El marcado descenso de los precios de las materias primas ha significado pérdidas en los ingresos por exportación estimadas en 200 mil millones de dólares para las siete principales economías latinoamericanas, calcula Alejandro Werner, economista jefe del FMI para América Latina. “El comienzo de 2016 ha sido difícil, como lo demuestran los recientes estallidos de volatilidad financiera, consecuencia de la incertidumbre acerca de la desaceleración económica en China, la caída de los precios de las materias primas y las divergentes políticas monetarias aplicadas por las economías avanzadas”, aseguró.

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El marcado descenso de los precios de las materias primas ha significado pérdidas en los ingresos por exportación. Foto: EFE.

Washington, 22 enero (AP/EFE) — Las economías de América Latina y el Caribe mantendrán este año el crecimiento negativo promedio de 0.3 por ciento experimentado en 2015, pronosticó el viernes el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Alejandro Werner, economista jefe del FMI para América Latina, señaló que será la primera vez que la región experimentará dos años consecutivos de contracción económica desde la crisis de deuda externa en 1982-1983 que dio lugar a la llamada “década perdida”.

Pero espera que México (2.6% en 2016) siga recuperándose a ritmo moderado gracias a una “vigorosa demanda interna privada” y a los efectos de contagio de la fortaleza económica de Estados Unidos, cuyo crecimiento el FMI estima en 2.6 por ciento.

“Si bien América del Sur se ve fuertemente afectada por la caída de los precios de las materias primas, México, América Central y el Caribe se benefician del fortalecimiento de la economía de Estados Unidos y, en la mayoría de los casos, del abaratamiento del petróleo”, apuntó en rueda de prensa.

El experto subrayó en conferencia de prensa que la coyuntura actual en la región es muy distinta a la de los 80 ya que la región actualmente muestra regímenes cambiarios flexibles, bajos niveles de deuda y tasas inflacionarias muy lejos de la hiperinflación que sacudió al continente durante esa década.

“El comienzo de 2016 ha sido difícil, como lo demuestran los recientes estallidos de volatilidad financiera, consecuencia de la incertidumbre acerca de la desaceleración económica en China, la caída de los precios de las materias primas y las divergentes políticas monetarias aplicadas por las economías avanzadas”, aseguró.

Werner basó su proyección negativa en las dificultades que atraviesan Argentina, Brasil, Ecuador y Venezuela, ya que la mayoría de los otros países en la región seguirán creciendo, aunque de manera moderada.

El funcionario calculó que el marcado descenso de los precios de las materias primas ha significado pérdidas en los ingresos por exportación estimadas en 200 mil millones de dólares para las siete principales economías latinoamericanas.

El FMI proyectó que la economía de Venezuela caerá 8 por ciento en 2016 tras haberse contraído 10 por ciento en 2015, protagonizando el tercer mayor descenso en el planeta durante el año. Además pronosticó que la inflación en ese país se disparará este año a 720 por ciento tras alcanzar en 2015 la tasa más alta del mundo (275 por ciento).

“Es un caso muy difícil. La planta productiva se ha erosionado. Hay un daño estructural muy importante. No vemos anuncios de política que indiquen que un proceso de corrección está en camino”, indicó.

Por otro lado, Werner proyectó que Brasil decrecerá 3.5 por ciento en 2016 después de caer 3.8 por ciento en 2015, la contracción más pronunciada del gigante sudamericano desde 1981-1983.

El FMI indicó que en Brasil el desempleo ha crecido considerablemente y la inflación se ubica en niveles de dos dígitos debido principalmente a una combinación de fragilidades macroeconómicas y a los escándalos de corrupción que involucran a políticos y empresarios.

“Si Brasil no tuviera esa contracción, el crecimiento regional promedio sería positivo, aunque moderado”, precisó.

El organismo multilateral prevé una recesión para Ecuador y Argentina. Las perspectivas de crecimiento a mediano plazo en este último país han mejorado debido a lo que consideró “una importante transición” del nuevo gobierno del presidente Mauricio Macri para corregir desequilibrios y distorsiones.

Werner indicó que las autoridades argentinas ya han hecho contacto para establecer una agenda de trabajo que permita al FMI retirar la censura que impuso a Argentina sobre la calidad de las estadísticas inflacionarias y de crecimiento económico.

“La incertidumbre sobre el pronóstico para Argentina es mayor que en otros países debido al cambio importante de política y a las estadísticas”, puntualizó.

Chile (2.1%), Colombia (2.7%), Perú (3.3%) evitarán la contracción de sus economías gracias a la combinación de políticas como la adopción de grandes depreciaciones del tipo de cambio, la consolidación fiscal paulatina y políticas monetarias acomodaticias.

Werner espera que México (2.5% en 2015) siga recuperándose a ritmo moderado gracias a una “vigorosa demanda interna privada” y a los efectos de contagio de la fortaleza económica de Estados Unidos, cuyo crecimiento el FMI estima en 2.6 por ciento.

Los países de América Central crecerán a 4.2% beneficiados por la caída de los precios del petróleo, un crecimiento más vigoroso en Estados Unidos y el incremento de las remesas.

“En un contexto mundial que, según se proyecta, seguirá débil, prevemos que la región crezca a paso lento durante un período prolongado”, escribió Werner. “Las perspectivas regionales sólo comenzarán a lucir más prometedoras cuando los desafíos internos que sufren las economías que actualmente se están contrayendo se hayan resuelto”.

Werner dijo que Latinoamérica sigue siendo particularmente vulnerable a una desaceleración mayor que la prevista en China, a nuevas caídas de los precios de las materias primas y a un mayor deterioro de la situación en Brasil, porque podría provocar una menor demanda entre los integrantes del Mercosur.

El FMI ya había reducido esta semana sus proyecciones de crecimiento global para 2016, ajustándolas en 3.4 por ciento tras haber proyectado 3.6 por ciento en octubre.