De acuerdo con la documentación, la red llevaba por los menos cinco años exportando cocaína por el Pacífico a través de una ruta que empleaba contactos en Colombia, Ecuador, Panamá, Costa Rica, Honduras, Guatemala, México, Estados Unidos y Canadá. La droga era recibida en buena medida por el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Por María Alejandra Navarrete

Ciudad de México, 22 de enero (InSightCrime).– Luis del Río, alias “Señor T”, es un presunto narcotraficante acusado por las autoridades colombianas de tener nexos con Pablo Escobar y la antigua Oficina de Envigado, que por años intentó esconderse de las autoridades, pero, a pesar de sus esfuerzos, no logró volverse invisible del todo.

El pasado 24 de noviembre, un operativo conjunto entre la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en ingles) y la Dirección Antinarcóticos de Colombia golpeo a una red de tráfico internacional de cocaína, liderada desde el departamento de Antioquia.

En el operativo fueron capturadas diez personas acusadas de participar en el tráfico de 90 toneladas de cocaína hacia Estados Unidos. De acuerdo con el diario El Colombiano, la red lavó por lo menos 30 mil millones de pesos (9 millones de dólares) por medio de 112 establecimientos comerciales en Centroamérica y Colombia.

El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) está en Morelia, Morelia es del Cártel Jalisco, así lo señalan las ultimas cartulinas que dejó el crimen organizado. Foto: Juan José Estrada Serafín, Cuartoscuro

Al mando de la red, de acuerdo con las autoridades, estaba un reconocido empresario antioqueño, dueño de discotecas y compañías importadoras de frutas en la región: Luis Arnobio del Río Jiménez, el “Señor T”.

Su hijo, Ánderson del Río Pasos, alias “El Grande”, era su mano de derecha y juntos se encargaban de lavar el dinero del narcotráfico a través de empresas fantasmas y testaferros, según documentos vistos por El Colombiano que detallan la operación.

De acuerdo con esta documentación, la red llevaba por los menos cinco años exportando cocaína por el Pacífico a través de una ruta que empleaba contactos en Colombia, Ecuador, Panamá, Costa Rica, Honduras, Guatemala, México, Estados Unidos y Canadá. La droga era recibida en buena medida por el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG).

El general Jorge Luiz Ramírez, director de la agencia antinarcóticos de la Policía Nacional, afirmó que Del Río Jiménez era uno de los tres narcotraficantes más buscados en Colombia y uno de los diez más buscados en los Estados Unidos, según reportó Noticias Caracol.

El pasado 28 de septiembre de 2018, se registró un enfrentamiento a balazos entre policías federales y presuntos integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación en varias partes de Guanajuato. Foto: Especial, Cuartoscuro

Según este reporte, Del Río Jimenez habría evadido a la justicia por más de 30 años ocultándose detrás de narcos menores en Antioquia como Fredy Alonzo Mira Pérez, alias “Fredy Colas”, y Sebastián Murillo Echeverry, alias “Lindolfo”.

ANÁLISIS DE INSIGHT CRIME

Si bien Del Río Jimenez parecería haber sido exitoso hasta ahora en esconder su actividad criminal, su estilo ostentoso y violento, así como su forma de manejar el negocio distan mucho de esa nueva generación de capos que ha sobrevivido en el narcotráfico por mantenerse lejos del radar, una generación que InSight Crime ha definido como Los Invisibles.

En conversación con Noticias Caracol, el general Jorge Ramírez confirmó que desde los 25 años el “Señor T” había sido hombre de confianza de Pablo Escobar y que pasó por la antigua Oficina de Envigado, aunque no aclaró su rol dentro de esa organización.

Esta trayectoria fue la que, de acuerdo con las autoridades, llevó a Del Río Jimenez a consolidar una fortuna que ostentaba con más de 200 propiedades y 50 vehículos de alta gama en los que se movía por las ciudades de Medellín y Bogotá.

A diferencia del perfil bajo que caracteriza a Los Invisibles, quienes nunca tocan un kilo de cocaína, no se enfrentan a mano armada con sus enemigos, y no viven en mansiones lujosas, “Señor T” parecería acercarse más al modus operandi de los capos del siglo pasado.

Las nuevas generaciones ahora realizan sus negocios ilícitos por medio de una sofisticada cadena de intermediarios y una variada cartera de negocios establecidos legalmente para lavar el dinero de la droga, según ha comprobado InSight Crime en sus investigaciones.

Tal es el caso de José Bayron Piedrahíta, alias “El Árabe”, quien por años mantuvo la fachada de empresario y ganadero exitoso con amplios contactos en la política a pesar de haber sido vinculado al narcotráfico desde la época del cártel de Cali.

Piedrahíta usó su poder y sus contactos para sobornar a un agente especial de Investigaciones de Seguridad Interna de los Estados Unidos, lo que lo mantuvo lejos de las autoridades hasta 2016, cuando el Departamento del Tesoro estadounidense lo señaló como narcotraficante y lo puso en su lista negra.

A diferencia de Piedrahíta, el “Señor T” ha estado en la mira de la justicia por años. Específicamente desde el 2004, cuando fue condenado a 12 años de cárcel por el Tribunal Superior de Buga debido a su participación en una estructura que exportaba estupefacientes a Frankfurt, en Alemania.

El tamaño de la operación del “Señor T” lo puso nuevamente en el radar de las autoridades en 2017 con la caída de uno de sus cargamentos que iban dirigidos a España, de acuerdo con un perfil publicado por la revista Semana.

Aunque los medios colombianos lo han catalogado como uno de los principales narcotraficantes del país, “Señor T” parecería más ser un capo de talla media que intentó ocultarse a través de la tercerización de gran parte de su actividad criminal. Sus intentos, sin embargo, no fueron suficientes para hacerlo invisible.

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