La evolución del rol de la mujer en las estructuras de la delincuencia organizada y su avance en las posiciones de liderazgo y toma de decisiones dentro de éstas, complica la ya insuficiente clasificación e investigación de los feminicidios en el contexto del crimen organizado, coincidieron expertas en la materia.

Ciudad de México, 22 de agosto (SinEmbargo). – Una mujer de la tercera edad aparece en un video con los ojos vendados mientras es interrogada por presuntos integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en Guanajuato, posteriormente es descuartizada y, junto a su cuerpo desmembrado, dejan un mensaje donde la acusan de supuestamente vender droga.

La cifra semestral de muertes violentas de mujeres en México se ha duplicado en los últimos seis años, pues el número de asesinatos registrados de enero a junio (1,916) creció 103.82 por ciento con respecto al mismo periodo de 2015 (940), año en que las autoridades comenzaron a desagregar datos sobre feminicidios en sus reportes de incidencia delictiva.

Los altos niveles de inseguridad en el país y la presencia de células criminales han exacerbado la violencia feminicida, coincidieron especialistas entrevistadas por SinEmbargo.

No obstante, la mayoría de los asesinatos cometidos contra mujeres son indagados como homicidios dolosos, a pesar que todas las muertes violentas de mujeres deben investigarse con perspectiva de género desde que se tipificó el delito en 2014.

De 17 mil 597 asesinatos de mujeres registrados desde el año 2015 hasta el último de junio de 2020, solo el 23.10 por ciento (4 mil 66 casos) fueron clasificados como feminicidios, el resto es investigado como homicidio doloso.

Los homicidios dolosos de mujeres no están identificados como feminicidios porque faltan herramientas, mecanismos, personal y perspectiva de género para identificarlos como tal, destacaron expertas en la materia como la Doctora Sarah Cerna, del Centro de Estudios Sociológicos del Colegio de México (Colmex).

Además, la evolución del rol de la mujer en las estructuras de la delincuencia organizada y su avance en las posiciones de liderazgo dentro de éstas, complejiza la ya insuficiente clasificación e investigación de los feminicidios en el contexto del crimen organizado, consideró Amalia Pulido Gómez, Doctora y Maestra en Ciencia Política por la Universidad del Norte de Texas.

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Al menos 17 mil 597 asesinatos de mujeres se registraron desde el año 2015 hasta el último de junio de 2020. Foto: Cuartoscuro.

ALZA DE HOMICIDIOS

María de la Luz Estrada, del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF) ha expuesto en diversas ocasiones y entrevistas que la violencia sistemática que se vive en México, originada por diversas estructuras delincuenciales, también “está violentando a las mujeres”.

Los estados con una fuerte presencia de crimen organizado registraron un alarmante incremento de asesinatos de mujeres, de acuerdo con María Salguero, creadora del Mapa de los Feminicidios en México.

Para la geofísica, lugares como Guanajuato, Guerrero, Jalisco y Baja California, el crimen organizado es quien provocó el alza de los asesinatos de mujeres. “Las pugnas por el huachicol, en Guanajuato, hicieron que los asesinatos de mujeres se incrementaran un 90 por ciento”, ejemplificó.

De acuerdo con Luz Estrada, las autoridades sólo vinculan la violencia feminicida al ámbito doméstico, es decir, que los agresores quedan sólo en el círculo cercano de las víctimas: familiares, amigos o conocidos; sin embargo, la activista destacó que la violencia feminicida también corresponde a la delincuencia organizada.

“Hay una cuestión de guerra entre cárteles donde se utilizan a las mujeres como símbolo de matar, es decir, matar a la pareja, a las hijas del narco, pero también (asesinar) a las mujeres que están en el eslabón más débil: los halcones y las que cuidan las casas de seguridad. Hay una cuestión de pelear por los territorios y marcar el cuerpo y los espacios de las mujeres”, agregó la Doctora Sarah Cerna.

Una de las características que tienen este tipo de asesinatos, explicó la especialista del Colmex, es que los cuerpos de las mujeres son marcados porque quieren dejar mensajes.

“Los grupos rivales utilizan a las mujeres como una especie de símbolo y las asesinan para dar mensaje al otro cártel o decir ‘este territorio nos pertenece’ y, en ese sentido, investigadoras que nos anteceden, como Rita Segato, destacan que en una guerra como la que vive México el cuerpo de las mujeres es también un territorio en disputa”, detalló Cerna.

La experta destacó que, con base a los estudios de género, se pueden analizar todos estos crímenes de asesinato de mujeres en contexto de guerra entre narcotráfico como disputas de masculinidades tóxicas, es decir, que estos hombres que lideran los cárteles pelean territorios, mercados de narcotráfico y tráfico de personas, y las mujeres solo por el hecho de pertenecer al género femenino son usadas como carne de cañón u objeto que pueden ser descartables.

Al menos 1 mil 916 mujeres han sido asesinadas en México durante el primer semestre de 2020. Foto: Mario Jasso, Cuartoscuro

“Es una manera muy distinta en cómo se marcan y se matan a las mujeres, a como se hace en el caso de los hombres. Es muy importante toda la carga simbólica que tiene que ver con el género. No las matan nada más de un balazo, sino que abusan de ellas, marcan su cuerpo, mutilan sus genitales, lo que tiene que ver con esta carga donde, para ellos, el género femenino tiene menos valor que el masculino”, agregó.

Las activistas han destacado que el aumento de los homicidios de mujeres, donde hay integrantes de la delincuencia organizada, no necesariamente implica que ellas estén vinculadas y eso no lo están previendo o investigando las autoridades, plantearon.

“Hay un problema que tiene que ver con el crimen organizado, que es de trata de personas y de desaparición […] Hay casos donde las mujeres, niñas, fueron brutalmente asesinadas, empaquetadas, y de antemano eso se tiene que investigar como feminicidio, eso es lo que hemos venido peleando con ellos [autoridades], que lo ven sólo como asesinatos ligados al crimen”, expuso Luz Estrada.

Para Sarah Cerna hay que prestar mucha más atención a los datos, al contexto y a los mercados que hay detrás y que permite que las mujeres sean violentadas.

MALA CLASIFICACIÓN DE CASOS

Los homicidios dolosos de mujeres no están identificados como feminicidios porque faltan herramientas, mecanismos, personal y perspectiva de género para identificarlos como tal, coincidieron las expertas.

Amalia Pulido comentó que es un tema complejo porque hay líneas muy delgadas para determinar si es un feminicidio.

“De entrada, sabemos que existe un subregistro muy grande en México respecto a los feminicidios y esto se vuelve más complejo cuando estudiamos el fenómeno en el contexto del crimen organizado, de las condiciones de violencia criminal que se vive en el país”, dijo la experta quien también es profesora del CIDE.

La especialista comentó que, aunque es mucho más grande la proporción de hombres que son asesinados en contexto del crimen organizado, también está creciendo la proporción de homicidios dolosos de mujeres.

“Hay que ser cuidadosos cuando se habla de esto porque muchas veces se criminaliza a la víctima o también se subestima, es decir, asumir que las mujeres tienen un papel de subordinación en las organizaciones criminales (que hacen labores esenciales de cuidado o de preparación de alimentos, etc.), pero lo que hemos visto en los últimos meses es que ya hay un papel primordial de las mujeres en algunas organizaciones criminales y esto también nos abre nuevas preguntas para estudiar este fenómeno”, agregó Pulido Gómez.

Y es que, cada vez hay más mujeres en posiciones de liderazgo dentro de las estructuras como lo señalan diversas investigaciones, como la realizada por el laboratorio de análisis y estudios InSight Crime.

“Desde cocineras y raspadoras hasta dueñas de imperios de la droga o redes tráfico y trata de personas, las mujeres operan de una manera versátil y se mueven en un espectro amplio de roles, desafiando la división existente del trabajo basada en género al tiempo que conviven con organizaciones criminales que siguen imponiendo un modelo patriarcal”, destaca la investigación publicada a inicios de este año.

El cambio de roles e incremento de mujeres en la toma de decisiones complica aún más determinar cuándo es homicidio o feminicidio.

“A mí me parece que podemos encontrar una correlación muy interesante entre el incremento de feminicidios en este contexto criminal y el aumento de las mujeres en la toma de decisiones, porque muchas veces la mujer siempre se ve (dentro de esta visión patriarcal) como la amante, la pareja y por eso la matan, pero debemos empezar a pensar que algunos de estos feminicidios se podrían dar porque las mujeres ya están entrando a la toma de decisiones”, expresó Amalia Pulido.

Para la especialista aún falta mucho por estudiar y analizar sobre este nuevo fenómeno que se presenta.

Históricamente, reiteró la experta, se pensaba que a las mujeres asesinadas en contexto del crimen organizado las mataban “porque andaban con los sicarios, pero hemos empezado a ver, y así lo muestran las detenciones de la mamá y hermana del José Yépez, alias El Marro, líder del Cartel Santa Rosa de Lima, que más mujeres tienen una posición importante y a lo mejor este incremento está correlacionado con este nuevo fenómeno que se está dando dentro de las organizaciones criminales”, dijo.

Para Amalia Pulido habría que analizar y estudiar si las mujeres líderes llegaron a esas posiciones por sus propias capacidades u orilladas por su relación familiar y/o de confianza con los capos de los grupos delictivos, (esposas, novias, hijas o hermanas).

María Salguero coincidió que es necesaria una investigación del contexto de la víctima, sin criminalizarlas, “para saber qué las lleva a terminar en estas situaciones o para conocer qué lleva a una mujer involucrarse en el crimen organizado, y qué mujeres son agredidas por miembros del crimen organizado y que no están relacionadas con el crimen”, destacó.