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En México se cree que el lobo mexicano está extinto en las zonas naturales, mientras que en Estados Unidos se impondrá un nuevo reglamento que limitará sus zonas de reproducción. Foto: Shutterstock.

Ciudad de México, 22 de enero (SinEmbargo).–La organización pública legal de Estados Unidos, Earthjustice (Justicia por la Tierra), interpuso una demanda en contra del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de ese país, para proteger a los últimos ejemplares que quedan de los lobos grises mexicanos en vida silvestre.

En nombre del Centro para la Diversidad Biológico y defensores de la fauna, Earthjustice busca luchar contra las disposiciones del nuevo reglamente que injustificadamente limita la población de lobos, se opone a la recuperación de la especie y debilita las restricciones para matar a los lobos.

La organización calificó estos cambios como injustificables pues limita la recuperación a largo plazo en el número de ejemplares de esta especie, además que les prohíbe el acceso a zonas cuyo hábitat necesitan y los expone a ser cazados con mayor facilidad.

Estas medidas se tomaron por parte del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos a petición del Centro de la Diversidad Biológica, sin embargo, según especialistas ponen en mayor peligro a la especie que de lo que les ayuda en su conservación.

“El programa de recuperación del lobo gris mexicano se paralizó desde el principio; esta nueva norma de gestión no va lo suficientemente lejos para solucionar el problema. Cesar la población y mantenerlos fuera del Gran Cañón y el norte de Nuevo México, pondrá al lobo en el borde de la extinción”, dijo en un comunicado Michael Ronson, del Centro de Diversidad Biológica.

Earthjustice admitió que el nuevo reglamento del Servicio de Pesca y Vida Silvestre ofrece algunas reformas útiles, pero en última instancia abruma con disposiciones perjudiciales, como provisiones “píldoras-venenosas” que ponen en conflicto las recomendaciones científicas prevalecientes.

“El salto del lobo mexicano desde el borde de la extinción es lo suficientemente difícil como para poner nuevos obstáculos en el camino”, indicó por su parte Heidi McIntosh, abogada administradora de la organización ambientalista.

La nueva norma ofrece la libertad al Servicio de expedir permisos a particulares y agentes del gobierno para matar lobos sin garantías sobre eliminar a individuos genéticamente esenciales de la población del lobo mexicano, que enfrenta la amenaza de endogamia genética.

El Centro de Diversidad Biológica emitió un informe publicado recientemente donde explica que bloquear a los lobos de las áreas mencionadas va en contra de las recomendaciones del propio equipo de recuperación del servicio.

El equipo estableció anteriormente que las poblaciones de lobos mexicanos se deberían establecer en el ecosistema del Gran Cañón, al norte de Nuevo México y al sur de Colorado para ayudar a incrementar el número de los ejemplares a, por lo menos, 750 individuos.

Dicho estudio criticó que las acciones tardías del Gobierno de Estados Unidos por 30 años para producir un plan de recuperación.

En contraparte, los productores de ganado en Estados Unidos han manifestado su descontento contra la reintroducción del lobo en su hábitat natural, pues la especie ha sido la responsable de la muerte del 2.4 por ciento del ganado en Nuevo México.

México es parte del Programa Binacional junto con Estados Unidos para la Conservación del Lobo Mexicano, especie catalogada como extinta en el medio silvestre del país.

LOS SOBREVIVIENTES

En México se logró reproducir una población de 148 crías en cautiverio en diferentes zoológicos del país, de las cuales, una loba hembra fue trasladada del Zoológico de San Juan de Aragón en la Ciudad de México a la Sevilleta Wolf Management Facility de Nuevo México, Estados Unidos.

El lobo gris mexicano es considerado uno de los mamíferos en peligro de extinción en Norteamérica y fueron añadidos a la lista de especies de la Ley de Protección de Estados Unidos en 1976, cuando se creía que ya no había ningún ejemplar en la vida silvestre.

Expertos estiman que existan tan sólo 350 ejemplares de esta especie tanto en territorio mexicano como en Estados Unidos.