La práctica del fracking se extiende dentro del territorio mexicano, y el reciente Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), firmado por el Gobierno federal, podría traer un mayor daño ambiental, alertan activistas.

El investigador Francisco Cravioto durante su participación en el Foro de Aguas llevado a cabo del 16 al 18 de marzo en Mazatlán. Foto: Juan García, SinEmbargo

El investigador Francisco Cravioto afirma que el fracking plantea la disyuntiva de escoger entre técnicas que destruyan el ambiente o lo preserven. Foto: Juan García, SinEmbargo

Mazatlán, Sinaloa, 22 de marzo (SinEmbargo).– El fracking o fracturación hidráulica es una técnica con múltiples afectaciones ambientales. En México hay 934 pozos de extracción en donde se utiliza, de acuerdo con datos de la Alianza Mexicana contra el Fracking (AMCF).

Si bien esta técnica se utiliza desde hace por lo menos 40 años en su forma más elemental. Por primera vez, México se encuentra ante una disyuntiva: escoger entre técnicas que destruyan el ambiente o lo preserven, expuso Francisco Cravioto Lagos, investigador de Fundar Centro de Análisis y miembro de la AMCF.

Dentro del territorio nacional ya hay casos de utilización de técnicas más contaminantes de fracking, como son la utilización de barrenos que perforan horizontalmente en las profundidades y el uso de “slick water” –una mezcla que se inyecta a los suelos y que conlleva al menos 650 sustancias químicas–, planteó Cravioto Lagos.

Países como Francia y Bulgaria prohibieron el fracking, y 430 condados de Estados Unidos al menos lo regulan. Sin embargo, México pareciera más preocupado por la explotación que por la administración de los recursos, dijo Cravioto.

En una solicitud de información, a través de los mecanismos de transparencia, hecha por la AMCF a Petróleos Mexicanos (Pemex), la Empresa Productiva del Estado informó que existen 934 pozos en los que ya se utiliza esta técnica de perforación.

Más de 500 se encuentran en la región del Totonacapan, en los alrededores de Papantla, Coatzintla, Poza Rica y el Espinal, en Veracruz. Otros se sitúan en la región de la sierra norte de de Puebla, en los municipios Venustiano Carranza, Francisco Zeta Mena y Pantepec. Y 250 más pozos se hallan en la Cuenca de Burgos, que se ubica entre Tamaulipas y Nuevo León.

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—¿Qué tipo de fracking se hace en estos pozos ya ubicados?

–Aquí tenemos ciertas dudas. Porque si nosotros revisamos en el plan quinquenal que presentó la Secretaría de Energía 2015 -2019 se establece ahí una definición muy escueta de lo que para la autoridad del país significa el fracking. Ellos dicen que consisten en la inyección de un fluido con el propósito de estimular la producción de un pozo de hidrocarburos. Y ya. Bajo esa definición podrían caber cantidad de explotaciones distintas dentro del concepto de fractura hidráulica. Y a partir de ahí hemos estado preparando una nueva estrategia para solicitar más información.

— ¿De qué tipo de fracking es el que más prolifera en el país?

–Existe un tipo de fractura hidráulica muy rudimentario que le llaman la explotación de formaciones compactas. Estas formaciones son suelos areniscos y arcillosos, donde está diluido el hidrocarburo, pero la concentración de las partículas de suelo está tan estrecha entre una y otra, que es necesario inyectar agua para separarlas, y facilitar la salida de estos hidrocarburos. Ya sea gaseoso o líquido. Muchos de estos proyectos se hallan en la región de Chicontepec, como el que le llaman Aceite Terciario del Golfo. Y también en toda esta franja que recorre la Huasteca veracruzana, la Huasteca Hidalguense, parte de la ciudad norte puebla, el Totonacapan. Esta franja ha sido una de las zonas de explotación, por lo menos desde la reforma energética del 2008. Ahí se están dando este proceso de fractura hidráulica. También es una técnica que ha utilizado en la Cuenca de Burgos, la región entre Tamaulipas y Nuevo León.

— ¿Y de qué explotaciones de fracking aún no tenemos idea?

–Ninguna de las anteriores representa explotación de yacimientos de lutitas. Ya estamos hablando no de suelos areniscos, sino de roca. Roca de pizarra, espisto o de lutitas, que son rocas porosas que en su interior se encuentran atrapadas pequeñas partículas de petróleo y gas. Este tipo de explotaciones requieren de perforaciones de tres a cinco kilómetros de forma vertical, y después múltiples perforaciones horizontales en su bases, comúnmente 16, extendiéndose en un radio de 1.5 kilómetros. No sabemos qué porcentaje usa Pemex de esta segunda técnica. Sólo que sí se usa en Piedras Negras, Coahuila, en siete zonas al norte de Nuevo León, y en los tres nuevos pozos que fueron aprobados hace dos semanas por la Comisión Nacional de Hidrocarburos. Uno en la sierra norte de Tamaulipas que se llama el Semillero 1, y dos en los alrededores de Poza Rica que se llaman Maxochitl 1 y Kaneni-1.

—¿Antes de autorizar un pozo se hacen pruebas para mitigar los daños?

–En semanas recientes la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) entregó permisos para hacer tres pozos exploratorios dentro de los polígonos de la Ronda Cero, la ronda fueron asignaciones entregadas a Pemex en el marco de la Reforma Energética. Y por exploratorios no es que tomen una muestra de suelo, sino hacen un pozo completo. Con todas sus características y ver si es rentable o no, y ver si de ese salen 100 o un millar más en ese campo.

— ¿Cómo contamina el fracking?

–La industria dice ‘vamos a sacar gas natural, y por eso es una técnica sostenible’, porque el gas natural al final de cuentas, al momento de ser quemado, es el hidrocarburo que menos emisiones de gases de efecto invernadero tiene. Y eso es completamente cierto. Sin embargo, el problema es que el metano cuando se va a la atmósfera tiene un efecto invernadero 21 veces superior al del dióxido de carbono. Una técnica como el fracking presenta fugas desde el momento de fractura en la boca del pozo, en los tanques de almacenamiento, en las pipas de traslado, en las refinerías, en los puertos y sobre todo en las plantas de ciclo combinado. Entonces terminado el proceso hay tantas emisiones de gas metano que se pierde cualquier posible beneficio de quemar gas natural al momento de llevarlo a la planta de ciclo combinado.

—¿Qué otras consecuencias tienen en los suelos?

–Contaminación de mantos freáticos (agua subterránea), contaminación de suelos, graves afectaciones a la salud, de las personas que entran en contacto con el agua contaminada , con los alimentos que absorben estos contaminantes de suelo, con el aire que se evapora de las presas de residuo junto a los pozos de fracking y una adicional que es la disposición de los residuos del agua sucia después de ser fracturada se coloca en presas junto a los pozos. Estas presas pueden presentar con mucha lluvia accidentes, derrames. Con accidentes en el plástico, filtración de contaminación y la evaporación misma de estos gases. Pero cuando estas presas se llenan el agua del múltiples presas se coloca en lo que llaman un pozo de inyección, o también Pemex les llama un pozo letrina, y este lo que hace es llevar de 6 a 8 kilómetros en el subsuelo grandes volúmenes de agua que pueden llevar a fallas geológicas.

—¿Qué tan comunes son los sismos? ¿Hay estudios sobre esto?

–Esto ha sido perfectamente monitoreado en Estados Unidos por parte del U.S. Geological Survey (Servicio Geológico de los Estados Unidos, en español), que precisamente ha detectado un aumento en sismicidad. No precisamente en California, porque ahí es muy difícil detectarlo, pero sí en estados donde no había antes presencia común de múltiples sismos en Arkansas, Colorado, Oklahoma, Texas y Ohio, los cuales concuerdan con la ubicación de los pozos letrina o pozos de inyección.

—¿Es más barato utilizar la técnica del fracking?

–El fracking tampoco es más barato que la explotación convencional. Sí definitivamente es más barato que hacer aguas profundas. Pero no tiene sentido explotar petróleo en aguas profundas. Ni en el ártico. Ni explotar arenas bituminosas, que son grandes extensiones a cielo abierto. No tiene sentido explotar hidratos en el fondo marino. Entonces, ¿por qué centrarnos en el fracking?, porque es donde pintamos la raya y decimos ya no más.

—México es un país dependiente la explotación de hidrocarburos. Entiendo que la explotación representa el 6 por ciento del PIB. ¿Cómo suplir estos recursos económicos?

–Sabemos que gran parte de la economía mexicana depende de este sector. Pero sí puedes pedirle a la Secretaría de Economía, junto a otras dependencias de Gobierno y la academia, que elabore un plan de diez año a partir del cual se va hacer un desfase de la economía del sector hidrocarburos. Que permita al Estado sanear sus finanzas públicas. Y que permita a la industria energética reconvertirse en renovables.

EL TPP Y EL FRACKING

—En algún punto dijo que el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) va cambiar la forma de la explotación de hidrocarburos de México. ¿Cómo es eso?

–Cuando se prohibió el fracking en Quebec [Canadá] inmediatamente las empresas gaseras activaron todos los mecanismos de arbitrajes propios del TLCAN [Tratado de Libre Comercio de América del Norte] y establecieron una demanda contra el Gobierno de Quebec, por considerar que es una medida desleal del comercio. Lo cual es absurdo porque es una medida para proteger a la población en términos ambientales. Y falla el tribunal de TLCAN en contra de la provincia de Quebec y le obliga a pagar una multa por centenares de millones de dólares. Estos tribunales han sido un desincentivo a precisamente establecer regulación al sector minero y de hidrocarburos. Y el TPP fue firmado por Peña Nieto, de la forma más antidemocrática posible. Es una norma por arriba de las leyes federales y generales. Entonces, es probable que se fortalezcan los mecanismos de las empresas para solicitar resoluciones de arbitraje internacional cuando ocurran supuestas violaciones a las minas. Por eso es un riesgo el TPP.