Kerouac murió a primera hora del 21 de octubre de 1969 a los 47 años de edad, en Florida, debido a una hemorragia interna provocada por la cirrosis que el escritor padecía a consecuencia de su prolongado alcoholismo.

Durante su funeral, Allen Ginsberg, otro de los fundadores beat y de la contracultura estadounidense tras la Segunda Guerra Mundial, leyó algunos de los poemas que Kerouac incluyó en Mexico City Blues, una colección publicada en 1959.

Washington, 22 de octubre (EFE).- A los cincuenta años de su muerte, Estados Unidos recuerda al escritor y poeta estadounidense Jean-Louis (Jack) Kerouac, pionero de la Generación Beat junto con los escritores William Burroughs y Allen Ginsberg, y que dio lugar al movimiento hippie.

Kerouac murió a primera hora del 21 de octubre de 1969 a los 47 años de edad, en Florida, como consecuencia de una hemorragia interna causada por la cirrosis que el escritor padecía a consecuencia de su prolongado alcoholismo.

El daño sufrido por el hígado, debido a su consumo desmesurado de alcohol, impidió la coagulación de la sangre y los doctores que le operaron fueron incapaces de salvar su vida.

Tres días después, su cuerpo yacía en la Casa Funeraria Archambault, en Lowell, la pequeña localidad de Massachusetts donde Kerouac nació el 12 de marzo de 1922 en el seno de una humilde familia francófona canadiense. Y es en el cementerio Edson de Lowell donde yacen sus restos.

Durante su funeral, el escritor Allen Ginsberg, otro de los fundadores beat y de la contracultura estadounidense tras la Segunda Guerra Mundial, leyó algunos de los poemas que Kerouac incluyó en “Mexico City Blues”, una colección publicada en 1959 inspirada en ritmo de jazz.

“Esto es exactamente lo que él quería. Escuchen”, dijo antes de leer Ginsberg, quien murió en 1997 a los 70 años debido a un cáncer de hígado.

La misma funeraria que recibió el cuerpo de Kerouac en 1969 es la que este lunes organiza una exhibición especial del escritor.

Su obra más influyente fue On the Road (traducida al español como En el camino), que recoge sus vivencias en una serie de viajes que hizo entre 1947 y 1950 a lo largo de Estados Unidos con su amigo y también escritor Neal Cassady.

El libro, la segunda novela de Kerouac y que muchos consideran la “biblia” de la Generación Beat, está protagonizado por personajes que representan a los principales autores del movimiento: William Burroughs, Allen Ginsberg y Neal Cassady, además del propio Kerouac, que ejerce de narrador.

Kerouac reconoció en una entrevista publicada en The Paris Review un año antes de su muerte, que la inspiración para el estilo “espontáneo” de “On the Road” fue un hallazgo accidental, fruto de la correspondencia que mantenía con Cassady.

Tras publicar su primera novela, “The Town and the City” (1950), con poco éxito, Kerouac tenía problemas para dar forma al contenido de las libretas llenas de anotaciones escritas durante sus viajes por carretera que inició en 1947.

“Me vino la idea del estilo espontáneo de ‘On the Road’ al ver lo bien que Neal Cassady me escribió cartas, todas en primera persona, rápido, disparatado, confesional, completamente serio, todo detallado, con nombres reales en su caso, sin embargo (siendo cartas)”, declaró Kerouac.

“También recordé la advertencia de Goethe, es decir la profecía de Goethe que el futuro de la literatura Occidental sería de naturaleza confensional; también Dostoyevsky profetizó lo mismo”, continuó el autor.

El daño sufrido por el hígado, debido a su consumo desmesurado de alcohol, impidió la coagulación de la sangre y los doctores que le operaron fueron incapaces de salvar su vida. Foto: Especial

Kerouac calificó las cartas de Cassady, la principal de 40 mil palabras -“toda una novela corta”, como “el mejor escrito que nunca había visto, mejor que nadie en Estados Unidos, o al menos lo suficiente para que Melville, Twain, Dreiser, Wolfe, quien sea, se revuelvan en sus tumbas”.

Esa carta fundamental de Cassady tiene su propia historia. Kerouac contó que se la prestó a Ginsberg para que la leyera. Y el “poeta maldito” de la Generación Beat se la prestó a “un tipo llamado Gerd Stern que vivía en una casa flotante en Sausalito, California, y este tipo perdió la carta”.

En realidad, Ginsberg envió la carta de Cassady a la editorial Golden Goose Press, donde permaneció olvidada hasta que fue descubierta y subastada finalmente en 2017 tras un acuerdo entre los herederos de Kerouac y Cassady.

A los cincuenta años de su muerte, las palabras pronunciadas durante su funeral por el sacerdote Morissette, de la iglesia St. Jean Baptiste de Lowell, resuenan con fuerza: “Jack Kerouac personificó algo de la búsqueda del hombre por libertad”.

“Siempre rechazó ser encasillado por la mezquindad del mundo. Tenía lo que Allen Ginsberg llamó la ‘exquisita honestidad’, los arrestos de expresar y vivir sus ideas. Y ahora, está de nuevo en el camino, siguiendo adelante”, añadió Morissette.