A dos días de cumplir 60 años, el escritor mexicano Juan Villoro habló para la agencia de noticias Dpa acerca de la situación que se vive en el país. “Los tiempos que corren son uno de los peores momentos que está viviendo México”, aseguró. En la entrevista defendió el papel de la cultura como enriquecimiento y evasión de la realidad en los tiempos que corren. También recordó que en las decenas de artículos que ha escrito en diversos medios de comunicación ha tratado de mostrar la realidad “dramática, injusta, violenta y corrupta” por la que atraviesa el país como consecuencia del narcotráfico y la violencia derivada de las desigualdades.

Madrid, 22 sep (dpa) – Para el escritor mexicano Juan Villoro los tiempos que corren son “uno de los peores momentos” que está viviendo México, por la enorme violencia existente en el país, una reflexión que compartió con dpa en una entrevista concedida pocos días antes de que este sábado cumpla 60 años.

Villoro ha sido profesor en universidades como Yale, Boston, Pompeu Fabra y Princeton. De literatura, su gran pasión, pues aunque ha tratado en sus artículos de mostrar la realidad “dramática, injusta, violenta y corrupta” por la que atraviesa México, no ha olvidado el lado bello de las letras.

“En lo que a mí toca he tenido un doble registro”, apunta, pues también ha tratado de “crear zonas de placer, ironía, sexualidad a través de historias imaginadas”. “No podemos permitir que nos roben el derecho al placer en un momento en donde miles de mexicanos están siendo asesinados, otros no tienen trabajo. Estamos en uno de los peores momentos de nuestro país”, apunta el escritor.

Una realidad oscura que, afirma, se está contando bien por los artistas. Los tiempos oscuros siempre generan “una enrome creatividad” y los mexicanos no están siendo ajenos a ella. El discurso es duro, pero será un correcto testigo de lo sucedido.

Juan Villoro se siente hoy más que nunca como Messi o Ronaldo. El escritor mexicano se ve en el momento más pleno de su carrera pero sabe que el tiempo traidor corre demasiado rápido. Por eso, ha decidido iniciar una lucha contra el paso del tiempo: la de no pensar jamás en ello.

Amante del fútbol, establece un símil al hablar sobre el cambio de década. “Hay una situación terrible en jugadores como Messi o Ronaldo, que ahora se encuentran en el pináculo de sus facultades y dentro de tres o cuatro años serán unos jubilados. Aunque no hay ninguna evidencia concreta de que eso va a suceder, ellos saben que el reloj del tiempo los está marcando de algún modo. Lo mismo ocurre a los sesenta años”, cuenta en entrevista con dpa.

Así, agrega, por más bien que uno se sienta hay que ser consciente de que “el tiempo es limitado”. Tan consciente como para lograr olvidarse de ello y seguir el mandato del “carpe diem” romano. “La mejor forma de hacerlo creo que es desentenderse un poco de esta preocupación y vivir con la plenitud de quien está en el último día posible”.

Y es que, cuenta Villoro (nacido en la Ciudad de México el 24 de septiembre de 1956), “no hay mayor éxtasis que el paso del tiempo”, no hay cosa más “rica” del paso por la vida que “poder acumular edades y contrastarlas”. “En un hombre de 60, si él tiene suficiente sensibilidad para regresar a sus distintas edades, sigue estando el niño de 5, el adolescente de 15, el joven de 24”.

A Villoro le encanta la dedicatoria de “El Principito”, en la que Antoine de Saint-Exupéry “le dedica el libro a su mejor amigo, pero dice ‘no se lo dedico al adulto, sino al que él fue cuando era niño, porque todos los adultos han sido niños pero no todos lo recuerdan'”, apunta.

Mucha gente “se olvida del niño que fue, lo niega, y aquel niño que pintaba cuadros como Miró o tenía grandes fantasías luego se convierte en el peor de los diputados y es un adulto bastante reprobable”.

Hijo del filósofo Luis Villoro, el escritor de obras como La casa pierde (1999) o El testigo (2004) creció en un ambiente intelectual que lo llevó a estudiar sociología en la Universidad Autónoma Metropolitana y a estar desde muy temprano relacionado con el mundo del periodismo y la crítica. Se cuentan por decenas sus artículos publicados en distintos medios de comunicación, muchos con su gran cruz y pasión como protagonista, el país que lo vio nacer.

“Prácticamente todo lo que he escrito tiene que ver con México. He viajado bastante pero siempre vuelvo a este enigma, a este extraño deporte extremo que es ser mexicano. Hay un diálogo con mi país que por supuesto es un diálogo crítico, una puesta en duda de la identidad”, explica.

Villoro concede a dpa esta entrevista en Madrid, donde ha presentado “El mariachi, mi madre y otras especies protegidas”, una obra de teatro escrita por él. Sí, teatro, una afición que cultiva desde hace una década, cuando decidió dejar de ser solo un espectador para seguir otra de las “grandes lecciones” del paso del tiempo, renovarse o morir.

“Las cosas que he hecho hasta ahora no deben llevarme a tratar de escribir con el impulso adquirido. Todos nosotros hemos visto artistas admirables a los que se les agota la fuente, pintores que se repiten y se dedican a reproducir el mismo cuadro o escritores que le están dando cuerda a una misma fórmula. A mí la repetición me parece una forma del infierno y he tratado de ponerme a salvo, en ocasiones cambiando de género”, explica.

Así, a sus casi sesenta y con cerca de una decena de novelas, otros tantos libros de cuentos, relatos de viaje y hasta letras de canción, sigue “teniendo las mismas inseguridades, las mismas zozobras al escribir y esto también me parece estimulante”, asegura.