A dos semanas de que se realicen las elecciones, Trump enfrenta una intensa presión para cambiar el rumbo de su campaña, con la esperanza de dar un vuelco de último minuto similar al que le dio la victoria tras ir en desventaja hace cuatro años.

Ciudad de México, 20 de octubre (SinEmbargo/AP).– Ross Douthat, columnista de The New York Times, dice hoy martes: “Donald Trump aún puede ganar las elecciones presidenciales de 2020; algo que tiene un 10 por ciento o 15 por ciento de posibilidades de suceder ciertamente puede suceder. Pero aún más que en 2016, si el Presidente gana esta vez, tendremos que atribuir su victoria al funcionamiento de la divina providencia porque lo que estamos viendo es un titular haciendo todo lo que está en su poder para aumentar su propio margen de derrota”.

“Comience con su mensaje de reelección, en la medida en que pueda discernir tal cosa. En 2016, la campaña de Trump fue caótica y estuvo marcada por desastres autoinfligidos, pero su mensaje contra Hillary Clinton, como su mensaje contra los republicanos en las primarias, tuvo una simplicidad y coherencia: ella apoyó los malos acuerdos comerciales; ella apoyó guerras estúpidas; ella vendió el país a intereses especiales y gobiernos extranjeros; vote por ella y obtendrá más fábricas cerradas, más soldados muertos o lisiados, más inmigración ilegal, más poder para Wall Street y Washington”, agrega.

En 2020, por otro lado, “la campaña de Trump se ha estancado alternando entre dos narrativas muy diferentes. Uno busca reproducir la última campaña, retratando a Joe Biden como la encarnación del Estado fallido que venderá los intereses estadounidenses a China tan pronto como vuelva al poder, agrega.

Ciertamente, la derrota es una larga sombra que oscurece la campaña de Trump y él da manotazos al aire.

Trump arremetió ayer lunes contra el doctor Anthony Fauci, contra la prensa y contra las encuestas que lo muestran detrás del candidato demócrata Joe Biden en estados cruciales sin clara preferencia política.

A dos semanas de que se realicen las elecciones, Trump enfrenta una intensa presión para cambiar el rumbo de su campaña, con la esperanza de dar un vuelco de último minuto similar al que le dio la victoria tras ir en desventaja hace cuatro años. Pero la falta de un mensaje congruente, el reciente repunte de casos de COVID-19 y sus ataques hacia expertos como Fauci podrían socavar sus últimos intentos por atraer a los votantes más allá de su base más leal.

De todas formas, Trump insistió en que confía en que ganará, mientras completaba un intenso programa de viajes a pesar de la pandemia.

“Vamos a ganar”, le dijo a su personal de campaña en una conferencia telefónica matutina desde Las Vegas. Y reconoció: “No les habría dicho eso tal vez hace dos o tres semanas”, refiriéndose a los días en que estuvo hospitalizado con COVID-19.

En un intento de levantar el ánimo de su equipo, Trump arremetió contra los expertos científicos de su propio gobierno, a los que describió como demasiado pesimistas, aun cuando el manejo que Trump ha dado a una pandemia que ha matado a más de 220 mil estadounidenses sigue siendo un asunto central entre los votantes.

“La gente está cansada de escuchar a Fauci y a todos estos idiotas”, manifestó Trump sobre el principal experto del gobierno en enfermedades infecciosas. “Cada vez que sale en televisión, siempre es una bomba. Pero la bomba es más grande si lo despides. Pero Fauci es un desastre”.

En un mitin en Prescott, Arizona, Trump criticó a Biden por prometer seguir las recomendaciones de los expertos científicos, diciendo despectivamente que su rival “quiere escuchar al doctor Fauci”.

El doctor es una figura respetada y popular, y el rechazo de Trump a las recomendaciones científicas en torno a la pandemia ya ha generado críticas de parte de miembros de ambos partidos.

En su mitin, Trump también incrementó sus ataques contra los medios noticiosos, destacando a Kristen Welker de NBC, la moderadora del próximo debate presidencial, y a CNN por cubrir arduamente una pandemia en la que decenas de miles de estadounidenses se están infectando a diario.

En una entrevista con “60 Minutes” de CBS transmitida el domingo, Fauci dijo que no le sorprende que Trump haya contraído el nuevo coronavirus después de acudir a eventos multitudinarios en donde pocos portaban mascarillas. Fauci también objetó que el equipo del presidente utilizara sus palabras en un anuncio de campaña.

“Me preocupaba que (Trump) fuera a enfermar cuando lo vi en una situación completamente precaria entre una multitud, sin separación entre personas y donde casi nadie usaba mascarilla”, dijo Fauci.

El senador republicano por Tennessee Lamar Alexander salió a la defensa de Fauci tras las declaraciones de Trump, diciendo que el científico es uno de “los servidores públicos más distinguidos” del país.

Mientras Trump convertía su menosprecio hacia las recomendaciones científicas en un acto de campaña para generar aplausos, Alexander dijo que, si más estadounidenses hubieran atendido las recomendaciones de Fauci, “tendríamos menos casos de COVID-19, y sería más seguro volver a la escuela y al trabajo y salir a comer”.

Biden no tuvo actos de campaña el lunes antes del segundo y último debate a realizarse el jueves. Su equipo elogió a Fauci, y agregó que “el liderazgo imprudente y negligente de Trump amenaza con poner más vidas en riesgo”.

“El mensaje de cierre de Trump en los últimos días de la contienda 2020 es burlarse públicamente de Joe Biden por confiar en la ciencia, y llamar al doctor Fauci, el principal funcionario de salud pública en materia de COVID-19, un ‘desastre’, así como referirse a otros funcionarios de salud pública como ‘idiotas’”, señaló la campaña del exvicepresidente. “Trump se mofa de Biden por hacerle caso a la ciencia. La ciencia”.

En su llamada con personal de campaña antes de mítines en Prescott y Tucson, Trump exhortó a sus partidarios a trabajar lo más duro posible en la recta final antes de los comicios.

“Dejen este teléfono y trabajen realmente duro”, les dijo a los organizadores de la campaña.

La declaración del lunes de Trump de que confía en ganar contrasta con otros comentarios públicos que ha hecho en los últimos días, en los que reflexionó sobre la perspectiva de que podría perder.

“¿Podrían imaginarse toda mi vida si pierdo? ¿Qué voy a hacer?”, le preguntó a los asistentes en un mitin en Macon, Georgia. “No me voy a sentir tan bien. Tal vez tendré que irme del país. No lo sé”.

En Janesville, Wisconsin, el fin de semana, dijo que “ni siquiera es concebible” que pudiera perder ante un hombre que calificó como “el peor candidato… en la historia de la política presidencial”.

Trump también ha dicho sentirse confundido por información de sondeos que lo muestran detrás o empatado con Biden en estados electoralmente cruciales.

“¿Cómo diablos podemos estar empatados?”, manifestó en un mitin en Carson City, Nevada, donde las encuestas muestran que Biden va adelante. “¿Qué está pasando?… Nosotros recibimos estas multitudes enormes. A él no lo va a ver nadie. Y luego dicen que estamos empatados… No tiene sentido”.