En la inspección de la Coordinación de Archivo se confirmó que la Subdirección Ejecutiva de Salud y Dispositivos Médicos (SESSDM) resguardaba en el sótano del inmueble de la Cofepris cajas con más de mil expedientes que nunca habían sido declarados por el personal de la subdirección.

Una acta de hechos de la auditoría que realizó la dependencia señala a partir de testimonios del personal de la institución que de esos mil 675 expedientes faltaron por encontrar 600 a la salida de Gallaga, de los cuales 474 habían sido retenidos por el personal dictaminador de las solicitudes.

Por Zoilo Carrillo

México, 21 de noviembre, (EFE).- Personal de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) de México ocultó (retuvo) “dolosamente” expedientes de solicitud de registro de medicamentos y dispositivos médicos de 2015 a 2018, afirmó hoy a Efe el titular de la dependencia, Julio Sánchez y Tépoz.

Durante este periodo estuvieron retenidas mil 675 solicitudes de multinacionales farmacéuticas para la venta de medicamentos y dispositivos dirigidos a “múltiples enfermedades”, incluidas las crónicas no transmisibles como el cáncer o la diabetes, siendo esta última la principal causa de muerte del país.

“Un retraso en las autoridades sanitarias tiene necesariamente efectos negativos en la salud”, reconoció el funcionario público, señalando como máximo responsable de estas irregularidades al ex comisionado de Autorización Sanitaria de la institución, Juan Carlos Gallaga Solórzano.

El pasado abril, el directivo abandonó la institución a raíz de estas y otras irregularidades en su gestión y el caso arrastró consigo a numerosos colaboradores dentro de la entidad pública, quienes conformaban una red que participaba en la ocultación de los registros.

Alrededor de mil 675 solicitudes de multinacionales farmacéuticas fueron retenidas. Foto: Saúl López, Cuartoscuro.

“Hay que decir que esto es irregular, ilegal. Nosotros lo combatimos y yo lo señalé. Por eso se tomaron decisiones contra funcionarios públicos como Juan Carlos Gallaga, porque si retrasa voluntaria y dolosamente procedimientos, claramente eso va en contra de la salud de un país”, expuso Sánchez y Tépoz.

Aunque aseguró desconocer qué beneficio sacaban Gallaga y sus colaboradores, señaló como “evidente que estaban escondiendo expedientes y aprobando de manera rápida otros”.

Una acta de hechos de la auditoría que realizó la dependencia a la que tuvo acceso Efe señala a partir de testimonios del personal de la institución que de esos mil 675 expedientes faltaron por encontrar 600 a la salida de Gallaga, de los cuales 474 habían sido retenidos por el personal dictaminador de las solicitudes.

Gran parte de los 126 restantes fueron encontrados luego de una búsqueda exhaustiva en el Centro Integral de Servicios (CIS), así como en la Coordinación del Archivo de la Cofepris. Cuarenta y cuatro se encontraban en el área de entregas del CIS y, por distintas causas, no se habían capturado en los sistemas de información de Cofrepris, y 37 siguen sin ser hallados.

En la inspección de la Coordinación de Archivo se confirmó que la Subdirección Ejecutiva de Salud y Dispositivos Médicos (SESSDM) resguardaba en el sótano del inmueble de la Cofepris cajas con más de mil expedientes que nunca habían sido declarados por el personal de la subdirección.

Cuando se identificaron todos los expedientes ocultos, los trámites fueron liberados y se entregaron a los solicitantes.

Con respecto a esto, Sánchez y Tépoz indicó que “la reacción de las farmacéuticas fue de total agradecimiento”.

Las compañías Bayer, Novartis o Roche son algunas de las afectadas según el registro de los expedientes al que tuvo acceso Efe.

El director de acceso y asuntos corporativos de Roche México -una de las farmacéuticas que tuvo expedientes retenidos- Jorge Tanaka, dijo a Efe que hubo “pequeños retrasos” en el registro pero no brindó precisiones al respecto.

Según Sánchez y Tépoz, estas solicitudes de registro tienen un tiempo de resolución promedio de seis meses o menos dependiendo del medicamento. En el caso de los dispositivos médicos, el tiempo es de aproximadamente tres meses.

En esta ocasión, la situación se postergó durante años, lo que supone un rezago en términos de salud pública para millones de mexicanos a quienes se les dificultó el acceso a medicamentos para enfermedades de importancia nacional.