Desde que en el año 2006 se permitió por primera vez a los mexicanos residentes en el exterior participar en los comicios, los trámites burocráticos y sin unos plazos claros han disuadido a la gran mayoría de ellos de mandar su boleta a México. Los datos son alarmantes: en las elecciones de 2012 la participación de los mexicanos residentes en el extranjero fue del 0.3 por ciento y para las de este año se espera que no supere el 1 por ciento.

“El sistema de voto es un desastre”, denuncia Laura, una mexicana residente en España que se ha quedado un año más sin poder participar en las elecciones. “Los trámites son extremadamente lentos”, afirma y cuando se informa de los plazos para la entrega de la documentación “ya suele ser demasiado tarde para iniciar todo el proceso”.

El PRI es el partido más castigado por los migrantes. En el año 2006 apenas reunió el 4 por ciento de los votos extranjeros, muy por debajo del voto nacional.

Mientras tanto, algunos mexicanos han decidido comenzar a compartir sus boletas tachadas. Entre los ejemplos se destacan las palomas a Andrés Manuel López Obrador.

Por Jaime Palacios

Ciudad de México, 23 de mayo (EconomíaHoy/SinEmbargo).– Votar en las elecciones mexicanas desde el extranjero se ha convertido en una carrera de obstáculos que pocos ciudadanos están dispuestos a superar. Desde que en el año 2006 se permitió por primera vez a los mexicanos residentes en el exterior participar en los comicios, el maratoniano proceso, repleto de trámites burocráticos y sin unos plazos claros, ha disuadido a la gran mayoría de ellos de mandar su boleta a México.

Los datos son alarmantes: en las elecciones de 2012 la participación de los mexicanos residentes en el extranjero fue del 0.3 por ciento y para las de este año se espera que no supere el 1 por ciento.

Pese a que el Instituto Nacional Electoral (INE) presume de que cada vez más mexicanos residentes en el extranjero se están animando a participar en las elecciones, los porcentajes de participación siguen siendo irrelevantes por culpa de una proceso que desincentiva la participación.

“El sistema de voto es un desastre”, denuncia Laura, una mexicana residente en España que se ha quedado un año más sin poder participar en las elecciones. “Los trámites son extremadamente lentos”, afirma y cuando se informa de los plazos para la entrega de la documentación “ya suele ser demasiado tarde para iniciar todo el proceso”.

Esta mexicana de 25 años lleva 7 años residiendo en España y todavía no ha podido participar en ningún proceso electoral. “La embajada y el consulado son un desastre” sentencia, “nos sentimos abandonados”.

De cara a estos comicios, pese a que contactó con el consulado como indicaba el INE, no ha recibido ninguna información de utilidad. “Me apuntaron en una lista, pero no me han mandado ningún tipo de documentación o información sobre el proceso”.

Al igual que Laura, Andrés, un mexicano de 28 años que lleva estudiando un año en Madrid, considera que el consulado tiene “completamente olvidados a los mexicanos que vivimos aquí”. “No colaboran en ningún trámite”. Al final, “tienes que buscarte la vida para realizar cualquier tipo de gestión”, comenta este estudiante, que para pedir la renovación de su permiso de residencia en España tuvo que contar con la ayuda de sus familiares en México ante la falta de colaboración de la embajada y el consulado. “Espero no necesitar nunca nada del consulado”, sentencia.

Mexicanos que ya tacharon sus boletas han decidido compartirlas en redes sociales:

UN PROCESO COMPLEJO

Aquellos ciudadanos que estén dispuestos a superar el proceso y votar deben primero solicitar su registro en la Lista Nominal de Electores Residentes en el Extranjero, para lo cual necesitan la Credencial para votar.

La reforma electoral de 2014 permitió a los ciudadanos interesados en votar en el extranjero no tener que volver a México a tramitar la credencial, lo que, aparentemente, facilita el proceso. Ahora es necesario programar una cita a través del sistema de la Secretaría de Relaciones Exteriores y acudir al consulado más cercano, algo que no siempre es fácil. Transcurridas entre tres a cinco semanas, la credencial llegará al domicilio del solicitante. El plazo para solicitar la credencial concluyó el pasado 31 de marzo.

Una vez que el votante está registrado, recibirá el Paquete Electoral Postal con las boletas, la información sobre los partidos políticos y un sobre para mandar el voto de vuelta a México. Cuando haya elegido el voto, el ciudadano deberá enviar el sobre al INE a través del servicio de mensajería prepagada.

El paquete deberá llegar 24 horas antes del inicio de la jornada electoral para poder ser válido. El propio INE, que facilita mediante una aplicación el seguimiento del voto a través del celular, recomienda mandar el sobre antes del 23 de junio para garantizar su llegada a tiempo.

En las últimas dos elecciones presidenciales, la cantidad de mexicanos residentes en el extranjero que participó en los comicios ha sido prácticamente residual. Según los datos facilitados por el Instituto Nacional Electoral (INE), en el año 2012, de los 12 millones de personas mayores de 18 años que se estima residen en el extranjero solo 61 mil 800 presentaron una solicitud para votar. Entre aquellos que lograron que su solicitud fuera aprobada, solo 40 mil 700 acabaron mandando la boleta.

Los datos para este año tampoco invitan al optimismo: las solicitudes aceptadas se han duplicado respecto a 2012 hasta alcanzar las 181 mil 200, un 50 por ciento más que hace seis años, pero su número sigue siendo mínimo. Pese al aumento de las solicitudes, la cifra muestra que, en el mejor de los casos, apenas un 1 por ciento de los mexicanos residentes en el extranjero participará en las elecciones.

Para Laura, la dificultad del proceso para mandar la boleta es la principal causa de la abstención: “Al final es un esfuerzo que no merece la pena”, afirma. Por su parte, Andrés no tiene claro si finalmente votará, pero en caso de que no lo haga “será por culpa de las trabas administrativas”.

Gráfico: EconomíaHoy

EL PAN, CLARIO DOMINADOR

Según muestran los datos ofrecidos por el INE, la mayor parte de los mexicanos que votan desde el extranjero provienen de Jalisco, Estado de México y Ciudad de México, mientras que Baja California del Sur y Campeche apenas cuentan con sufragios desde extranjeros. El perfil del votante mexicano que deposita su boleta desde fuera del país es principalmente de un índice de desarrollo alto, normalmente estudiantes o trabajadores de alta cualificación con interés en la política del país.

Tanto en los comicios de 2006 como en los de 2012, el PAN fue el partido más votado por los migrantes mexicanos. En el año de la victoria de Calderón, el PAN logró el 58 por ciento de los votos desde el extranjero, mientras que en el territorio nacional recibió apenas el 38 por ciento de las boletas. Seis años más tarde, cuando Peña Nieto logró el triunfo, el PAN reunió el 42 por ciento del voto de fuera de México, mientras que, dentro del país, solo el 25 por ciento de los electores votaron por la formación que hoy encabeza Ricardo Anaya.

Mientras el PAN es el partido más beneficiado por el voto extranjero, el PRI es el más castigado por los migrantes. En el año 2006, el partido apenas reunió el 4 por ciento de los votos extranjeros, lejos del 22 por ciento de las boletas que logró en el país. Durante las últimas elecciones, el Presidente Peña Nieto logró el 15 por ciento de los votos provenientes de fuera de México, muy por debajo del 38 por ciento del voto nacional que le valió para hacerse con el triunfo final.

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