“Las jaulas en la producción de huevo son una de las prácticas más crueles existentes en México y cada vez más empresas la rechazan en sus políticas de responsabilidad social empresarial”, escribe Dulce Ramírez, directora de Igualdad Animal México.

Ciudad de México, 21 de enero (SinEmbargo).– Entre 2015 y 2016, junto a los investigadores de Igualdad Animal, conocí a Amelia, una gallina víctima de la industria del huevo. Durante ese tiempo, pude ver con mis propios ojos lo que ya conocía sobre esta cruel industria. Y la realidad resultó ser más devastadora.

Durante dos años las gallinas permanecen encerradas en esos diminutos espacios, no alcanzan a extender sus alas, y se pisan y lastiman entre ellas. Mi mente no alcanzaba a comprender el sufrimiento que estaban viviendo. Vi cómo alargaban su cuello fuera de la jaula para alcanzar alimento y cómo muchas quedaban atoradas y sufrían fracturas.

Aún guardo en mi memoria el momento en que conocí a Amelia. Mientras sujetaba la cámara para grabar a todas las gallinas que estaban en la jaula, logré ver el cuerpo de una de ellas tumbado afuera de esta. Inmediatamente supuse que estaba muerta, pero, de pronto, abrió sus ojos y me miró fijamente. No sé cuánto tiempo llevaba ahí agonizando, respirando con mucha dificultad. Yo seguía sujetando la cámara, ella no dejaba de observarme y, de súbito, en un arrebato de aliento, murió. Cuando mi compañero se acercó a verla, me dijo: “le pondremos un nombre para recordarla siempre y ella será la que hable por todas las gallinas enjauladas”. Su nombre fue Amelia.

Así surgió nuestra primera investigación en México, La Vida en una Jaula. La vida de Amelia representa la vida de miles de gallinas que necesitan nuestra ayuda. Comprendí que debíamos trabajar incansablemente para aliviar el sufrimiento de esas gallinas en tanto que también trabajamos en el cambio social para ayudar a las personas a sustituir el huevo en su alimentación.

En octubre de 2016 mostramos por primera vez imágenes nunca antes vistas de la industria del huevo, imágenes que no dejarían indiferente a nadie, especialmente a los consumidores. Nuestros investigadores han sido testigos de las más crueles formas de maltrato que son, a su vez, prácticas comunes dentro de la industria del huevo: las jaulas, la práctica de la muda forzada y el corte de pico.

Los animales en granjas nos necesitan ahora, en un presente en el que la ganadería industrial los destruye día a día. Un presente en el que cada decisión que tomemos como consumidores los impacta significativamente. Porque depende totalmente de nosotros transformar la industria, y no al contrario.

Por esa razón, una de las líneas estratégicas de Igualdad Animal es la Vinculación Corporativa que hacemos con las empresas del sector alimenticio. En ella buscamos cambios en las políticas de responsabilidad empresarial que beneficien a los animales que están sufriendo ahora.

Tan solo en 2017 logramos que 40 empresas se comprometieran a dejar de vender huevos de gallinas enjauladas por todo el mundo. Gracias a la colaboración con otras organizaciones estamos revolucionando la cruel industria del huevo y seguiremos adelante en nuestro objetivo.

En esta creciente lista podemos mencionar en Brasil a Bunge, Casa do Pao de Queijo, BRF y JBS, en Italia a Gruppo Pam, Balocco, Esselunga y Auchan, y en España, a El Corte Ingles, Carrefour, Huevos Guillen y Aldi. En México, varias compañías líderes en la industria alimenticia ya han decidido comprometerse a eliminar de sus líneas de suministro de huevo el uso de jaulas para gallinas, evitando el riesgo de rezagarse ante la competencia ya que estas condiciones inhumanas están completamente desfasadas con respecto a los valores que compartimos los mexicanos, sus consumidores. Entre ellas se encuentran Pagasa, Pacific Star Foodservice, Manyar y Grupo Anderson´s. Gracias a nuestra participación en la Open Wing Alliance, hemos podido colaborar con otras organizaciones en el logro de otros tantos compromisos a nivel global con empresas como Nestlé, Kraft Heinz y Wyndham Hotels, una de las cadenas de hoteles más importantes en el mundo.

Cada uno de estos compromisos suman para que historias como la de Amelia dejen de existir. Son millones de gallinas las que se verán beneficiadas por este trabajo y que no tendrán que pasar su vida en una jaula, gracias a una sociedad cada vez más decidida a acabar con el maltrato animal.

Te invito a que compartas la historia de Amelia y que te unas a las acciones que hacemos para acabar con las jaulas. Puedes ser parte del Movimiento libre de jaula suscribiéndote a www.ProtectoresAnimales.mx y juntos podremos acabar con esta cruel práctica.