“Las investigaciones contra Facebook por su mal manejo de datos personales no son pocas ni están en el pasado”. Foto: Thibault Camus, AP

El principio del final de Facebook podría estarse escribiendo. La escasa privacidad que ofrece y su permisividad ante el contenido chatarra son dos factores que recientemente han propiciado reacciones contra esta empresa, principalmente por parte de gobiernos y de competidores, que hasta hace unos meses habrían parecido impensables.

(1) El problema de privacidad de Facebook es sobradamente conocido. Al menos desde 2016, esta compañía ha coleccionado graves escándalos relacionados con este tema. Su responsabilidad y culpa también son de dominio público. Por ejemplo, la empresa de Zuckerberg aceptó pagar una multa de ¡cinco mil millones de dólares! por haber compartido información de sus usuarias y usuarios con Cambridge Analytica y otras organizaciones en la víspera de Brexit y de la elección de Donald Trump en Estados Unidos.

Las investigaciones contra Facebook por su mal manejo de datos personales no son pocas ni están en el pasado. Apenas el pasado seis de noviembre el fiscal general de California anunció que esa fiscalía está investigando a Facebook por manejar inapropiadamente la información de sus usuarias y usuarios. Pero también denunció que esta empresa ha obstaculizado su investigación al dejar preguntas sin responder y al negarse a transparentar documentos y procesos, una actitud que ha sido la norma en las demandas de esta especie que ha enfrentado Facebook.[1]

(2) El segundo problema central que enfrenta Facebook es su tolerancia a la desinformación. Ello se materializa particularmente a través de los contenidos chatarra -que incluyen a las llamadas ‘fake news’ y teorías de conspiración, entre otros- y de la permisividad a campañas políticas engañosas o con patrocinadores cuestionables.

Mark Zuckerberg se ha visto obligado a justificar su pasividad ante un problema perfectamente documentado y que sigue ocurriendo. Su argumento principal es que la empresa que encabeza privilegia la libertad de expresión y que, en consecuencia, debe dejar pasar todo este tipo de contenido chatarra en lugar de censurarle.[2]

Esto es, desde luego, un despropósito. Y lo es porque el derecho a la libre expresión no implica que la expresión de cualquier tontería u ofensa deba ser tolerada. Pero también lo es porque al presentar este argumento, con intención o sin ella, Facebook está “comprando” la principal línea discursiva que utilizan los grupos de ultraderecha para exigir que su discurso de odio o la imposición de sus creencias religiosas sean aceptados.

La solución de la desinformación y del discurso de odio en Facebook pasa, al menos en parte, por una mejor regulación y por una mejora en la capacidad de los gobiernos de distintos países para implementarla. En este sentido, el camino para Facebook ha comenzado a empedrarse. Además de los distintos procedimientos legales en su contra, hay señales de que lo que antes fue permitido irreflexivamente ahora comienza a ser prioritario para algunos gobiernos o personas con poder político. Ejemplos de ello son los pasos importantes dados por la Unión Europea en este sentido o el discurso conformacional de Elizabeth Warren en Estados Unidos.

Desde luego, la solución a este problema también requiere de un mayor involucramiento por parte de las usuarias y usuarios de Facebook. Hace un año, en este mismo espacio, argumenté que la falta de sustitutos adecuados complicaba la decisión de abandonar esta red social por completo.[3] Pero, en apenas doce meses, incluso en este sentido el camino de la empresa de Zuckerberg se ha complicado.

Y es que recientemente dos empresas se han colocado en la pelea por convertirse en el reemplazo de Facebook. Una de estas empresas es WeME, una red social fundada en 2012 por Mark Weinstein, empresario y abierto defensor del derecho a la privacidad. En mayo de este año, MeWe publicó un desplegado de una página entera en The New York Times que incluyó retos directos a la empresa de Zuckerberg, como la frase “no proteges nuestra información, por lo tanto, no la mereces”.

La principal oferta de MeWe ofrece a sus usuarias y usuarios es su calidad de haber sido “diseñado para la privacidad”. La idea es que no sólo las opciones de configuración de privacidad de esta red social son superiores a las de Facebook, sino que, tras bambalinas, todo el sistema de MeWe gira en torno a la protección de los datos de quienes la usan. En parte debido a los escándalos de Facebook esta compañía tuvo un crecimiento de 405 por ciento en 2018 y espera llegar a 100 millones de usuarias y usuarios en 2020.

Pero no todo es color de rosa en el mundo de MeWe. Esta empresa ha sido increíblemente permisiva con quienes promueven el discurso de odio. También ha aceptado el contenido chatarra que alimenta a estos grupos sin reservas. Debido a sus pobres o nulas políticas de moderación, MeWe ha sido calificada como un sitio de moda para grupos extremistas.[4] De seguir con estas políticas es difícil ver cómo puede convertirse en la red social que corrija los dos problemas principales de Facebook.

La otra red social que busca capitalizar la debacle en la imagen de Facebook es WT:Social. Esta empresa fue fundada por Jimmy Wales, uno de los cofundadores de Wikipedia. WT:Social  está enfocada en la interacción a través de noticias compartidas y su principal atractivo de acuerdo con Wales, es su intención de privilegiar contenidos de calidad y  de combatir el “clickbait”.[5]

Para lograr este objetivo, WT:Social ha rechazado seguir el modelo de venta de anuncios de Facebook, enfocándose en su lugar a un esquema de donaciones voluntarias similar al que utiliza Wikipedia. A diferencia de lo que ocurre con Weinstein y MeWe, Wales no espera que WT:Social sea un gran negocio; se da por bien servido en caso de que esta red sea sostenible a largo plazo.

Aunque WT:Social fue lanzada el mes pasado, esta redo cuenta ya con 50,000 usuarios. Uno de los principales problemas que esta red enfrenta es que, debido a su éxito inicial, el servidor del sitio no ha podido aceptar todas las solicitudes de registro. La solución ha sido privilegiar a inicialmente a quienes pueden pagar una suscripción, pero ello puede terminar inhibiendo su crecimiento.[6]

Otro reto para WT:Social tiene que ver con su estrategia para moderar contenidos. La idea es que sean sus usuarias y usuarios quienes editen y eliminen contenido chatarra o discursos de odio. Aunque en el papel esto suena positivo, es una pregunta abierta si una estrategia de este corte podrá lograr exitosamente su objetivo.

Finalmente, hay un importante obstáculo que aplica para tanto para MeWe como para WT:Social. Al menos por ahora, navegar en estas redes sociales se siente como caminar en una ciudad semidesierta. Las posibilidades de encontrar ahí contactos o personas conocidas son mínimas. Muchas de las personas que las utilizan lo hacen más como un gesto de rechazo a los problemas de Facebook. El problema para ambas es que, si no logran poblarse rápidamente, sus horas podrían estar contadas.

Aunque el futuro se le ha complicado, la suerte de Facebook todavía no está echada. Los gobiernos que han decidido hacer frente al poder de esta red social se han movido lentamente y muchos otros siguen sin reconocer siquiera que este poder constituye un problema.  Por su parte, quienes aspiran a reemplazarle, enfrentan serios retos en términos de su viabilidad y de su capacidad -o, en el caso de MeWe, voluntad- de construir un espacio libre de contenidos chatarra o discursos de odio.

Sin embargo, aún tomando en cuenta lo anterior, es justo resaltar que 2019 esté concluyendo con la principal red social del planeta enfrentando las amenazas de una mayor una regulación y de una competencia inesperada. El principio del final del Facebook que conocemos podría estarse desenvolviendo en estos momentos. Y, considerando los antecedentes de esta empresa, vale la pena hacer un alto para reconocerlo y celebrarlo.

[1] https://www.nytimes.com/2019/11/06/technology/facebook-california-investigation.html

[2] https://www.theguardian.com/technology/2019/oct/17/mark-zuckerberg-facebook-free-expression-speech

[3] https://www.sinembargo.mx/07-12-2018/3507520

[4] https://www.rollingstone.com/culture/culture-features/mewe-anti-vaxxers-conspiracy-theorists-822746/

[5] https://www.ft.com/content/9956ff9c-0622-11ea-a984-fbbacad9e7dd

[6] https://www.ft.com/content/9956ff9c-0622-11ea-a984-fbbacad9e7dd