El ciclo de explotación de una vaca dura aproximadamente de dos a tres años. Foto: Especial

Los humanos estamos muy acostumbrados a centrar todo en nosotros, y a veces pareciera que no somos capaces de ver que existen otras especies en el planeta, algo tan sagrado como la maternidad, lo vemos con desdén cuando se trata de otros animales.

Tal es el caso de las vacas y su eterno ciclo de sufrimiento para la producción de la leche, si nos relataran lo que sufre una vaca y su hijo pensando que el relato implica a humanos estaríamos horrorizados, y pues sí, a las vacas las inseminan artificialmente, lo cual es una práctica invasiva y dolorosa, la vaca espera nueve meses confinada en corrales a veces sin poder sentarse, así es, nueve meses, un periodo de gestación igual que el de los humanos. Después el bebé nace y es arrebatado de su madre, existen numerosos videos de vacas madres cuando las están separando de sus bebés y son realmente devastadores, en ocasiones las vacas no paran de llorar y de buscarlos o de correr detrás del transporte que se los está llevando. ¿Crees que esto vale la pena para tomar un alimento que no es saludable ni es para humanos? Además de todo, la leche es un alimento que consumen los animales solo durante el periodo de lactancia, es decir, no es para adultos en ninguna especie, la leche de vaca es solo para becerros.

Después de que el bebé nace, tiene tres posibles finales: será desechado inmediatamente por que su leche será robada para que la tomen los humanos, si es macho será destinado a una cruel jaula de ternera para luego ser asesinado, y si es hembra sufrirá lo mismo que su madre y será explotada hasta la muerte. La madre afligida será conectada a máquinas ordeñadoras donde le será extraída toda la leche que era para su bebé, y esto se repetirá una y otra vez.

El ciclo de explotación de una vaca dura aproximádamente de dos a tres años, durante este tiempo desarrollan enfermedades como la mastitis, y se les suministran muchísimos antibióticos sin curarlas, solo las mantienen hasta que dejan de ser rentables o colapsan y son mandadas al rastro.

Vacas conectadas a máquinas de ordeña. Foto: Jo-Anne McArthur / We animals

Esta es la triste realidad de lo que tienen que pasar las vacas para que un humano consuma su leche, una leche que ni siquiera es de su especie, que la mayoría de las veces causa intolerancia, y que además recientemente se ha ligado a diversas enfermedades.
No es una casualidad que cada vez existen más leches vegetales en el mercado y que el consumo de leche de vaca va en declive, por fin nos estamos dejando de creer lo que la mercadotecnia nos ha vendido por años, que la leche viene de vacas felices saltando en una pradera, y que es necesaria para el desarrollo y crecimiento del ser humano.

¿Leche? No, gracias, mejor le pongo leche vegetal a mi cafecito.

Jaulas de Ternera. Foto: Jo-Anne McArthur / Animal Equality