Citando datos recientes de la Comisión Nacional contra las Adicciones (CONADIC), El País informó de la muerte de cerca de 200 personas en 11 estados mexicanos por presunto envenenamiento con alcohol en un lapso de solo tres meses, y añade que estas cifras no incluyeron las muertes ocurridas en viviendas particulares.

Ciudad de México, 22 septiembre (InSight Crime).- Varias muertes por el consumo de bebidas alcohólicas adulteradas en México indican que las restricciones a la venta de alcohol en la pandemia han fomentado la expansión de un mercado negro ya de por sí peligroso.

En la última semana, murieron seis personas en San Salvador El Seco, estado de Puebla, al sur de México, luego de ingerir adulterado. Fueron solo las nuevas muertes.

Citando datos recientes de la Comisión Nacional contra las Adicciones (CONADIC), El País informó de la muerte de cerca de 200 personas en 11 estados mexicanos por presunto envenenamiento con alcohol en un lapso de solo tres meses, y añade que estas cifras no incluyeron las muertes ocurridas en viviendas particulares.

Los estados de Jalisco, Puebla y Yucatán han reportado numerosas muertes asociadas al consumo de bebidas alcohólicas presuntamente adulteradas en medio de las restricciones al producto legal al por menor durante la pandemia.

En respuesta, las autoridades han tratado de impedir el negocio ilícito, en particular con el decomiso de siete mil botellas de whisky clandestino y la aprehensión de cuatro personas en una bodega de Morelos el pasado mes de junio.

Entre tanto, solo se confiscaron un poco menos de mil botellas de licor ilegal en varios municipios del estado de Guerrero, donde al menos 18 personas murieron por envenenamiento etílico en el transcurso de una semana.

Estos tipos de alcohol adulterado tienen por lo general un contenido alcohólico extremadamente alto. En abril, un lote de licor derivado de caña de azúcar, con un grado sorprendente de 96 por ciento de alcohol, se asoció a 21 muertes en los estados de Jalisco y Michoacán.

Esteban Giudici, asesor de política en la Alianza Transnacional para Combatir el Comercio Ilícito (TRACIT) declaró recientemente a EFE que hacía décadas no se registraban intoxicaciones de esa magnitud en México.

Las leyes que limitan la venta de cerveza y licor durante la pandemia pueden haber alimentado el mercado negro de licor de contrabando.

Aunque las autoridades aseguran que aún es muy pronto para establecer una asociación directa entre el crecimiento del mercado y la pandemia, el tráfico de alcohol ilícito en México se ha expandido con rapidez en los últimos años. En 2018, Euromonitor informó que aproximadamente el 42.5 por ciento de las ventas totales de alcohol en el país provenían de fuentes ilegales, lo que lo convertía en el mercado de alcohol ilícito más grande de Latinoamérica en términos de volumen.

Según Iñaki Landaburu, presidente de la Asociación Nacional de Abarroteros Mayoristas (ANAM), las restricciones a las ventas de licor legal en la pandemia promovieron este mercado ilegal. “Los consumidores, al no encontrar bebidas alcohólicas legales, optaron por un satisfactor diferente con un precio más bajo”, declaró a El Financiero.

La producción de licor adulterado por lo general se realiza en operaciones localizadas de contrabando, conformadas por grupos pequeños o incluso por personas individuales, que trabajan para responder a una demanda consistente.

En junio, el Gobierno propuso leyes más estrictas para este delito, con penas hasta de 12 años de prisión y multas hasta por 130 mil pesos mexicanos para quienes fueran sorprendidos produciendo o vendiendo licor adulterado.

Los mercados ilícitos de medicamentos, insumos médicos e incluso oxígeno también han exhibido un crecimiento en toda Latinoamérica en respuesta a las conductas de los consumidores influenciadas por el COVID-19.

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