Un informe difundido hoy por la organización Oxfam reveló que el 1 por ciento de la población mundial concentró el 82 por ciento de la riqueza generada en 2017, mientras que el 50 por ciento más pobre -3 mil 700 millones de personas- no se benefició lo más mínimo de dicho crecimiento.

En el caso de México, el escenario no es alentador. De acuerdo con la publicación, el 84 por ciento piensa que es difícil o imposible para el ciudadano medio aumentar sus ahorros por mucho que se esfuercen y el 93 por ciento cree que la brecha entre ricos y pobres debe abordarse de manera urgente.

De acuerdo con el índice de millonarios elaborado en 2017 por Bloomberg, de las 500 personas más ricas del planeta que incrementaron su patrimonio el año pasado seis son mexicanas: Carlos Slim, Sara Mota de Larrea, Alberto Bailleres, Ricardo Salinas Pliego, German Larrea Mota Velasco y David Martinez.

Ciudad de México, 22 de enero (SinEmbargo).– El 82 por ciento de la riqueza mundial generada en 2017 se concentró en manos del 1 por ciento más rico de la población mundial, mientras que el 50 por ciento más pobre -3 mil 700 millones de personas- no se benefició lo más mínimo de dicho crecimiento, reveló un informe de la organización Oxfam publicado hoy.

El lanzamiento de ese nuevo análisis de la organización británica, que lleva por título “Premiar el trabajo, no la riqueza”, se lleva a cabo en el marco del Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, que congrega desde los días 23 al 26 a líderes políticos y empresariales.

En México, seis millonarios tienen tanta riqueza como el 50 por ciento más pobre de la población del país. Esas personas- Carlos Slim Helú, Sara Mota de Larrea, Alberto Baillères, Ricardo Salinas, Germán Mota Velasco y David Martínez- tienen el equivalente en riqueza a 102.71 mil millones de dólares, de acuerdo con el índice de millonarios elaborado el año pasado por Bloomberg.

De acuerdo con el informe de Oxfam, más de tres cuartas partes de las personas encuestadas están de acuerdo o muy de acuerdo con que la brecha entre ricos y pobres en su país es demasiado grande. En el caso de México, el 84 por ciento piensa que es difícil o imposible para el ciudadano medio aumentar sus ahorros por mucho que se esfuercen.

Cerca de dos terceras partes de las personas encuestadas piensan que la brecha entre ricos y pobres debe abordarse de manera urgente o muy urgente. Y muchos expresan una mayor urgencia: el 73 por ciento en India, el 79 por ciento en Sudáfrica, el 85 por ciento en Nigeria y el 93 por ciento en México opinan así.

En el caso de América Latina, el 10 por ciento más rico concentra el 68 por ciento de la riqueza total de esa región mientras que el 50 por ciento más pobre solo accede al 3.5 por ciento.

El equipo investigador del citado informe realizó algunos cálculos relativos a América Latina y el Caribe y, en este sentido, concluyó que la riqueza de los “milmillonarios” latinoamericanos creció en 155 mil millones de dólares en el último año.

Según apunta este texto, esa cantidad de riqueza sería “suficiente” para acabar con toda la pobreza monetaria en un año en esa región.

Oxfam denuncia además que en América Latina y el Caribe, el 16 por ciento de los trabajadores asalariados y el 28 por ciento de los empleados por cuenta propia se encuentran en situación de pobreza.

Otro de los datos relevantes relacionados con esa región que remarca el citado documento apunta a que las mujeres trabajan “casi el doble de horas” que los hombres en puestos de trabajo no remunerados.

Al actual ritmo de cambio, llevará 217 años cerrar la brecha salarial y de oportunidades laborales entre hombres y mujeres a nivel mundial, de acuerdo con esta información.

Oxfam, que animó a los Gobiernos a crear una sociedad “más igualitaria”, también detectó que el número de multimillonarios que hay en todo el mundo se incrementó como nunca en 2017 al detectarse uno nuevo cada dos días.

Instó a los gobiernos a que garanticen que las economías “funcionen para todas las personas y no solo para una afortunada minoría”, implementando una serie de medidas.

Entre ellas, incluyó limitar los dividendos de los accionistas y altos directivos, garantizar que todos los empleados reciban un salario digno, terminar con la brecha salarial entre hombres y mujeres, y proteger los derechos de las mujeres trabajadoras.