Lo más notable es que su fórmula [la de López-Gatell] puede aplicarse casi en cualquier tema, trátese de la pandemia de la COVID-19, la inseguridad, la crisis económica o el desbasto de medicinas. Una genialidad.Foto: Moisés Pablo, Cuartoscuro.

Además de felicitarlo frecuentemente, como lo hace, el Presidente debería galardonar con el Águila Azteca al que ha resultado el mejor intérprete de la filosofía de la auto llamada Cuarta Transformación.

Si el señor predica cotidianamente a sus discípulos que siempre hay “otros datos” para oponer aquellos que ponen en duda sus afirmaciones o simplemente le resultan incómodos, uno de los apóstoles, Hugo López-Gatell, el más avezado de todos, ha encontrado que todas las cifras que demuestran la ineficacia del actual Gobierno resulta que son intrascendentes.

Lo más notable es que su fórmula puede aplicarse casi en cualquier tema, trátese de la pandemia de la COVID-19, la inseguridad, la crisis económica o el desbasto de medicinas. Una genialidad.

Hay que precisar que el término intrascendente, según el diccionario, es lo no trascendente; esto es, “lo que no tiene importancia o gravedad, que no trasciende; que es ligero, frívolo, sin importancia…”

Si ya antes el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud nos había sorprendido con afirmaciones como aquella de que las personas fallecidas fallecieron (sic), ahora nos deja verdaderamente anonadados ante la contundencia de sus explicaciones. El domingo pasado, cuando nuestro país llegó oficialmente al millón de personas contagiadas por el coronavirus, nos enseñó que esa cifra resulta ¡intrascendente!

“Ayer –dijo al ser cuestionado al respecto– los medios de comunicación siguieron destacando el tema de los casos acumulados y hablaban de que se llegó al millón de habitantes que han padecido COVID-19. Es cierto, pero es una versión limitada de la información”.

Y añadió que, en realidad, si tomamos los casos estimados, llevamos ya más de un millón, llevamos un millón 166 mil, y por lo tanto el dato del millón es “intrascendente”, aunque “en términos de noticias pareciera atractivo cada que hay un número redondo anunciarlo” (sic).

Enseguida nos enseñó que lo importante es saber que la epidemia sigue activa y que “es muy importante ver la trayectoria, porque es lo que nos habla de si el riesgo está aumentando o si el riesgo está disminuyendo” (sic).

Lo mismo dirá el médico genial este fin de semana, cuando llegaremos oficialmente de manera inexorable a los 100 mil muertos por COVID-19, aunque cifras divulgadas por la propia SSA indicaban hace dos semanas que el número real de defunciones atribuibles a la COVID-19 habría superado ya los 139 mil.

“La cifra es intrascendente”, responderá a los periodistas en el salón de Palacio Nacional, donde celebra diariamente su propia misa vespertina.

También resulta intrascendente que según la Universidad de Johns Hopkins México se encuentre entre los 10 países con mayor mortalidad y letalidad del mundo por COVID-19. Bélgica, con 128 muertes por cada 100 mil habitantes, registra la mayor tasa de mortalidad global, seguido por San Marino, con 124; Perú, 110; Andorra, 98; España, 88, y Argentina, 80. Chile y Brasil, 79, y Reino Unido y México, con 78.

O que nuestro país registre la más alta tasa de letalidad del mundo, con 9.8 muertes por cada 100 casos confirmados de la enfermedad, seguido de Irán, con 5.4; Italia, con 3.8, y Estados Unidos, con 2.2.

Y, así, en realidad resulta intrascendente la gráfica que presentó esta semana el subsecretario de Seguridad, Ricardo Mejía, según la cual la cifra de homicidios dolosos pasó de 28 mil 855 en 2019 a 29 mil 182 en 2020.

O el dato espeluznante de que en los primeros 23 meses de la administración de la 4T  se han registrado 67 mil 446  homicidios dolosos, lo que representa un 149 por ciento más que los ocurridos en igual periodo del Gobierno de Vicente Fox (que tuvo 27 mil 118 caso), el 190 por ciento arriba del de Felipe Calderón Hinojosa (con 23 mil 250) y el 98 por ciento superior del de Enrique Peña Nieto (34 mil 71 casos).

Es intrascendente.

Como lo es el que sean 175 mil, 250 mil o más de 300 mil los damnificados en Tabasco por el “error de cálculo” que provocó que sus tierras fueran criminalmente inundadas y ellos abandonados a su suerte.

También, claro, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo Nueva Edición (ENOEN) del Inegi, en cuyo reporte se indica que en términos absolutos la población desocupada fue de 2.8 millones de personas, 621 mil 853 más que en el tercer trimestre del año anterior. Y la tasa de subocupación, que se acrecentó en el tercer trimestre de 2020, al variar 9.2 puntos porcentuales respecto al mismo lapso del año anterior y así colocarse en 17 por ciento.

O la estimación del Banco Mundial, de que la recuperación de la economía mexicana en el 2021 será de apenas 3.7 por ciento, si bien nos va, sólo una tercera parte de la caída del PIB en 2020, calculada en 10 por ciento. Será el mexicano uno de los repuntes más débiles entre los países de América Latina. Lo que es, por supuesto, absolutamente intrascendente.

Con el mismo criterio, resulta también intrascendente la cifra de más cuatro millones de trabajadores que perderían su empleo con la prohibición del outsourcing aprobada por los diputados. Y el dato de que 5 mil 530 supuestos firmantes de la solicitud de consulta promovida por Morena para el tema de los expresidentes… resultaron ser difuntos. Válgame.

DE LA LIBRE-TA

PREGUNTA INTRASCENDENTE: ¿Se sumará la No investigación judicial contra el General Salvador Cienfuegos a la No rifa del avión presidencial, el No juicio a Emilio Lozoya Austin y la No consulta sobre los expresidentes mexicanos?

@fopinchetti