Aquí no se trata de ser simpatizante o crítico del actual Gobierno. Aquí de lo que se trata es de dimensionar lo que fue el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa. Fue un sexenio totalmente manchado por la sangre, por la corrupción, por los montajes, por este desvergüenza en la forma de gobernar. Calderón defiende una estrategia fracasada, corrupta, patrocinada por el llamado estado profundo y clandestino.