Miles de mujeres que padecen cáncer de mama se verán afectadas por la decisión del Gobierno federal de suspender recursos para la Fucam, que desde 2005 daba tratamientos gratuitos a beneficiarias del Seguro Popular. Araceli, una de las pacientes, reclama el desinterés de la Secretaría de Salud en el tema pues asegura que ella y otras mujeres “sí queremos vivir”, pero necesitan que se les garantice el acceso a servicios médicos.

Ciudad de México, 21 de febrero (SinEmbargo).-Decenas de mujeres advirtieron hoy a autoridades federales y de la Ciudad de México que al retirar los recursos a la Fundación de Cáncer de Mama (Fucam) que antes brindaba el Seguro Popular miles de ellas podrían morir. Aunque la organización informó hoy que logró un acuerdo con el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) para cubrir de forma gratuita los tratamientos de pacientes que comenzaron a ser atendidos antes del 31 de diciembre, mujeres que protestaron en la Plaza de la Constitución informaron que seguirán haciéndolo hasta conseguir que quienes apenas ingresan también sean atendidas de forma gratuita. “Vamos a pelear por el derecho a la salud de todas”, dijo una de ellas.

Pacientes de la Fucam se manifestaron para exigir que el Insabi, que suplantó desde el 1 de enero al Seguro Popular, las atienda de forma gratuita toda vez que la fundación anunció que frenará los apoyos porque ya no contaban con subsidios del Gobierno federal. Aunque ayer personal de la Secretaría de Salud (SS) les prometió que funcionarios de la dependencia, del Insabi y de la capital se reunirían con ellas en Palacio Nacional no cumplieron el acuerdo y las mujeres fueron recibidas sólo por Mario Carballo, integrante de Atención Ciudadana de la Ciudad de México, a quien expusieron sus demandas, precisó Guadalupe Reyes en entrevista con SinEmbargo.

Guadalupe fue una de las de cinco mujeres ingresó a las oficinas del Gobierno de la Ciudad de México en representación del grupo de al menos 100 que acudió hoy al Zócalo y explicó que como primer paso concretaron una reunión en las oficinas de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México para el próximo lunes a las 13:00 horas “nos dijeron que la dependencia será el enlace con el Gobierno federal y va a buscar que la Secretaría de Salud tome cartas en el asunto”.

Las mujeres recolectaron firmas que entregaron en una carta dirigida al Secretario de Salud, Jorge Alcocer; a Juan Antonio Ferrer, Director del Insabi, y al Presidente Andrés Manuel López Obrador en la que señalan que el suspender el tratamiento gratuito a las enfermas de cáncer de mama puede provocarles las muerte. En el escrito, criticaron la decisión de la SS de atender los casos de las beneficiarias del Insabi en el Instituto Nacional de Cancerología, el Hospital Juárez o en el Hospital General de México y ya no subsidiar a Fucam.

“Algunas de las pacientes investigaron la fecha probable para que las recibiera alguna de las instituciones de salud especialistas en la enfermedad de cáncer y les indicaron que la cita podrían agendarla en dos meses”, denunciaron.

TODAS MERECEN SALUD: DIANA Y JOVITA

Jovita Cleto tiene 28 años, es delgada y camina con dificultad. El 15 de marzo de 2019 le detectaron cáncer de mamas. Recientemente la operaron de las mamas, además, tiene uno de sus pies lastimado, por lo que usa una férula. La tarde de hoy tenía programada una de sus últimas tres quimioterapias programadas por lo que viajó desde Tlaxcala a la capital del país, pero al enterarse ayer de que la gratuidad de su tratamiento estaba en riesgo decidió acompañar la protesta de las mujeres y vestirse de rosa como muestra de que apoya la causa.

“Pido que nos escuchen, soy mamá soltera y tengo dos niños que dependen de mí económicamente. No tenemos para los tratamientos y no sólo soy yo, así vienen mujeres de todos los estados”, dijo a este diario digital.

Jovita agradeció que el tratamiento sea gratuito, pues con su salario como trabajadora de limpieza en una escuela de su estado “apenas y alcanza para mantener a mis hijos”. Los viajes que hace casi cada semana para recibir su tratamiento los ha podido realizar porque conocidos la traen a la Ciudad de México, porque conoce el esfuerzo que implica atender la enfermedad aun cuando es de forma gratuita, pide, con la voz cortada, que las quimioterapias se garanticen para todas las mujeres que se acercan a la Fucam.

“Para nosotros una quimioterapia es vida y si no nos las la dan corremos peligro”, señaló. Y es que aunque la Fucam garantizará
el tratamiento gratuito para quienes estaban afiliadas al Seguro Popular, requisito que Jovita cumple, muchas otras mujeres no contarán con ello.

Diana Tovar Sánchez, quien fue atendida en la Fucam desde hace seis meses, fue testigo de cómo la falta de un acuerdo con el Insabi afectó a varias pacientes. Ayer acudió a la fundación porque tenía programado un examen genético, pero no se lo hicieron, además tuvo que pagar por una consulta 600 pesos luego de que sus tratamiento, incluyendo las 12 quimioterapias que lleva, fueron gratuitas. “Nos preocupa el tiempo, porque el tiempo es vida. Esto se tiene que arreglar, para todas”, dijo.

“La fundación atiende a cerca de 8 mil 300 pacientes y cada año recibe mil 500 casos nuevos de cáncer de mama, esa es la población que se vería afectada”, dijo  Alberto Tenorio, director del Área Investigación y Enseñanza y parte de la directiva médica de la Fucam, en entrevista con SinEmbargo.

Desde 2005, la fundación atendía de forma gratuita a beneficiarias del Seguro Popular por una alianza que tenía con el Gobierno federal, misma que terminó cuando el Seguro Popular fue reemplazado por el Insabi, el 1 de enero de este año.

Ayer, la Fucam explicó en un comunicado que desde esa fecha financiaron los tratamientos de pacientes con la esperanza de concretar un convenio que no se alcanzó, por lo que agotó todos sus recursos y anunció que “se ve obligada a frenar la gratuidad (en el servicio), ya que se carecen de insumos y medicamentos para este tipo de atención”.

Araceli tiene cáncer de mama de etapa tres –una de las más avanzadas–, doctores detectaron la enfermedad en junio de 2019. Para septiembre seguía sin recibir su primera quimioterapia en el Centro Estatal de Cancerología (CECAN) de Xalapa, Veracruz, por lo que decidió viajar a la Ciudad de México para atenderse en la Fucam. Ahí inició su tratamiento en menos de 20 días y de forma gratuita por tener Seguro Popular. Después de que la Fucam anunció que cobrará todos sus servicios porque no logró un acuerdo con el recién creado Instituto de Salud para el Bienestar, Araceli teme que su padecimiento y el de las mujeres atendidas en la organización se agravará, pues serán remitidas a hospitales públicos saturados. La directiva de Fucam confirmó que serán miles las personas afectadas.

La noticia generó protestas de mujeres en redes sociales y afuera de Fucam, por lo que la SS justificó la decisión con su interés por “garantizar la atención sin intermediarios”. Dijo que de 2017 a 2019 el Gobierno pagó a Fucam más de 776 millones de pesos para atender el cáncer de mama y aseguró que la fundación se comprometió con el Insabi a seguir atendiendo a quienes recibían tratamientos, pues estos “ya están cubiertos por el Gobierno Federal”.

Pero pacientes como Araceli aún están en la incertidumbre. La mujer de 45 años de edad acudió ayer a la Fucam a recibir la novena de las 15 radioterapias que tiene programadas luego de que más de seis quimioterapias no lograron reducir el tumor que tiene en su mama derecha. Al llegar le dijeron que una vez terminadas las radioterapias tendrá que financiar las siguientes etapas del tratamiento, pero ella ni su familia tienen la solvencia económica para hacerlo.

“Después de mis radioterapias me dirán si el tumor es menor, si eso pasa entonces podrían hacerme una mastectomía, luego vendrían una serie de revisiones para que los doctores comprueben que efectivamente se quitó. Me explicaron que voy a necesitar fisioterapia y cuidados porque perderé movilidad en el área que comunica el pecho con el brazo. También voy a necesitar un tratamiento hormonal, pastillas, y unas vacunas cada cierto periodo para que el cáncer no regrese. Todo eso sería gratuito, ahora no sé qué va a pasar”, explicó a este diario digital.

Desde 2005, la Fucam atendía de forma gratuita a beneficiarias del Seguro Popular por una alianza que tenía con el Gobierno federal, misma que terminó ese sistema fue reemplazado por el Insabi, el 1 de enero de este año. Foto: Montserrat Antúnez, SinEmbargo

El especial Alberto Tenorio detalló que por un tiempo aún podrán llevar los gastos de servicios como radioterapias porque la Fucam – que también recibe donativos de empresas privadas- es dueña del equipo que usan, pero las quimioterapias no, “dependen de un proveedor externo y es nuestro principal problema, por eso se cobrarán”.

Araceli vive en Orizaba y desde hace cinco meses viene a la capital del país para atenderse. Espera que la SS cumpla con lo que afirmó, que “ninguna mujer con cáncer se quedará sin tratamiento”. Ella y otras mujeres cerraron ayer un tramo de Calzada de Tlalpan para exigir que el Insabi cubra los mismos servicios que el Seguro Popular, incluyendo brindar recursos a la Fucam. Esta tarde se manifestarán afuera de Palacio Nacional mientras una comitiva de cinco mujeres se reunirá con representantes de la Secretaría y del Insabi.

“Muchas mujeres llegan diariamente a la Fucam desde todos los estados de la República. Van porque no tienen recursos para pagar los tratamientos, varias trabajan en el campo y no podrán pagar sus quimioterapias. Es desesperante porque muchas están como yo, con un cáncer muy agresivo que no quiere ceder y requerimos un tratamiento tras otro porque de eso depende la vida y sí: ¡queremos vivir, estamos luchando por vivir!”, expuso Araceli.

Comunicado de la Fucam, publicado el 21 de febrero pasado. Foto: Especial, SinEmbargo

Hay vacunas que les ponen a mis compañeras cuando les hacen mastectomía que son muy caras: rebasan los 20 mil pesos, y en la organización se las ponen sin costo, dice Araceli. Foto: Montserrat Antúnez, SinEmbargo

La Fucam explicó que las pacientes beneficiarias del Seguro Popular recibirán un resumen de su expediente médico y su caso se derivará al Instituto Nacional de Cancerología, al Hospital Juárez o al Hospital General de México.

Sin embargo, el doctor Tenorio reconoció estar preocupado porque al tener que cobrar los servicios, más mujeres no tendrán otra opción que acercarse a instituciones médicas públicos que aunque cuentan con el equipo necesario tienen una alta demanda. Explicó que los tiempos en el tratamiento contra el cáncer de mama no deben posponerse porque son vitales.

“Lo que hacía la fundación era dar un tratamiento integral y tenía contemplados esos tiempos entre la cirugía, la quimioterapia, la radioterapia y el tiempo de vigilancia. Siempre se cumplía con con los tiempos. Esperamos que el Gobierno prevea eso”, dijo.

En ello coincidió Araceli y temió que medicamentos que la Fucam le otorgaba de forma gratuita ahora deba pagarlos. Ella y otras pacientes han preguntado por medicamento en otros lugares y cuestan más de 2 mil pesos. “Hay vacunas que les ponen a mis compañeras cuando les hacen mastectomía que son muy caras: rebasan los 20 mil pesos, y en la organización se las ponen sin costo. Nosotras no podemos pagarlas”, contó.

Araceli y el doctor Tenorio lamentaron que la atención a esta enfermedad parece no ser prioridad del Gobierno federal pese a las cifras que se conocen. De acuerdo con el Instituto de Investigaciones Biomédicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, el cáncer de mama es la primera causa de muerte en mujeres en edad laboral en el país y cada día termina con la vida de entre 10 y 12 de ellas.

El doctor Tenorio abundó que se estima que cada año se registran alrededor de 26 mil casos nuevos de cáncer de mama en todo el país. Por ello reiteró que la Fucam está dispuesta a seguir dialogando con la Secretaría de Salud.

Mientras que la exigencia de Araceli y otras pacientes de la Fucam es que se les garanticen sus tratamientos mediante la organización que las ha atendido, a algunas durante años, pues la Fucam contempla un tratamiento de seguimiento por hasta cinco años.