A ese bachillerato asisten 74 alumnos, la mayoría de ellos provienen de las comunidades de Ixtaczoquitla, Palzoquitla y Xopanapa, todas del municipio de Chiconcuautla.

Por Carmen González

Puebla, Puebla, 23 de abril (Periódico Central).- En diversas comunidades de la entidad poblana, los profesores tienen dificultades para echar a andar el programa “Aprende desde casa”, implementado para que los estudiantes no se atrasen debido a la contingencia de salud por el coronavirus. Y es que en diferentes lugares, el internet, las computadoras y la señal de celular, no han llegado.

En este ciclo escolar 2019-2020, miles de niños y jóvenes en las comunidades rurales e indígenas de Puebla serán los más afectados por cierre de los centros educativos, como una medida para prevenir la propagación del virus.

Un claro ejemplo de este obstáculo para que los alumnos poblanos aprendan es la comunidad estudiantil del Bachillerato Gandhi, en la comunidad de Xilocuautla, Huauchinango.

Los alumnos de este bachillerato, desde mucho antes de la contingencia, ya sufrían la carencia de tecnologías digitales, indispensables para su desarrollo.

LAS DEFICIENCIAS DE LA REGIÓN

La profesora María Ramírez labora en este plantel desde hace 10 años, y en una conversación con Periódico Central explicó los estragos que no sólo la pandemia ha dejado retrasado desarrollo profesional de los alumnos que no cuentan con computadoras e internet en casa, siendo una muestra de la desigualdad que se vive en la Sierra Norte del estado.

A este bachillerato asisten 74 alumnos, la mayoría de ellos provienen de las comunidades de Ixtaczoquitla, Palzoquitla y Xopanapa, todas del municipio de Chiconcuautla.

En sus hogares, no cuentan con computadoras o internet y, a pesar de que el 99 por ciento de ellos posee un teléfono celular, la falta de recursos para tener saldo; además d que la raquítica señal de las compañías telefónicas hace imposible el proceso de enseñanza a través de este medio.

Debido a la falta de transporte que existe en la zona, los jóvenes deben pasar la semana en el albergue comunitario de Xilocuautla, de otra manera, tendrían que caminar diariamente más de dos horas en el trayecto de su casa a la escuela.

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