional, las sentencias de la CIJ deben cumplirse incondicionalmente y no cabe como excusa argumentar incompatibilidades con el derecho nacional, por lo que el argumento presentado carece de validez.

Además el estado de Texas ha hecho caso omiso de los llamamientos del gobierno de Barack Obama para detener las ejecuciones de mexicanos amparados por la sentencia de la CIJ.

Existe un proceso para aprobar una legislación federal que permita cumplir con esta sentencia, pero dicha legislación no ha sido aprobada todavía.

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