Fiscales federales de Tampa, Florida, acusaron a Irizarry de “utilizar secretamente su posición y su acceso especial a la información” para desviar millones de dólares de ganancias de las drogas para que no fueran incautados por la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA por sus siglas en inglés), de acuerdo con un acta de acusación dada a conocer el viernes.

Por Joshua. Goodman y Jim Mustian

MIAMI, 21 de febrero  (AP).— El que fuera un destacado agente federal antinarcóticos de Estados Unidos conocido por su afición a los autos de lujo y la joyería fue detenido por cargos de asociación delictuosa para lavar dinero con el mismo Cártel colombiano del narcotráfico al que supuestamente combatía.

El FBI arrestó a José Irizarry y a su esposa Nathalia Gómez Irizarry el viernes en su casa ubicada cerca de San Juan, Puerto Rico, de acuerdo con un funcionario policial al tanto del caso.

Fiscales federales de Tampa, Florida, acusaron a Irizarry de “utilizar secretamente su posición y su acceso especial a la información” para desviar millones de dólares de ganancias de las drogas para que no fueran incautados por la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA por sus siglas en inglés), de acuerdo con un acta de acusación dada a conocer el viernes.

Los fiscales alegan que la asociación delictuosa no sólo enriqueció al agente, sino que benefició a dos cómplices que no han sido acusados y que no son nombrados en el acta. Uno era funcionario público de Colombia, mientras que el otro es descrito como el líder colombiano de una organización de narcotráfico y lavado de dinero que se convirtió en el padrino de los hijos de la pareja Irizarry en 2015. En ese entonces, el exagente laboraba en la ciudad turística colombiana de Cartagena.

Cuando The Associated Press reveló el año pasado la magnitud del presunto comportamiento ilegal de Irizarry, eso sacudió a la DEA, donde sus ostentosos hábitos y relatos de estrepitosas fiestas en yates con prostitutas en bikini eran algo legendario entre los agentes.

Pero antes de ser expuesto, Irizarry había sido un agente ejemplar, ganando premios y los elogios de sus supervisores. Cuando era un agente en Miami a principios de 2009, le fue confiado un operativo encubierto de lavado de dinero utilizando empresas fachada, cuentas en bancos ficticios y mensajería. Irizarry renunció en enero de 2018 luego de ser reasignado a Washington cuando su jefe en Colombia comenzó a sospechar.

“Es un golpe duro para la DEA tener a uno de sus agentes envuelto en un nivel de corrupción tan alto”, dijo Mike Vigil, exdirector de Operativos Internacionales de la agencia. Sin embargo, dio crédito a las autoridades federales por detectar el plan delictivo y presentar los cargos.

El caso ha planteado inquietudes dentro de la DEA de que la asociación delictuosa pueda haber comprometido operativos encubiertos y trastocar casos penales.