Las ideas de Bernie Sanders apenas han cambiado desde que comenzó su carrera política hace cuatro décadas. Entonces tenía 40 años, le acusaban de socialista y radical y libraba una dura batalla contra el Partido Demócrata. Hoy tiene 78 y es el candidato favorito en las primarias de este partido para convertirse en Presidente de la primera potencia mundial. Allí, socialista ya no es un insulto, ni sinónimo de ostracismo.

Por Carlos Hernández-Echevarría y Javier Biosca Azcoiti

Madrid, 23 de febrero (ElDiario.es).– Bernie Sanders ha acabado ayer por la noche con el mito de que sólo le votan los jóvenes blancos más izquierdistas. Con su aplastante victoria en Nevada (46.6 por ciento de los votos con un 50 por ciento escrutado), ha demostrado que sus apoyos en el Partido Demócrata son mucho más profundos que cuando perdió hace cuatro años frente a Hillary Clinton: arrasa entre los hispanos, que eran casi uno de cada cinco votantes, gana con claridad entre las mujeres y también vence en todos los grupos de edad salvo los mayores de 65. A poco más de una semana del crucial “Supermartes” que puede decidir las primarias, Bernie Sanders es sin duda el favorito para enfrentarse a Donald Trump en noviembre. Vamos con los ganadores y perdedores de los caucus demócratas de Nevada, donde una vez más tenemos un recuento que no acaba nunca.

GANADORES

Bernie Sanders: seguro que Sanders ha respirado aliviado hoy, porque ha superado con nota una prueba de fuego. Venía de obtener buenos resultados en Iowa y New Hampshire, pero en esos sitios ya le fue bien hace cuatro años frente a Hillary Clinton y acabó perdiendo. Nevada, donde Clinton le venció, es un estado difícil para ir contra el establishment: allí no se hace el tipo de campaña puerta a puerta de los primeros estados y además hay que lidiar con sindicatos fuertes y bien organizados que tienen mucho que decir en el partido y suelen estar cerca del aparato Si a todo esto le sumas que Sanders ha tenido muchas dificultades en el pasado para ganarse a los votantes hispanos, se aprecia perfectamente que la de esta noche es una gran victoria. Sus peores carencias como candidato en las primarias de 2016 casi han desaparecido en 2020.

El Senador independiente de Vermont Bernie Sanders, aspirante a la candidatura demócrata a la Presidencia de Estados Unidos, durante un acto de campaña en San Antonio, el sábado 22 de febrero de 2020. Foto: Eric Gay, AP

El Senador independiente de Vermont Bernie Sanders, aspirante a la candidatura demócrata a la Presidencia de Estados Unidos, durante un acto de campaña en San Antonio, el sábado 22 de febrero de 2020. Foto: Eric Gay, AP

En imagen de archivo del 21 de diciembre de 2019, el precandidato demócrata a la Presidencia, el Senador Bernie Sanders, ofrece un discurso durante un acto de campaña en Venice, California. Foto: Kelvin Kuo, archivo, AP

Democratic presidential candidate Sen. Bernie Sanders, I-Vt., speaks during a rally in Venice, Calif., Saturday, Dec. 21, 2019. (AP Photo/Kelvin Kuo)

Joe Biden: si hace apenas unas semanas me hubieran dicho que Joe Biden estaría celebrando un segundo puesto en Nevada, me habría parecido una broma, pero así es. Cierto que Biden lideraba todas las encuestas en el estado hasta hace poco, pero tras las humillaciones sufridas en Iowa y New Hampshire hoy se puede decir que ha cogido un poco de oxígeno. El ex Vicepresidente ha hecho valer su tirón entre los votantes más mayores y los afroamericanos. Esto último es muy relevante porque la siguiente cita en el calendario de primarias es South Carolina, donde el 60 por ciento de los votantes es negro. Si a su segundo puesto en Nevada le suma una victoria allí en siete días, llegará vivo al Supermartes.

Las primarias: basta ya de caucus, por favor, hagamos primarias que son más facilitas de contar. Para que el escrutinio llegara al 50 por ciento anoche, han tenido que pasar seis horas desde la finalización de las asambleas. Sería más rápido ir casa por casa preguntando a los votantes.

PERDEDORES

Los “centristas” Pete Buttigieg y Amy Klobuchar: la resurrección parcial de Biden le quita oxígeno a sus rivales centristas menos conocidos. Buttigieg ha atacado muy duramente esta noche a Sanders (“una revolución ideológica que deja fuera a la mayoría de los demócratas y de los estadounidenses”), pero eso sólo tiene sentido si consigue consolidarse como la alternativa moderada a Bernie. Esto es aún más cierto para la senadora Amy Klobuchar, que tras despuntar en New Hampshire tuvo una mala actuación en el debate y cuyo resultado hoy pone en duda su viabilidad como candidata.

Elizabeth Warren: la Senadora que quiere disputarle a Sanders el voto de la izquierda del partido ha tenido, de nuevo, una mala noche. La pena para ella es que brilló muchísimo en el debate televisado de esta semana y esperaba, además del subidón de donaciones que sí se produjo, rentabilizarlo electoralmente. Muchos demócratas ya habían votado por correo antes de ver ese debate y eso puede haber amortiguado sus efectos, pero cada vez parece más evidente que el ala más izquierdista de los demócratas ya ha tomado una decisión y quiere que Sanders sea su candidato.

Los aspirantes a la candidatura demócrata a la Presidencia de Estados Unidos Bernie Sanders, Senador independiente de Vermont, y Joe Biden, ex Vicepresidente de Estados Unidos, hacen gestos durante un debate para las primarias demócratas, el miércoles 19 de febrero de 2020 en Las Vegas, ofrecido por NBC News y MSNBC. Foto: John Locher, AP

Los aspirantes a la candidatura demócrata a la Presidencia de Estados Unidos Bernie Sanders, Senador independiente de Vermont, y Joe Biden, ex Vicepresidente de Estados Unidos, hacen gestos durante un debate para las primarias demócratas, el miércoles 19 de febrero de 2020 en Las Vegas, ofrecido por NBC News y MSNBC. Foto: John Locher, AP

Michael Bloomberg (izq) y Elizabeth Warren (centro) piden la palabra mientras Bernie Sanders habla durante el debate de los aspirantes demócratas a la Presidencia del 19 de febrero en Las Vegas. Foto: John Locher, AP

Michael Bloomberg (izq) y Elizabeth Warren (centro) piden la palabra mientras Bernie Sanders habla durante el debate de los aspirantes demócratas a la Presidencia del 19 de febrero en Las Vegas. Foto: John Locher, AP

Los supermillonarios: Bloomberg no se presentaba en Nevada, pero los caucus le dejan una interesante lección: el otro candidato milmillonario, Tom Steyer, se había gastado más de 10 millones de euros en publicidad en estado y a la hora de votar casi nadie se ha acordado de él.

LOS ORÍGENES DE BERNIE SANDERS

Las ideas de Bernie Sanders apenas han cambiado desde que comenzó su carrera política hace cuatro décadas. Entonces tenía 40 años, le acusaban de socialista y radical y libraba una dura batalla contra el Partido Demócrata. Hoy tiene 78 y es el candidato favorito en las primarias de este partido para convertirse en presidente de la primera potencia mundial. Allí, socialista ya no es un insulto, ni sinónimo de ostracismo.

El viaje de Sanders comienza en un pequeño apartamento de Brooklyn, donde vivía de joven con sus padres. Su padre era un migrante judío de Polonia que vendía pinturas. En los años 50, aún adolescente, se presentó a su primera elección como delegado de clase. Era la primera derrota de muchas. Por aquel entonces, una de sus mayores referencias políticas era su hermano mayor, Larry Sanders, actual portavoz del Partido Verde de Reino Unido en sanidad y atención social.

Fue en el Instituto James Madison de Brooklyn donde Sanders escuchó por primera vez el nombre de Eugene Debs, líder socialista estadounidense que se convirtió en su héroe e inspiración durante toda su carrera. Todavía hoy en su despacho en el Senado tiene una placa en su honor.

“Recuerdo como si fuera ayer mi primer día de instituto. Había una feria en el gimnasio con todas las fraternidades y organizaciones de estudiantes y había un grupo llamado Eugene Debs. Nunca había escuchado ese nombre”, contó Sanders en una entrevista no publicada para The Atlantic en 1985, recogida en su biografía. No se unió al grupo, pero así comenzó su despertar político.

Bernie Sanders y su esposa Jane O'Meara fotografiados durante un acto de campaña en Las Vegas el 18 de febrero del 2020. Foto: Patrick Semansky, AP

Bernie Sanders y su esposa Jane O’Meara fotografiados durante un acto de campaña en Las Vegas el 18 de febrero del 2020. Foto: Patrick Semansky, AP

El precandidato presidencial demócrata Bernie Sanders, Senador por Vermont, besa a su esposa Jane durante un acto de campaña, el domingo 16 de febrero de 2020, en Denver. Foto: David Zalubowski, AP

El precandidato presidencial demócrata Bernie Sanders, Senador por Vermont, besa a su esposa Jane durante un acto de campaña, el domingo 16 de febrero de 2020, en Denver. Foto: David Zalubowski, AP

En los 60, un Sanders ya veinteañero se fue a estudiar la carrera a Chicago, donde desarrolló su perfil activista. Se unió al Congreso de Igualdad Racial de la universidad. “Me arrestaron por intentar acabar con la segregación en el sistema universitario de Chicago. Fui muy activo exigiendo acabar con el alojamiento segregado”, recordaba en una entrevista con The Nation. En 2016, el Chicago Tribune rescató de sus archivos una foto del arresto de un joven y desconocido Bernie Sanders.

Durante su etapa en la universidad, también se hizo famoso por publicar un manifiesto en el periódico estudiantil contra las estrictas normas de residencia para evitar las relaciones sexuales entre alumnos. “En mi opinión, la directiva de esta universidad está igual de cualificada para legislar sobre sexo como para curar huesos rotos. Si no les gusta el sexo o si piensan que es sucio, inmoral o malvado, peor para ellos”, escribió. Durante aquel periodo universitario también protestó contra la Guerra de Vietnam y solicitó la objeción de conciencia.

En 1963, Sanders pasó varios meses viviendo en una comuna socialista en Israel. Según el archivo del periódico israelí Haaretz, el ahora candidato demócrata vivió en el kibutz Sha’ar Ha’amakin, asociado al movimiento juvenil socialista Hashomer Hatzair. El Presidente del kibutz en 2016, Yair Merom, detalló a The Times of Israel el estilo de vida en la comunidad: “Vivían en casas idénticas. No había salario, todo el mundo recibía según sus necesidades. El kibutz proporcionaba todo: comida, alojamiento, educación y sanidad”.

Tras su paso por la universidad, Sanders se instaló a finales de los 60 en Vermont. Allí se ganó la vida como carpintero, escribiendo algunos artículos de prensa y produciendo material didáctico que en ocasiones vendía a los colegios. Uno de esos materiales, como no, era un documental sonoro sobre la vida de su máximo referente, Eugene Debs. El presupuesto era escaso, así que el propio Sanders ponía voz a Debs.

En Vermont se vincula a un partido político marginal, Liberty Union, “formado en torno a la oposición a la guerra de Vietnam y la lucha por la justicia económica”, señalaba Sanders en una entrevista con The New York Times. En 1971, Sanders se presenta como candidato de este partido al Senado y obtiene solo un 2 por ciento. “Un año después había elecciones generales y me presenté a gobernador del estado. Obtuve un 1 por ciento”, contaba el político. No ceja en su empeño y se vuelve a presentar al Senado. Una derrota más. Y así hasta 1981.

Ese año, animado por sus amigos, se presenta como candidato de Liberty Union Party a la alcaldía de Burlington y se enfrenta a un poderoso Partido Demócrata. Los republicanos ni siquiera presentaban candidatos en la ciudad ante el absoluto dominio demócrata. Sorpresa: Sanders gana con una diferencia de 10 votos.

Sin embargo, el Partido Demócrata no se lo pondría nada fácil. Sanders era alcalde, pero la mayoría de los concejales eran demócratas contrarios a este socialista radical en plena Guerra Fría. En palabras de Sanders, intentaban sabotearle. “Es como si Donald Trump dirige el Gobierno con los cargos nombrados por Barack Obama”, recordaba en la entrevista con The New York Times. “Lo que tuvimos que hacer fue formar un Gobierno paralelo” con asociaciones vecinales.

ALCALDE Y MINISTRO DE EXTERIORES ALTERNATIVO

Sanders se mantuvo en la Alcaldía durante ocho años, hasta 1989. Un año antes de dejar el cargo, recién casado, viajó a la Unión Soviética en una “luna de miel muy extraña” con el objetivo de hermanar Burlington con la ciudad de Yaroslavl.

A su regreso, dio una rueda de prensa de una hora sobre sus impresiones. “Cuando estuvimos en Moscú, por ejemplo, nos impresionó muchísimo su sistema de transporte público. Las estaciones eran preciosas, con muchas obras de arte. Era un sistema muy efectivo. También me impresionaron sus programas de juventud y sus programas culturales, que van mucho más allá de lo que hacemos en este país”.

“Muchas personas con las que hemos hablado reconocen abiertamente que no son una sociedad democrática. Al menos algunas de ellas están ahora en medio de un momento muy importante y turbulento en su historia para intentar determinar cómo pueden pasar de la situación actual a convertirse en una sociedad más abierta y democrática”, añadió.

Al año siguiente, en su último mes como Alcalde de la ciudad, Sanders viajó a Cuba. “Con Castro se ha hecho un enorme progreso en la mejora de las vidas de la gente pobre”, afirmó el ahora Senador antes de partir, al tiempo que incidió en las “grandes deficiencias” en derechos democráticos.

Unos años antes, en 1985, Sanders había viajado a Nicaragua y se reunió con el Presidente Daniel Ortega en el sexto aniversario de la revolución sandinista.

Como Alcalde, Sanders creó el programa de televisión “Bernie speaks with the community” [Bernie habla con la comunidad] en el que el ahora candidato entrevistaba a residentes de la ciudad, preguntándoles por sus problemas e inquietudes. Sanders lleva toda su vida denunciando que los grandes medios de comunicación pertenecen a empresas poderosas y multimillonarios que no hacen una cobertura justa.

Tras su paso por Burlington, Sanders se convirtió en legislador y ocupó su escaño en la Cámara de Representantes entre 1991 y 2007, convirtiéndose en el congresista independiente que más tiempo ha servido en la Cámara. Desde 2007, es Senador independiente por Vermont.

Sanders nunca tuvo interés en ser del Partido Demócrata, pero necesita ganar las primarias de este partido para convertirse en Presidente de EU. Lejos queda la afirmación que hizo en su libro Bernie Sanders: outsider in the White House, publicado en 1997: “Si por casualidad ganase la nominación demócrata, la rechazaría de manera respetuosa. Soy un independiente y estoy orgulloso de ello”.

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