Comprender el origen del SARS-CoV-2 tiene una función elemental, según coinciden dos expertos en la materia: descartar la idea de que pudo originarse en un laboratorio. Además, y más importante aún, resulta fundamental reconocer cómo llego el virus a los humanos, identificar su evolución y, de igual forma, sirve para evitar pandemias futuras.

Madrid, 22 de febrero (Europa Press).- A mediados de enero un equipo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se desplazó a la ciudad china de Wuhan para investigar el origen de la pandemia de COVID-19. Según sus pesquisas, el SARS-CoV-2 es de origen animal, aunque no se ha podido demostrar exactamente cuál, además de que ya circulaba en el mes de diciembre, más de lo que se pensaba en la zona.

Aunque China no lo comparte, Wuhan fue el primer lugar en el que el virus saltó de animales humanos, de ahí al resto de China y al resto del mundo. En un primer momento se pensó que el reservorio del virus fue un murciélago, y de ahí saltó a un pangolín, si bien las autoridades chinas no lo tienen claro, según informaron tras la visita de la OMS: “Los murciélagos y los pangolines son candidatos potenciales para la transmisión, pero las muestras de coronavirus encontradas en esas especies no son idénticas al SARS-CoV-2”.

Hablan así de la “alta susceptibilidad” de visones y de gatos, aunque la OMS apunta que se desconoce cómo se introdujo el virus en ese mercado de Huanan, donde se daban las condiciones perfectas para su transmisión. ¿Por qué es importante descubrir el origen del SARS CoV-2?

En una entrevista con Europa Press, Santiago Elena, investigador del CSIC en el Instituto de Biología Integrativa de Sistemas (I2SysBio) de Valencia explica que habría dos razones. Una primera científica: va a haber más pandemias en el futuro.

El investigador español Santiago Elena apuntaría a razones pragmáticas, para borrar del imaginario colectivo que el virus SARS-CoV-2 pudo salir de un laboratorio, o ser un invento de las farmacéuticas. Imagen ilustrativa. Foto: Wattie Cheung/Pool vía AP

“Conocer el origen de esta pandemia nos dará pistas para evitar siguientes. Hay un proyecto del Ejército de Estados Unidos financiado con miles de millones para caracterizar todos los virus que potencialmente pueden infectar a humanos de reservorios animales”, aclara el experto.

Por otro lado, el investigador español apuntaría a razones pragmáticas, para borrar del imaginario colectivo que el virus SARS-CoV-2 pudo salir de un laboratorio, o ser un invento de las farmacéuticas.

Aquí Santiago Elena recuerda que “lo normal” en un virus es que mute, y aparezcan cepas y variantes. “No nos debe sorprender que en cualquier organismo biológico haya mutaciones, todos somos distintos, y las vacunas, de momento todas las que tenemos, siguen confiriendo protección y funcionando. En el momento en el que alguna dejara de hacerlo se pueden modificar, sobre todo las de ARN mensajero (de las aprobadas, Pfizer/Biontech y Moderna). De hecho el futuro de la vacuna será polivalente e inducirá respuesta contra varias variantes si coexisten en el tiempo”, según vaticina.

Por su parte, y en otra entrevista con Europa Press, José Antonio López Guerrero, profesor de Microbiología de la Universidad Autónoma de Madrid sostiene que es importante conocer el origen de la infección, de la pandemia, para ver en qué momento pudo saltar a humanos el virus y también desde dónde, sabiendo que puede haber animales reservorios del virus y con capacidad de seguir mutando y de seguir saltando a humanos, algo que se ha visto en visones. “Ha sido necesario matar a millones de visones y aún así se ha comprobado que el virus ha podido evolucionar en estos animales y pasar a humanos, en casos vistos en Dinamarca, pero también en España”, apostilla.

Coincide con Santiago Elena en que también esta visita e investigaciones pueden ser útiles para descartar la idea de que el SARS-CoV-2 saltó de un laboratorio, algo que se ha desechado, aunque no tiene claro de si las investigaciones de la OMS llegan tarde o no, ya que ha pasado ya un año desde el inicio de la pandemia.

El también investigador y director del Departamento de Cultura Científica del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (UAM-CSIC) sí considera que con esta visita de la OMS a la zona se puede obtener información, aunque siempre con la colaboración de China, mediante el análisis de sangre de bancos biológicos, a partir de muestras previas a diciembre de 2019.

“Por lo menos se puede intentar concretar el cerco de cuántas posibles variantes había y eso da una idea desde cuándo el virus está circulando, sabiendo más o menos la tasa de mutación, y otros parámetros filogenéticos a través de las secuencias de los virus que se pudieran detectar”, comenta el experto.

Es importante conocer el origen de la pandemia, para ver en qué momento pudo saltar a humanos el virus y desde dónde, sabiendo que puede haber animales reservorios del virus y con capacidad de seguir mutando y de seguir saltando a humanos, algo que se ha visto en visones. Foto: Noah Berger, AP

Sobre si sería útil conocer cuál fue el paciente cero de esta pandemia, López Guerrero manifiesta que es importante estudiarlo para descartar varias cosas: “Se supone que hubo un virus de murciélago que pudo pasar a un animal intermedio, se hablaba del pangolín y después se descartó, pero no está claro que el virus no pudiera haber evolucionado y saltar a nuestra especie y haberse adaptado a nosotros, es decir, haber sido nosotros nuestros propios reservorios”.

A partir de un símil indica que conocer los primeros casos de infectados de COVID-19 es como intentar ver con telescopios más potentes cuál fue el origen del Universo: “Ver las primeras formaciones galácticas de hace 13 mil millones de años nos dio una idea de cómo surgió el plantea. Con esto, acercándonos a los primeros casos, podemos tener una idea de cómo pudo surgir y desde dónde la pandemia”.

EN PELIGRO FRENTE A UNA NUEVA PANDEMIA

Es importante a su juicio dejar claro que no necesitamos una mente malévola, ni escapes biológicos de laboratorios de súper bioseguridad para que estemos en constante peligro frente a una nueva pandemia.

Actualmente, dice que ante el tráfico ilegal de animales, la invasión de ecosistemas donde viven animales en equilibrio con especies con patógenos, así como el cambio climático, están favoreciendo que millones de virus que se supone que todavía faltan por aparecer, y potenciales patógenos para humanos, puedan seguir mutando, evolucionando y saltar a nuestra especie.

“El peligro es real y más serio que un salto desde un laboratorio que puede ser más controlable que la propia naturaleza. Es importante estudiar cómo se producen estos saltos, así como controlar a los coronavirus, pero en general a los patógenos en animales salvajes y ver cómo van evolucionando para tener claro la posibilidad de tener futuras e incluso peores pandemias”, advierte José Antonio López Guerrero.