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Ciudad de México, 22 de agosto (SinEmbargo).- Durante el Mundial de Clubes de 2012, Jesús Manuel Corona logró hacerse de un nombre que pronto recorrió los escritorios de muchos clubes europeos que tenían en aquellas gradas japonesas esperanzados en encontrar un diamante en bruto. El torneo que reúne a los equipos campeones de todas las confederaciones, fue el vitral donde un joven de 20 años se mostró para obsesionarse con un traspaso soñado al viejo continente.

Monterrey logró ser tercer lugar, vengando así su pobre actuación previa una temporada antes. Corona que había debutado a los 17 años, trasladó el asombro que causó en México a un escaparate digno de los mejores jugadores del planeta. Los Rayados, reyes de la surrealista CONCACAF, representaron al futbol nacional con un talento inconmensurable que mostrar. Jesús fue abordado por un montón de agentes internacionales que se visten de cazadores en pleno partido de futbol.

Este martes, luego de dos meses de rumores y retrasos para presentarse a entrenar, Jesús Corona fue vendido al Twente de Holanda por unos 5 millones de dólares. En la dirigencia del club regiomontano, siempre estuvieron conscientes del baluarte que tenían en el plantel. Equipo grande del futbol nacional, nunca sospecharon que su joven estrella les daría una sorpresa con respecto a su futuro. Luis Miguel Salvador, dirigente de los Rayados, terminó por ceder al deseo del futbolista en lugar de pudrir un talento que promete mucho entrenando con el equipo de la Sub-20.

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“Necesita un proceso para acabar de crecer, de madurar, nosotros no estamos en la intención de ofrecerlo, al contrario, creemos que debe terminar ese proceso”, había declarado Salvador días antes. La insistencia del jugador y su representante terminó por prevalecer. La claúsula impuesta por el equipo del norte fue accesible para un equipo que busca regresar a la gloria que consiguió tres temporadas atrás en la liga holandesa. Jesus Corona deja al Monterrey solo algunos destellos en primera división, y a una afición que lo comenzaba a arropar pensando en un futuro espectacular.

De pronto, a las arcas de Monterrey podrían llegar 15 millones de dólares por la venta de Dorlan Pabón y Jesus Corona. La institución que ha sabido hacerse de un lugar predominante en la CONCACAF, vive un momento incómodo tras un arranque irregular en el Apertura 2013. Sin llegar al nivel que todos esperaban, los dirigidos por Victor Manuel Vucetich tienen pendiente el buen juego que en los últimos años han demostrado para consagrarse como un constante protagonista.

Con la marcha de dos de sus figuras, y luego de la venta de Aldo de Nigris a Chivas, el ataque regio está un poco endeble. Humberto Suazo tendrá que volverse imprescindible. El futuro de Monterrey ha sido truncado por un sueño hecho realidad. Jesús Corona viaja a Europa para hacerse un nombre en la élite del balompié mundial y de paso, quitarse el apodo de “Tecatito” que le fue impuesto y que nunca le gustó.

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