Violeta Olivares cuida a su hermana con Alzheimer seis días a la semana, y por ser una cuidadora de hogar fue considerada para recibir la vacuna contra la COVID-19.

Por Araceli Martínez Ortega

Los Ángeles, 23 de enero (La Opinión).- Patricia Osuna brincó de alegría cuando recibió un correo electrónico de la compañía de reparto de comida a domicilio para la que trabaja, en el que le informaban que sigue en la lista para ser vacunada contra COVID-19.

“Me sentí liberada. Me dio mucha tranquilidad saber que muy pronto voy a recibir la vacuna. Aunque nosotros no vemos a la gente de frente sino que dejamos la comida en la puerta, siempre es preocupante que nos podamos contagiar porque andamos todo el día de un lado para otro. Muchas de las personas a quienes entregamos la comida tienen COVID”.

Patricia lleva 2 meses trabajando en el reparto de comida, luego de que se quedó sin empleo a causa de la pandemia. “Aún no sé cuándo me va a tocar que me apliquen la vacuna, pero me ha dado mucha alegría saber que me consideran una trabajadora esencial y que ya viene mi turno”.

El Departamento de Salud Pública del condado de Los Ángeles dio a conocer que el abasto de vacunas contra el coronavirus estará limitado los primeros tres meses, lo que significa que se ofrecerá a diferentes grupos en diferentes tiempos. En la actualidad se está vacunando a trabajadores de la salud, a quienes atienden a personas de la tercera edad en asilos y casas, y a mayores de 65 años.

La Fase 1-A de la vacunación que comenzó a mediados de diciembre incluye a una amplia cantidad de trabajadores de salud y a residentes de los asilos.

Violeta Olivares, una cuidadora de personas en el hogar, fue vacunada esta semana en la farmacia de una cadena comercial en Santa Clarita. “Por ser cuidadora, mi sobrina me registró para recibir la vacuna y me dieron la cita. Después el programa estatal Servicios de Apoyo en el Hogar (IHSS) que paga mi sueldo, me mandó decir que fuera a ponerme la vacuna, pero mi sobrina se adelantó sabiendo que ya calificaba”.

Esta cuidadora recibe un sueldo del estado por cuidar seis días a la semana a su hermana quien sufre de Alzheimer. “La verdad no sentí nada cuando me pusieron la vacuna. Me querían dar un poco de náuseas, pero fue algo rápido y momentáneo. Lo que sí es que me dio sueño, y me dolió ligeramente el brazo, pero pasó rápido”.

Recuerda que después de que la vacunaron, le pidieron esperar 15 minutos para ver si no presentaba alguna reacción.

Lo mejor de todo es que respiró aliviada cuando la vacunaron. “Me daba terror poder contagiar a mi hermana si me enfermaba, y traía el estrés muy alto. Yo tengo una gran responsabilidad al cuidarla, y la vacuna me hace sentir tranquila”.

Para el 17 de febrero, le suministrarán la segunda dosis de la vacuna. “Eso me va a dar aún más seguridad, aún cuando de todos modos, tenemos que seguir cuidándonos. Yo me cuido mucho. Uso mis mascarillas, y cuando llegó a cuidar a mi hermana, me cambió de zapatos, de ropa, me lavo las manos y cuido mucho la higiene”.

Es interesante mencionar que en la tercera clasificación de trabajadores de la salud, entran quienes trabajan en los centros de aplicación de pruebas de COVID, funerarias, clínicas para los ojos y dentales, centros de salud de escuelas y universidades, laboratorios, salud ocupacional, acupunturistas, quiroprácticos y boticarios.

La Fase I-B solo está funcionando para personas mayores de 65 años, pero incluye a trabajadores del campo, quienes trabajan en escuelas y guarderías. También a los desamparados, presos, y quienes laboran en los sectores del transporte, logísticas, industria, comercio, servicios y refugios.

La Fase I-C aún no está en funcionamiento, pero se espera que comience en marzo y comprenderá a las personas de 50 a 64 años. A los 16 a 49 años siempre y cuando tengan discapacidad o alguna condición de salud que los ponga en riesgo.

También incluye a los periodistas, quienes trabajan en el área de comunicación, tecnología de la información, servicios financieros, gobierno, agua y desperdicios, defensa, energía y manejo de materiales químicos y peligrosos.

La Fase 2 comenzará a mediados de mayo y principios de junio, y abarca a las personas de 16 a 49 años sin condiciones médicas.

El Departamento de Salud del condado de Los Ángeles dio a conocer que el número de casos bajó considerablemente esta semana en 30 por ciento. La tasa de casos positivos descendió 12.7 por ciento cuando el 1 de enero, el promedio era de 20.8 por ciento. Se trata de una reducción del 39 por ciento en tres semanas.

En estos momentos, hay 7 mil 073 personas hospitalizadas con COVID-19, y 24 por ciento están en cuidados intensivos. Desde el viernes, el número de hospitalizados bajó 8 por ciento.

Hasta el 21 de febrero, el condado de Los Ángeles y sus aliados han administrado más de 441 mil dosis de vacunas, incluyendo más de 352 mil primeras dosis y más de 88 mil segundas dosis.

“Está claro que las acciones cuidadosas que muchos han tomado este mes están haciendo la diferencia. Es también aparente que el camino por delante sigue siendo difícil. A sabiendas de que tomará meses completar la vacunación, y hay una cepa más infecciosa, necesitamos que todos se apeguen a las reglas que nos permiten protegernos unos a otros”, dijo Bárbara Ferrer, directora de Salud Pública del condado de Los Ángeles.

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