Este autor, cuyas obras se han traducido al alemán, francés, italiano, inglés y portugués, aprendió español cuando, con 15 años, se trasladó a vivir a México con su familia desde Italia.

Por Sergio Jiménez Foronda

Logroño (España), 23 abr (EFE).- El poeta Fabio Morábito, quien reside en México, ha afirmado a Efe que “se pierde mucho en una traducción poética, pero también se ganan cosas, como nuevas expresiones y ritmos”, por lo que, “tal vez, es el momento de empezar a conocer las ventajas de la traducción”.

Morábito (Alejandría, Egipto, 1955), quien obtuvo el Premio Roger Caillois en 2019, participa este viernes en una lectura online dentro de las XXIII Jornadas de Poesía en Español “Verso 21”, que se celebran en Logroño (norte).

Este traductor y poeta ha explicado que cada vez “se traduce más y es más difícil hablar de literaturas regionales porque, en este mundo hipercomunicado, se está expuesto a lo que se escribe en todas partes del mundo”.

“Yo puedo leer hoy un poeta peruano y, mañana, uno español y me nutro de todos ellos”, ha señalado Morábito, quien ha apuntado que, quizá, aún las personas no están “en condiciones” de “apreciar” la traducción porque no les “queda claro”.

Ha incidido en que se puede “apreciar estos injertos que otras lenguas operan en la lengua materna de uno”, pero habrá que adaptarse, como, de hecho, ya se hace, puesto que “es imposible no hacerlo y encerrarse en una burbuja idiomática y regional y taparse los oídos”.

Este autor, cuyas obras se han traducido al alemán, francés, italiano, inglés y portugués, aprendió español cuando, con 15 años, se trasladó a vivir a México con su familia desde Italia.

“Yo no sabía ni una palabra de español, lo aprendí aquí -en México-. Había escrito algo, sobre todo cuentos, en mi idioma materno, el italiano, y aquí, poco a poco, fui aprendiendo el español y todo lo que he publicado y escrito, menos estos pequeños textos juveniles, lo he escrito en español”, ha subrayado.

Ha resaltado que, “tanto en la poesía como en la prosa y el teatro, la evidencia, por lo menos en los hechos, parecería dar la razón a que no es cierto que no se puede escribir poesía en un idioma aprendido”.

“Los poetas solemos leer, muy a menudo, en público”, pero, “ahora, con la pandemia, nos estamos acostumbrando a leer en remoto, que no es lo ideal, porque crea una barrera muy fuerte entre quien lee y quien escucha, siempre está esa pantalla de por medio que crea una relación rígida y poco espontánea, pero, bueno, es mejor esto que nada”, ha asegurado.

Morábito, quien es investigador en el Instituto de Filología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y ganador del Premio Xavier Villaurruna en 2019, ha recalcado que “siempre es un poco incómodo para un poeta definir lo que hace”, pero él calificaría su poesía como, “ante todo, muy sensible y muy llana, con temas muy directos y nada más”.

Ha destacado que “siempre hay que buscar la claridad y la sencillez, dentro de lo posible. Ahí está el reto, que lo que es, de forma aparente, sencillo, encierre un cierto grado de complejidad y profundidad”.

Sobre sus proyectos futuros, ha indicado que el confinamiento fruto de la pandemia de la covid-19 le permitió “escribir de forma más intensa y prolongada”, por lo que ya tiene finalizados un libro de poemas, “A cada cual su cielo”; y otro de cuentos, titulado “La sombra del Mamut”, que es “muy posible” que se publiquen en 2022.