"Desde la perspectiva de lo previsto en el Artículo primero constitucional de México, el General Cienfuegos es un presunto inocente, ni culpable ni presunto culpable".

“Desde la perspectiva de lo previsto en el Artículo primero constitucional de México, el General Cienfuegos es un presunto inocente, ni culpable ni presunto culpable”. Foto: Moisés Pablo, Cuartoscuro

En este país, donde la cultura de la violación a los Derechos Humanos ha sido promovida y sostenida por innumerables políticos, empresarios, policías y personas que creen que “los derechos humanos sólo deben proteger a los humanos derechos”, se ha generado una lógica de gran prejuicio, pues todo aquel que es detenido y acusado de algún delito es automáticamente culpable ante los ojos de la mayoría de los mexicanos; el caso del General Cienfuegos no es la excepción, pues para miles los señalamientos de la DEA y la orden de aprehensión de un Juez norteamericano son suficiente prueba de su culpabilidad.

Sin embargo, desde la perspectiva de lo previsto en el Artículo primero constitucional de México, el General Cienfuegos es un presunto inocente, ni culpable ni presunto culpable.

En el Derecho penal existen tres estatus jurídicos que se aplican a las personas; el primero, culpable de la comisión de un delito, es utilizado para aquellos que ha sido procesados ante un Juez y que se les ha dictado sentencia de culpabilidad; el segundo, presunto inocente, abarca a aquellos que según la Fiscalía competente han cometido un delito, han sido investigados y se ha encontrado alguna evidencia en su contra, por lo que un Juez ha girado una orden de aprehensión considerando que sí, probablemente, hayan cometido el crimen; el tercer estatus es el de ciudadano libre e inocente, aquel contra quien no se ha reunido alguna evidencia ni solicitado una orden de aprehensión. Ciudadanos libres e inocentes somos la mayoría de los mexicanos y de los norteamericanos.

Considerado esto, el General Cienfuegos es presunto inocente, ni culpable ni ciudadano inocente; fue sujeto a investigación, detenido y procesado, pero aún lo protege la presunción de inocencia, al menos hasta que el fiscal demuestre su culpabilidad ante el tribunal que lo enjuicia y que ese mismo organismo, tras evaluar las pruebas ofrecidas, determine si lo es o no. Eso sí, nunca volverá a ser un ciudadano libre e inocente, aunque sea declarado no culpable.

Dicho lo anterior, me sorprende que la agresiva derecha mexicana se rompa las vestiduras exigiendo que al General no se le vaya a prejuzgar ni a considerar culpable hasta que no lo determine un Juez cuando esa misma derecha condenó con ferocidad al hermano de López Obrador porque, siendo un ciudadano, recibió dinero de otro ciudadano; para ellos el señor Pío López es culpable de alta corrupción, no se atreven a decir que es presunto inocente del delito que lo señalan pese a que ningún Juez ha girado orden de aprehensión en su contra.

La derecha mexicana tiene doble moral: mientras enjuicia, de forma rígida y draconiana, a los que no son como ellos o a sus adversarios, a los suyos, a sus hijos, colaboradores y aliados, justifica y defiende.

No, nosotros no enjuiciamos prematuramente al General Cienfuegos, porque no somos jueces, pero tampoco somos iguales a él, porque nosotros somos inocentes de narcotráfico y de conspiración y él es presunto inocente, y entre ser inocente y presunto inocente hay una gran diferencia.