Los párrocos y feligreses ya se habían dado cuenta de que la iglesia tenía grietas. Después del temblor de la madrugada del viernes 8 de septiembre, las denuncias siguieron sin ser escuchadas y ninguna autoridad, como el INAH, acudió a verificar los daños que tenía o si se acrecentaron con el fenómeno telúrico registrado.

Así que al terremoto de 7.1 grados en escala de Richter del pasado martes 19 de septiembre solo le bastaron 30 segundos para derribar el techo de la iglesia a Santiago Apóstol y sepultar a más de una decena de personas, quienes iban a bautizar a la pequeña Elideth.

Ciudad de México, 21 de septiembre (PeriódicoCentral/SinEmbargo).- El sismo que azotó a la Ciudad de México el pasado martes también dejó estragos en estados como Puebla y Morelos, en donde mucha gente está pidiendo ayuda debido a los derrumbes que dejó tras su pasó este sismo de 7.1 grados y que a muchos de ellos lo ha dejado sin hogar.

De la parroquia Santiago Apóstol en el municipio de Atzala, Puebla, sólo quedan las cuatro paredes y una cúpula que está por caer; el techo mató a 12 personas y tiene en vilo la vida de dos víctimas más. Sin embargo, esta tragedia se pudo haber evitado si los gobiernos hubieran escuchado las denuncias sobre el daño estructural que tenía el templo.

Los párrocos y feligreses ya se habían dado cuenta de que la iglesia tenía grietas. Después del temblor de la madrugada del viernes 8 de septiembre, las denuncias siguieron sin ser escuchadas y ninguna autoridad, como el INAH, acudió a verificar los daños que tenía o si se acrecentaron con el fenómeno telúrico registrado.

Así que al terremoto de 7.1 grados en escala de Richter del pasado martes 19 de septiembre solo le bastaron 30 segundos para derribar el techo de la iglesia a Santiago Apóstol y sepultar a más de una decena de personas, quienes iban a bautizar a la pequeña Elideth.

En una charla con medios de comunicación, Sergio Montiel, sacristán y sobreviviente de la tragedia, narró que el sacerdote de nombre Néstor iba a dar la primera lectura cuando el sismo azotó el municipio de Atzala.

Se llevó a cabo el velorio y entierro de las 11 personas fallecidas en el municipio de Atzala, Puebla; luego del sismo de 7.1 grados que sacudió al centro del país. Foto: cuartoscuro

Se llevó a cabo el velorio y entierro de las 11 personas fallecidas en el municipio de Atzala, Puebla; luego del sismo de 7.1 grados que sacudió al centro del país. Foto. cuartoscuro

Aspectos de la iglesia del municipio de Atzala, luego del sismo de 7.1 grados registrados la tarde de ayer y que dejó como saldo 11 muertos en dicho municipio. Foto: cuartoscuro

Sergio recordó que lo único que hicieron el padre vicario y él fue resguardarse en una de las paredes de la sacristía, la cual de milagro no se derrumbó pese a estar cerca de la cúpula que acabó con la vida de 12 personas.

Comentó que solo escuchó los gritos de Ismael, quien pedía que lo ayudaran. Señaló que lo único que pudo hacer fue excavar con sus manos para sacarlo, mientras el vicario corrió para conseguir una tabla que fue utilizada como camilla, ya que no había ningún cuerpo de emergencia cerca.

Nos quedamos pegados al muro de contención. El sacerdote pidió ayuda, regresó con una tabla. A Ismael lo sacamos con la tabla como si fuera camilla. Aparentemente no había servicio de ambulancia. Las demás personas ya no pudieron salvarse. Como todo el techo se cayó fue imposible que pudieran salir. Yo salí ileso”, indicó.

Con ojos de tristeza, Sergio Montiel narró que desde hace aproximadamente cuatro meses, los feligreses ya habían reportado al municipio y las autoridades del estado que la iglesia tenía grietas y podía generar algún accidente. Sin embargo –dijo- no hicieron nada y hoy se ven las consecuencias.

Ya presentaba grietas. Ya había una fisura al frente de la puerta mayor, ya se veían algunos milímetros abiertos. No vinieron hacer nada. Los feligreses ya habían notificado cuatro meses sobre los daños”, dijo.

Para Sergio Montiel, quien tiene 43 años y además de ser sacristán es campesino y albañil, hoy solo queda el recuerdo la angustia y –tal vez- la impotencia de no haber podido salvar más vidas.

Fue la tarde del miércoles 20 de septiembre cuando con globos y música de banda los pobladores de Atzala despidieron a las 11 víctimas mortales por el terremoto, entre las que se encontraban Elideth, la niña de meses que estaba siendo bautizada; su hermana, María de Jesús León, Manuela e Ismael Escamilla, la madre y el padre de ambas.

Los otros fallecidos fueron Florencio Flores Nolasco, su esposa, Susana Villanueva; sus hijos, Samuel y Azucena, Feliciana, hermana de Susana y Carmen, madre de Susana.

CASI SE LOS TRAGA LA TIERRA

San Antonio Alpanocan, en Tochimilco; San Juan Pilcaya y San José Platanar en Chiautla de Tapia son tres pueblos que necesitan ayuda luego de ser arrasados por el sismo de 7.1 grados que sacudió Puebla la tarde del 19 de septiembre.

A través de redes sociales los vecinos de las tres comunidades han solicitado apoyo y han difundido los daños en sus casas, las cuales han sido prácticamente destruidas por los efectos del sismo.

Los tres se encuentran localizados en un área cercana a Axochiapan, Morelos, el epicentro del sismo y hasta el momento no hay llegado tanta ayuda como a otras poblaciones de más fácil acceso.

Estas son las tres poblaciones que requieren de nuestra ayuda:

SAN ANTONIO ALPANOCAN, TOCHIMILCO

Casas de adobe y lámina fueron las más dañadas en San Antonio Alpanocan. Según reportes de los pobladores el 90 por ciento de las casas se colapsaron, o hay agua, es complicado el acceso a la comunidad.
La localidad de San Antonio Alpanocan está situado en el municipio de Tochimilco y tiene 2 mil 828 habitantes de los cuales la mitad son indígenas.

Hasta el momento se solicitan cobijas, medicamentos básicos, víveres, lámparas y pilas aunque la red de energía eléctrica ya se restableció, sin embargo reportan que en el Centro de Salud de la localidad no cuenta con medicamentos para apoyar a la población.

San Antonio Alpanocan, en TochimilcoFoto: PeriódicoCentral

SAN JUAN PILCAYA, EN CHIAUTLA DE TAPIA 

San Juan Pilcaya, es una localidad perteneciente a Chiautla de Tapia son al menos 300 viviendas afectadas y 80 afectadas completamente, según reportó el periódico Cambio.

La población se encuentra a unos 40 minutos en vehículo desde la cabecera municipal y tiene menos de mil personas censadas. Aunque se han realizado caravanas de apoyo de parte del gobierno estatal siguen solicitando ayuda.

Para ayudar a esta población se han solicitado víveres, láminas y material de construcción. Los habitantes duermen en el albergue instalado en el parque de la comunidad pues prácticamente lo perdieron todo.

San Juan Pilcaya, en Chiautla de Tapia. Foto: PeriódicoCentral

San Juan Pilcaya, en Chiautla de Tapia. Foto: PeriódicoCentral

SAN JOSÉ PLATANAR, EN CHIAUTLA

Hasta el momento el gobierno del estado de Puebla no ha confirmado el número de casa dañadas en San José Platanar, una localidad de Chiautla de Tapia.

Sin embargo, pobladores a través de redes sociales indican que todas las casas de la comunidad tienen daños estructurales y un gran número de ellas se han caído.

Los vecinos de San José Platanar solicitan casas de campaña y lonas para no dormir a la intemperie, requieren medicamentos y láminas galvanizadas para poder improvisar casas.

San José Platanar, en Chiautla de Tapia. Foto PeriódicoCentral

EN MORELOS EL SISMO TAMBIÉN DESTROZÓ

Hasta el día de ayer, en Morelos, otro de los epicentros, el Gobernador Graco Ramírez Garrido Abreu, reportó 69 muertos.

Las mayores afectaciones se reportan en la zona de Jojutla, pero también en Cuernavaca, Tetecala, Yecapixtla, Jiutepec, Cuautla, Axochiapan, Miacatlán, Yautepec y Tlayacapan.

De los 33 municipios del estado, 12 resultaron gravemente afectados por el sismo magnitud 7.1, afirmó Protección Civil.

Un video que circula en las redes sociales muestra los daños que dejó en Jojutla, Morelos.

El hombre que sehalla detrás de la cámara y pide ayuda a las personas pues el terremoto quedó destruido: “Jojutla se nos cayó, así como usted lo oye, Jojutla se nos acaba de caer”,

“Parecen sacadas de una película de terror. […] Toda la calle Ricardo Sánchez está destruida […], parece que hubo aquí un bombardeo. Hoy será una jornada muy larga. Esto fue devastador”.

-Con información de Jesús Viñas y Edmundo Velázquez