En su más reciente reporte sobre violencia contra periodistas en el Estado de México, la organización Artículo 19 denuncia la creciente criminalización del ejercicio periodístico por parte de funcionarios públicos y policías de esa entidad. La organización documentó siete casos de agresión sólo en septiembre e incluyó el relato de tres de ellos que se reproducen a continuación.

Ciudad de México, 21 de octubre (SinEmbargo).- La organización Artículo 19 denunció siete agresiones contra la prensa del Estado de México ocurridas en septiembre. Con esa cifra el total de agresiones contra la prensa en esa entidad llegó a los 16 casos en lo que va del año.

A dos meses de que termine el año, el número implica ya dos casos más que la cifra total reportada el año pasado, cuando se registraron 14 incidencias de este tipo.

En un informe publicado este miércoles 19 de octubre, la organización de defensa de la libertad de expresión consideró indignante y preocupante el nivel de violencia hacia la prensa en el estado de México y exigió que se garantice el derecho a informar y a recibir información por parte del gobierno de esa entidad.

La organización consideró indispensable que la Fiscalía para la Atención de Delitos Cometidos en contra de la Libertad de Expresión [FEADLE], de la Procuraduría General de la República (PGR), investigue a plenitud los hechos relatados en el reporte y castigue a los responsables.

“Es necesario hacer notar que en los distintos incidentes relatados en esta alerta se presenta una constante criminalización del ejercicio periodístico a través de las prácticas de funcionarios y policías. En este sentido, consideramos urgente reforzar los programas de capacitación y sensibilización dentro de las corporaciones de seguridad municipales y estatales hacia la labor de reporteros y fotorreporteros”.

El reporte relata tres casos que evidencian la creciente violencia en el estado:

DESPIDO INJUSTIFICADO

El primero es el del periodista Augusto López Velasco, fundador de Prensa Universitaria de Universitarios Activistas del Edomex, quien fue despedido por la Universidad Autónoma del Estado de México [UAEM] el 2 de septiembre.

El cese sería una represalia contra el periodista por las denuncias de abusos de autoridades universitarias que ventiló en su página en internet.

A principios de este año, López Velasco comenzó a investigar irregularidades en la Prepa 3, a cargo de María de los Ángeles Manzur Quiroga, hermana del actual Secretario de Gobierno del estado, José Manzur Quiroga. Las denuncias contra la responsable de la escuela estaban relacionadas con desvío de recursos y abusos de autoridad.

La investigación del periodista derivó en una manifestación estudiantil frente a la Rectoría de la UAEM el 15 de agosto, en la que alumnos y padres de familia pidieron la destitución de la directora Manzur Quiroga.

Durante la movilización, reporteros locales entrevistaron a López Velasco, quien se encontraba él mismo documentando lo que ocurriría.

“Al día siguiente en los medios locales no apareció nada de lo que dije y lo que sacaron fue tergiversado, pues afirmaban que yo era un trabajador faltista y que estaba organizando y alebrestando a los estudiantes”, dijo el activista a Articulo 19.

Once días después, el 26 de agosto, López Velasco se reunió con el abogado general de la UAEM, quien le notificó que su contrato sería rescindido por faltar a su trabajo el 15 de agosto, el día de la movilización. El periodista dijo que hbaí recibido autorización para ausentarse ese día.

De acuerdo con el reporte, luego del encuentro con el abogado, el periodista recibió una llamada en la que lo amenazaron: “Vete sin hacer pendejadas porque te tenemos ubicado”.

López Velasco presentó una denuncia ante las autoridades y difundió lo ocurrido a través de las redes sociales. El abogado de la UNAM se comunicó con él para deslindarse de la amenaza y se ofreció a acompañarlo ante la Procuraduría de justicia del estado para apoyarlo en la diligencia judicial. Sin embargo, le comunicó que el despido se haría efectivo.

“Esto evidentemente se deriva de mis publicaciones contra los Manzur y por los antecedentes que tiene me da miedo que pudiera escalar”, dijo el activista.

DETENCIONES ARBITRARIAS

El 22 de septiembre fueron detenidos arbitrariamente en el municipio de Jaltenco Sergio Valadez Escalante, director del periódico México Libre y dos reporteros del mismo medio: Felipe García Jiménez y Adrián Villar. Los responsables de la detención fueron agentes de tránsito de la Comisión Estatal de Seguridad Ciudadana (CESC) y de la Fuerza de Acción y Reacción (FAR).

El reportero García Jiménez había sido detenido por las agentes de la CESC Janeth Edith Vázquez Salazar y Remedios Elizabeth Mendoza, en un retén de esa corporación. Al enterarse, su jefe, el director del diario Valadez Escalante se trasladó al lugar.

“(Adrián Villar y yo) fuimos a dar una vuelta cuando supimos lo de Felipe (García Jiménez). Cuando llegamos preguntamos el por qué de la detención y le pedí una entrevista a la oficial Mendoza”, dijo el director del diario.

En respuesta, la oficial ordenó que agentes de la FAR detuvieran al director y al otro reportero que lo acompañaba.

A Valadez Escalante lo subieron a la patrulla 07880. A Villar lo subieron a otra unidad, de acuerdo con el reporte.

“En ningún momento nos dijeron la razón de la detención, lo único que nos dijeron los policías que nos trasladaban era que ya nos habíamos chingado por tomarle fotos a sus compañeros”, agregó el director del diario.

El reportero García Jiménez, el primero que fue arrestado, fue liberado después de tres horas detenido. Le entregaron una infracción y fue a recuperar su coche al corralón.

El director del diario y el otro reportero fueron llevados al Ministerio Público de Cuautitlán Izcalli. Las oficiales que los detuvieron [Edith Vázquez Salazar y Remedios Elizabeth Mendoza] no atinaban a explicar los delitos que les imputaban.

Los detenidos pasaron la noche en las galeras. Finalmente a las nueve de la mañana del día siguiente un oficial les informó que había sido acusados de “resistencia a la policía y simulación de vehículo oficial”.

Finalmente, a las cinco de la tarde de ese día, 22 horas después de haber sido arrestados, ambos periodistas fueron puestos en libertad.

FOTORREPORTEROS AGREDIDOS

El tercer caso mencionado en el reporte de Artículo 19 es el del reportero de Grupo Radio Centro Óscar Lara, quien fue golpeado por policías municipales de Nezahualcóyotl el 25 de septiembre mientras cubría un accidente de tránsito.

A las 11:00 horas de ese día el reportero acudió a cubrir una asignación en la autopista Peñón Texcoco y Periférico Oriente.
Lara estacionó su motocicleta entre dos patrullas municipales que se encontraban en el lugar. Cuando realizaba su trabajo, dos oficiales se le acercaron y le dijeron que retirara su vehículo o de lo contrario, “la aventarían por allá”.

Un oficial tomó la motocicleta y la movió hacia el otro lado de la vía. Lara grabó con su celular el momento, lo que provocó que otros uniformados le arrebataron su teléfono y otras pertenencias.

Entre dos policías, lo subieron a la patrulla T73 y le dieron puñetazos en el torso, cabeza y brazos.

Después de 10 minutos, un mando policial llegó y los oficiales liberaron a Lara.

El periodista mencionó en entrevista con Articulo 19 que las agresiones que sufrió por parte de los agentes evidencian “la falta de preparación por parte de los policías”, quienes “no tienen ni la más mínima idea de protocolos de actuación” y demuestran “su falta de conocimiento ante un evento así”.

“Como reportero, no había visto antes una situación así. Siempre respeto y no violo ningún protocolo, como el acordonamiento del lugar”, agregó.

Dos días después, el 27 de septiembre, los fotorreporteros del Diario Pásala, Iván Montaño y Omar Quezada, fueron agredidos por policías municipales de Ecatepec mientras cubrían una asignación de nota roja.

Al llegar al lugar, donde un hombre había muerto en un accidente dentro de su domicilio, los reporteros se encontraron con ocho policías y dos patrullas municipales.

De acuerdo con Articulo 19, mientras Montaño estacionaba su motocicleta un oficial le dijo que se retirara. El fotorreportero ignoró el llamado y decidió a esperar mientras llegaba el Servicio Médico Forense y la familia del fallecido se retiraba del sitio.

Aproximadamente una hora y media después, tomó fotografías y un oficial lo jaló del brazo y le advirtió que si lo hacía de nuevo lo llevaría detenido.

“Le pregunté por qué y él me dijo que estaba prohibido. Se acercan otros dos policías que me dicen que los periodistas éramos necios por llegar a los lugares de los hechos a molestar. Los ignoro e intenté seguir tomando fotos. Mientras Omar trataba de calmar la situación, dos policías se acercan para jalonearme y tratar de dañar la cámara con manotazos al lente. Yo los evado como puedo”, relató Montaño.

Una vez que los policías dejaron de agredir a los fotoperiodistas, exigieron que se identificaran. Ellos se negaron por desconfianza. Entonces uno de los agentes los grabó para intimidarlos. Montaño y Quezada no pudieron seguir con su trabajo, cuando se retiraron, los municipales les gritaron: “Si los volvemos a ver, los vamos a levantar”.